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Las damas de la extorsión

Tras conocerse las capturas de mujeres ligadas a bandas criminales, trabajadoras sexuales relatan a EL HERALDO cómo se convirtieron en sus víctimas.

Eran casi las 11 de la noche y en una esquina de la carrera 38, en el Centro de Barranquilla, tres mujeres se paseaban de un lado a otro. Llevaban faldas cortas, los ombligos al aire y blusas con escotes pronunciados.

En sus cuerpos, las cicatrices de una vida dura y en sus bolsos unos maquillajes desgastados, varios preservativos y unos panes de leche que un amigo taxista les regaló. Son víctimas de una sociedad que las mira con indiferencia y de un delito llamado extorsión.

Dijeron que trabajan todo el día y la noche para conseguir entre “polvo y polvo” el sustento para sus familias, pagar los 15 mil pesos de la pieza para que el “cachaco” no las eche a la calle –“porque ese señor no tiene consideración”–, y para pagar la cuota que las bandas delincuenciales les exigen por dejarlas usar el espacio público para rebuscarse. “Y esos son peores que el cachaco”, aseguraron.

El miedo se les notó apenas se les mencionó a ‘los Costeños’. Bajaron las miradas y con tono atemorizante pidieron que fuera otro el tema de conversación.

Sin embargo, una de ellas, quien se hace llamar Natalia, se soltó el cabello, se armó de valor y contó que “no ganamos mucho y ahora menos en pandemia, para que manden a mujeres a quitarnos el poquito de dinero que nos hacemos. No es justo”.

Las trabajadoras sexuales recordaron con rabia y frustración que aparte de pagar la pieza, cuyo precio aumenta si tiene televisor o aire acondicionado, “tenemos que darles a las extorsionistas 30 y 60 mil pesos semanales, y si no los damos nos sacan del pedazo”, explicó una de ellas, quien aseguró, además, que los atributos físicos de la víctima no ayudan cuando de pagar la extorsión se trata.

“Entre más bonita sea una, entonces más le cobran porque dicen (los delincuentes) que tiene más clientes”.

Esta versión fue confirmada por un investigador judicial de la Policía, quien afirmó que las intimidaciones contra estas mujeres van más allá de un desplazamiento, pues también las amenazan con hacerles daño físico.

Muchas de las trabajadoras sexuales viven en arriendo cerca de los sectores en donde trabajan. Luis Rodríguez.

Matronas del crimen

El diálogo entre periodista y meretrices en una solitaria esquina tenía momentos de risa y de lamento, pero también de tensión cuando una de las preguntas fue –¿conocen a ‘Pucca’, la presunta extorsionista?–.

Ellas no respondieron. Cruzaron miradas cómplices y el lugar quedó en  silencio. Al cabo de unos segundos, Rebeca, nombre que usa una de ellas para identificarse ante los fugaces amores nocturnos, decidió hablar.

“Nosotras no podemos darte esa información, pero sí hemos escuchado que ella llegaba por aquí a extorsionar a compañeras que conocía y les quitaba la plata. Eso no es nuevo, siempre ha sido así”, explicó.

El pasado

De acuerdo con el investigador, Kelly Paola De la Cruz Padilla,  alias Pucca, recibía órdenes de ‘Cachetes’, uno de los cabecillas de ‘los Costeños’, para ir a recoger el dinero ilícito. “Extorsionaba hasta 100 trabajadoras sexuales en esa zona”, agregó el funcionario.

Según la Policía, De la Cruz, quien tenía a cargo a seis hombres, al parecer también era la encargada de extorsionar a los comerciantes de ese sector y de transportar estupefacientes.

‘Pucca’ fue detenida el miércoles 21 de marzo en Caribe Verde y, de acuerdo con lo señalado por el general Diego Hernán Rosero, comandante de la Policía Metropolitana, habría comenzado su vida delictiva desde hacía cinco años, pero antes de entrar a la organización habría ejercido como trabajadora sexual.

La experiencia en la calle, detalla la investigación, le enseñó los movimientos de sus compañeras, cuánto ganaban y, por supuesto, qué tanto podía exigirles de ‘vacuna’.

Algunas de estas mujeres que son trabajadoras sexuales dicen esperar ayudas del Gobierno. Mery Granados.

Dos capturas

Antes de la caída de ‘Pucca’, las autoridades capturaron a otra presunta ‘dama de la extorsión’ que también sería integrante de ‘los Costeños’. Deyanyelis Patricia Terán Rolong, la compañera sentimental de Tommy Joel Zerpa Brito, alias Tommy Masacre, fue detenida por el Gaula de la Policía tras ser acusada de varios delitos.

“Esta mujer participaba en todas las alas de la organización, es decir, en la extorsión porque cobraba dinero; microtráfico porque era quien surtía de droga las ‘ollas’; y terrorismo porque ayudó en la logística para la detonación de una granada en el Centro de Barranquilla”, sostuvo el oficial.

Aparte de las detenciones de ‘Pucca’ y ‘Patricia’, la Policía detuvo a otra mujer, quien al igual que las anteriores está en el cartel de las más buscadas.

Laura Vanessa Sorasti Arbeláez, señalada de pertenecer a la organización ‘los Papalópez’ y quien, según la institución armada, era la encargada de cobrar las extorsiones a comerciantes, tenderos y todo tipo de negocios en Soledad.

A las presuntas integrantes de ‘los Costeños’ la Fiscalía les imputó delitos como concierto para delinquir con fines de homicidio, extorsión, terrorismo y tráfico de estupefacientes, entre otros.

Mientras que a Sorasti Arbeláez la acusaron del delito de concierto para delinquir agravado. Las tres fueron enviadas a centros carcelarios.

En lo que va corrido del año, 154 mujeres han sido capturadas por la Policía Metropolitana de Barranquilla, señaladas de cometer diferentes delitos. Ocho de ellas fueron presentadas ante jueces de control de garantías por ser consideradas extorsionistas.

Entre más bonita sea una, entonces más le cobran.

Un trabajo por las mujeres

Para saber qué motiva a algunas mujeres a entrar a organizaciones criminales, este medio consultó a Claudia Llanos Alonso, directora de la Red de Mujeres Únete, quien aseguró que luego de realizar un estudio este arrojó que en algunas ocasiones las mujeres tienen que recurrir a realizar estas actividades delictivas por escasez de recursos.  

“Algunas de ellas hacen eso por la falta de oportunidad para poder laborar, mujeres madres cabeza de hogar que no tienen acceso a un trabajo digno buscan una forma más fácil para subsistir. En ese momento tuvimos un enfoque que evidenció que muchas mujeres estaban participando en todo lo que tiene que ver con temas de extorsiones, microtráfico y pandillas. Eran especulaciones, pero hoy en día ya es evidente la problemática”, señaló la activista por los derechos de las mujeres.

Ante la evidencia de esta situación, Llanos Alonso aseveró que les han dado recomendaciones a distintos gobiernos y socializaciones a diferentes grupos de mujeres para minimizar la vulnerabilidad.

“Lo que hicimos fue recomendaciones por medio de mesas de trabajo para informarles la forma de prevención de estos delitos. Además, se les estaban brindando programas y proyectos para fortalecerlas a ellas con activación de la economía, y articulando todos los programas que se vienen dando a nivel nacional y departamental para que las mujeres puedan motivarse a darse una mejor vida, que todas puedan trabajar de forma legal”.

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