
El homicidio de Luis David, un menor de 17 años, a quien sicarios en moto le propinaron dos tiros en la cabeza el pasado sábado en el barrio La Gloria, encendió las alarmas entre las autoridades civiles y policivas.
Más que preocupante, resulta aberrante el significativo incremento en los homicidios de niños, niñas y adolescentes en el departamento del Atlántico. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, durante el primer semestre de 2012 ese número aumentó en un 70% (ver gráfica), siendo el vecino municipio de Soledad el que mayor asesinatos de menores registra, con cinco en total, frente a ninguno en el 2011.
Hay que recalcar que dentro de las cifras entregadas por Medicina Legal no está incluido el homicidio de Luis David, ni el de un niño de 12 años en el barrio La Ceiba, ocurrido el pasado domingo 22 de julio, cuando montado en su bicicleta quedó en la mitad de un enfrentamiento entre dos pandillas, es decir, que en Barranquilla ya son 11 los menores muertos.
Ayer, a la 1:30 de la tarde, un menor de 13 años fue herido de un tiro en la pierna derecha, luego de que un sujeto disparó indiscriminadamente contra un grupo de personas que veían un partido de fútbol en el barrio Villa Karla de Soledad.
Por otro lado, llama la atención de las estadísticas que un grueso número de menores asesinados están entre los 15 y los 17 años. Sobre esta parte del informe de Medicina Legal, Emilia Fontalvo, directora en el Atlántico del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), opina que esas edades corresponden a una etapa de la adolescencia 'que de por sí se constituye en un factor de vulnerabilidad psicológica y es un estado del desarrollo en el que los jóvenes requieren de igual apoyo y acompañamiento de sus padres o cuidadores, para fortalecer su identidad, su seguridad individual, resolver sus dudas acerca del rol que tienen en la vida e ir descubriendo quiénes son'.
EL HERALDO intentó hablar sobre el tema con el grupo de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Barranquilla, pero según la oficina de comunicaciones y oficiales a cargo de esa dependencia, desde el Comando Central no se autorizó dar declaraciones al respecto.
Sin embargo, fuentes policiales, extraoficialmente afirmaron que es notorio el ingreso de muchos adolescentes, e inclusive niños, que resultan siendo víctimas fatales, a grupos como pandillas y hasta bandas criminales, como en su momento lo denunció este medio de comunicación.
'El caso del niño que murió en La Ceiba por una bala perdida es el espejo de lo que se vive en algunos barrios de Barranquilla y Soledad, donde los grupos de pandillas se enfrentan, corriendo peligro los menores que las integran y la comunidad que los rodea. En ese caso en concreto, otro menor, que no tenía nada que ver con lo que ahí pasaba, resultó siendo la víctima fatal', dijo la fuente.
Otras causales de homicidios de menores, como lo afirman empleados del Bienestar Familiar, es la violencia al interior de los hogares, atracos o simple descuido de los tutores encargados de velar por la seguridad de niños, niñas y adolescentes.
Factores de riesgo
El estrés por el entorno genera en los padres frustraciones, que si no son bien manejadas las reflejarán en los hijos de manera violenta.
Las Patologías de trastornos mentales son un factor de riesgo para la violencia intrafamiliar. Se deben promover patrones de personalidad y vida saludables, a través de acciones que mejoren la salud mental.
El consumo de alcohol y sustancias psicoactivas es un factor de riesgo porque una persona bebe o se droga para llenar sus vacios como única forma de escapar a la realidad.
Por Alejandro Rosales M.

















