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La situación energética de Colombia atraviesa por un momento complejo, en momentos donde tomar decisiones urgentes tendría impactos directos en dos sucesos: el primero, la inminente llegada del fenómeno de El Niño al país, y el otro, y no menos importante, la amenaza latente de un posible apagón.

Y es que el panorama del sector de gas natural en este territorio tiene un presente de ventajas y desventajas, porque si bien reiteran diferentes expertos consultados por EL HERALDO que Colombia es rica y posee un potencial enorme en cuanto a gas natural y sus yacimientos, también indican que la actual política gubernamental que prohíbe el desarrollo de la exploración y explotación de gas a través de nuevos contratos hace que este segmento se marchite poco a poco, perdiendo autosuficiencia energética, más allá de las gestiones que el Gobierno nacional ha venido realizando en materia de importaciones.

Decisiones claves

Tal como lo señaló durante el acto de apertura del Congreso de Naturgas el presidente de Promigas, Juan Manuel Rojas, Colombia enfrenta hoy una decisión que definirá su seguridad energética, su competitividad y el bienestar de millones de ciudadanos en las próximas décadas.

En ese sentido, recalcó que esto “no es un debate técnico ni sectorial, sino una elección sobre cómo garantizamos energía asequible para los hogares, competitividad para nuestra industria, y oportunidades reales para que millones de colombianos aprovechen plenamente los beneficios de la energía en su vida cotidiana”.

Recordó que hace poco más de tres décadas, menos del 10 % de los hogares colombianos tenía acceso al gas natural. Hoy, esa cifra supera el 65 %, alcanzando a más de 36 millones de colombianos.

“Detrás de esa expansión hay inversión pública y privada, reglas de juego claras, una institucionalidad sólida y una visión de largo plazo que permitió llevar el servicio a ciudades, municipios intermedios y territorios históricamente excluidos. Un hogar que migra de leña, carbón o GLP hacia el gas natural reduce significativamente su gasto energético —entre 30 % y 50 % en muchos casos—, pero además gana en salud, en tiempo y en calidad de vida. Especialmente mujeres, niños y adultos mayores. El gas natural ha sido, y sigue siendo, una de las políticas sociales más efectivas de Colombia”, dijo el presidente de Promigas.

Ahora bien, el directivo sostuvo que si Colombia opta por un modelo altamente intervencionista, lo que está en riesgo no es solo la rentabilidad de las empresas, sino la expansión del servicio, la sostenibilidad del sistema y, en última instancia, el bienestar de los usuarios.

“Hoy enfrentamos una realidad incómoda: restricciones de oferta. Colombia necesita más moléculas de gas. Sin embargo, las señales de política pública han desincentivado la exploración y la producción. El resultado es evidente: faltan moléculas de gas, mientras sobran moléculas de carbón y de líquidos más contaminantes. Entonces, estamos, en la práctica, carbonizando nuestra matriz energética por errores de política pública y por omisión”, expresó Rojas.

Prioridades

En diálogo con EL HERALDO, el ex ministro de Minas y Energía Amylkar Acosta sostuvo que la prioridad, teniendo en cuenta que se perdió autosuficiencia energética desde diciembre de 2024, es aumentar la capacidad de importación de gas al país, con el objetivo de garantizar el abastecimiento.

“Para ello es indispensable la instalación cuanto antes de otras plantas regasificadoras, con lo que varios proyectos ya están en curso y esperamos que se aceleren estos procesos de ejecución”, manifestó Acosta.

Acto seguido, la presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, sostuvo que el país requiere que los proyectos de infraestructura para importación de gas que anunciaron y que entraron en el año 2026 y en el primer trimestre de 2027 tomen decisión final de inversión para que entren en operación, de manera tal que podamos enfrentar el próximo fenómeno de El Niño. “Necesitamos que entre con urgencia al menos una infraestructura adicional para que complemente la única infraestructura existente que es la planta regasificadora de SPEC, de manera que podamos afrontar este fenómeno, y a su vez el suministro de la demanda no térmica que, en parte, hoy en día se está abasteciendo con el gas importado que entra por esa infraestructura”, puntualizó la dirigente gremial.

Por otra parte, el presidente de Andeg, Alejandro Castañeda, le explicó a este medio que la demanda del país está siendo cubierta en un 21 % de lo que consume con gas importado, y recalcó que dicho gas importado está siendo atendido por la única planta de importación que tiene Colombia, que es la de SPEC (Sociedad Portuaria El Cayao) ubicada en Cartagena.

“De esa capacidad que tiene esa planta, que son 475 millones de pies cúbicos, más o menos 400 millones se necesitan sí o sí para los térmicos el próximo semestre cuando llegue el fenómeno de El Niño, porque eso atiende la energía en firme de tres plantas térmicas que son Termocandelaria, Termoflores y Termobarranquilla. El resto del gas, que son los 75 millones que faltan, unos 25 millones los tiene Petromil y Surtigas para atender esa demanda no térmica (residencial, industrial y comercial), y los 50 millones restantes se encuentran en contratos que atienden esa demanda, pero que muy posiblemente los térmicos, que no son atendidos por esa demanda, pues van a salir a buscar ese gas”, precisó Castañeda.

Y continuó diciendo: “La verdad es que la situación de gas para el próximo semestre está mucho más apretada para lo que está hoy, porque la facilidad de importación va a estar dedicada a lo que fue creada, que es atender la necesidad de las plantas térmicas, y los excedentes van a ser muy pocos”.

A su vez, Juan Manuel Rojas, presidente de Proimigas, enfatizó en que en el corto plazo se debe habilitar todas las fuentes disponibles –producción nacional, importaciones y contratos de largo plazo– para que den estabilidad al sistema.

“En el mediano plazo debemos destrabar la infraestructura. Colombia necesita avanzar con decisión en regasificación, en ampliación de transporte de moléculas y electrones, en la promoción de esquemas de almacenamiento estratégico, y en la eliminación de restricciones operativas que hoy limitan la flexibilidad del sistema. Y en el largo plazo el desafío es aún más profundo: construir una visión integral del sistema energético. Hoy seguimos operando con una lógica fragmentada. El mundo avanza hacia sistemas integrados, donde moléculas y electrones se gestionan de manera coordinada, optimizando recursos y reduciendo riesgos. Colombia no puede quedarse atrás. Necesitamos una regulación que entienda esas interdependencias y una institucionalidad que piense en sistema, no en segmentos”, expuso.

Desde el lado internacional

Andrea Stegher, presidente de la Unión Internacional del Gas (IGU), destacó que cada crisis representa una oportunidad para transformar la industria y avanzar en la diversificación energética. Señaló que, ante un entorno global desafiante, la alineación entre política e industria es clave para fortalecer la resiliencia. Subrayó que sin seguridad energética las economías y las sociedades se ven vulneradas.

Roberto Ardenghy, CEO del Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP), sostuvo que el contexto global actual seguirá siendo complejo en el corto plazo, lo que representa un reto para países como Brasil.

“La región debe avanzar en integración energética y que las inversiones en la industria requieren estabilidad y visión de largo plazo para garantizar seguridad y competitividad”, socializó Ardenghy como conclusión en uno de los paneles del Congreso de Naturgas que se desarrolló esta semana en Cartagena.

Entre tanto, Ole Njaerheim, senior advisor de Petoro, precisó que la importación de hidrocarburos será una solución transitoria en el contexto actual.

“El gas natural sigue siendo un energético fundamental para múltiples sectores, por su capacidad de garantizar suministro confiable y apoyar la estabilidad de los sistemas energéticos en medio de la transición global”, puntualizó Njaerheim.

Para el nuevo gobierno

Para los expertos del sector energético es clave que el próximo gobierno piense muy bien para llevar a buen puerto el sector de hidrocarburos en Colombia. Sobre ello, Amylkar Acosta dijo que el mayor reto para el sector es la necesidad de que se levante la moratoria que este gobierno ha practicado, en el sentido de descartar la firma de nuevos contratos de explotación y exploración, y descartar también la utilización de la técnica del fracking.

“Yo creo que el próximo gobierno tendrá que dar por terminada esa moratoria, porque es la única manera de que espantemos el fantasma del desabastecimiento y por supuesto de un apagón”, afirmó el ex ministro de Minas y Energía.

Por su parte, Orlando Cabrales, presidente de Frontera Energy, afirmó que la energía es la base del desarrollo y la prosperidad de los países.

Destacó que aquí se necesita fortalecer alianzas público-privadas, garantizar estabilidad regulatoria y diversificar las fuentes de suministro.

Advirtió de paso que depender de una sola fuente es riesgoso y que la falta de decisiones oportunas puede traducirse en mayores costos energéticos.

Algunas ejecuciones

Ecopetrol y Petrobras tienen previsto terminar este año las consultas previas del proyecto Sirius para tener el gas en producción en 2030. Así lo dieron a conocer tanto el presidente de Ecopetrol (e), Juan Carlos Hurtado, como su similar de Petrobras, Alcindo Moritz, durante el Congreso de Naturgas en Cartagena.

En ese sentido, Hurtado manifestó que “se debe asegurar el cierre de las consultas a final de este año y poder radicar los estudios de impacto ambiental en el primer trimestre del otro año, para que a finales de 2027 logremos sancionar el proyecto para iniciar ejecución”.

Por otra parte, Ecopetrol confirmó el inicio de perforación del pozo exploratorio Sandía, en conjunto con Petrobras.

En ese sentido, el directivo de la estatal petrolera sostuvo que esto viene siendo una estrategia para incrementar la disponibilidad de gas mediante ajustes operativos y nuevos desarrollos.

Además, el presidente encargado de la compañía reveló detalles de los tres proyectos de regasificación que tendrá la empresa. Dentro de ello, informó que el del Pacífico se prevé que entre en operación en agosto, mientras que el de Puerto Bahía, en Cartagena, comenzará en diciembre de 2026. Finalmente, el de Coveñas iniciará operación en el segundo semestre de 2029.

A su vez, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, anunció durante el Congreso de Naturgas la propuesta de implementar un esquema de subasta tipo “open season” para proyectos de regasificación que cuenten con viabilidad, con el objetivo de asegurar capacidad firme y mayor flexibilidad en el suministro de gas en el país.