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No hubo bombos ni platillos. Nada de rimbombancia. Cero pomposidad. En una ceremonia breve, sobria y sencilla, el presidente de la República, Gustavo Petro, entregó el tricolor nacional a los integrantes de la selección Colombia que disputarán el Mundial de Fútbol 2026, que comenzará el próximo 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá.

Antes de levantar vuelo hacia San Diego, California, en Estados Unidos, donde el combinado patrio continuará con su concentración y preparación, Néstor Lorenzo y sus 26 convocados recibieron la bandera y unos presentes de manos del presidente Petro.

El entrenador, acompañado de Ramón Jesurun Franco, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol ((FCF), le obsequió una camiseta de Colombia y un balón oficial del Mundial al gobernante, minutos después de que hiciera entrega del símbolo patrio a Jesurun.

Petro recibió el regalo y se lo cedió a su hija, Antonella.

En medio del acto, el presidente de Colombia envió un mensaje centrado en la humildad, el trabajo colectivo y la responsabilidad que implica portar la camiseta nacional.

Durante su intervención, el mandatario mostró un símbolo que lleva consigo de manera permanente en su muñeca y explicó su significado.

Petro señaló que no se trata de una cruz, sino de una letra perteneciente al antiguo alfabeto arameo, cuyo mensaje está relacionado con una frase atribuida a Jesús: “El último será el primero”.

“Ha sido la filosofía y la consigna de mi vida propia, de este gobierno, y quiero que lo mantengan en el corazón”, expresó el jefe de Estado ante los jugadores, invitándolos a conservar la humildad pese a la exposición mediática y al reconocimiento que acompaña a los deportistas de élite.

Petro advirtió sobre los riesgos de la fama y la soberbia, especialmente en edades tempranas, y sostuvo que los valores colectivos deben prevalecer por encima de los intereses individuales. Según afirmó, el fútbol exige entender que el éxito no depende únicamente de las capacidades personales, sino de la fortaleza del grupo.

“Lleven eso siempre en su juego, juego de equipo y de individuos. Individuos que deben mirar el equipo, equipo que debe tener la humildad como un principio, antes que nada”, manifestó.

El presidente también hizo una reflexión sobre la codicia y la soberbia, conceptos que calificó como opuestos a la vida y al espíritu solidario que, en su opinión, debe caracterizar a quienes representan a una nación.

“Si la soberbia gana el equipo, gana el individuo, la codicia se impone y la vida cede”, señaló, al tiempo que invitó a los futbolistas a recordar que su misión trasciende los resultados deportivos y se convierte en una oportunidad para transmitir valores dentro y fuera de la cancha.

En la parte final de su discurso, Petro destacó el papel de Colombia como una nación que debe promover la fraternidad con los demás pueblos del mundo y reiteró su deseo de que el combinado nacional alcance los máximos logros en la cita orbital.

“Somos humanidad antes que nada. Y ojalá ustedes ya no son los últimos. Y deseo y quiero, y el pueblo de Colombia quiere que sean los primeros”, concluyó.

Además, en medio de la despedida oficial, el primer mandatario les entregó a cada uno de los 24 jugadores un sombrero ‘vueltiao’ como símbolo de sus raíces colombianas.

Colombia se enfrentará el 7 de junio a Jordania en la ciudad estadounidense de San Diego (a las 6 p. m.) y luego viajará a Guadalajara, donde se concentrará para participar en el Grupo K del Mundial, del que hace parte con Portugal, Uzbekistán y República Democrática del Congo.

Los nuestros debutarán en la cita mundialista frente a los uzbekos el miércoles 17 de junio, en Ciudad de México, a partir de las 9 p. m. Luego se medirán a los congoleños, el martes 23 de junio en Guadalajara, desde las 9 p. m. Y cerrarán la etapa inicial ante los portugueses, el sábado 27 de junio, en Miami, a las 6:30 p. m.