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Los mundiales se juegan en la cancha, pero también se construyen a través de las historias de quienes tuvieron el privilegio de vivirlos. Con esa premisa, EL HERALDO lanzó En la jugada mundialista, una serie especial de contenidos que recorrerá las vidas, anécdotas y recuerdos de personajes costeños que han representado a Colombia en las diferentes Copas del Mundo.

A través de entrevistas, perfiles, videos y relatos publicados en las distintas plataformas del periódico, la iniciativa busca rescatar capítulos poco conocidos de jugadores que llevaron el talento de la región a la máxima cita del fútbol internacional.

El primer episodio tiene como protagonista a José María Pazo, histórico arquero de Junior de Barranquilla e integrante de la selección Colombia que disputó el Mundial de Estados Unidos 1994.

Archivo El HeraldoJunior de 1995. Arriba, de izquierda a derecha: Iván Valenciano, Francisco Cassiani, José Pazo, Raúl Chaparro, Héctor Méndez y Alexis Mendoza. Abajo, en el mismo orden: Cristian Montecinos, Oswaldo Mackenzie, Alfredo Stefanell, Hugo Galeano y Carlos Valderrama. Archivo EL HERALDO

En una conversación cargada de recuerdos, el exguardameta vallenato repasó su camino desde sus inicios en Valledupar hasta convertirse en mundialista, pasando por los años dorados que vivió con Junior y por uno de los momentos más complejos de la historia del fútbol colombiano.

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Pazo recordó su llegada a Barranquilla siendo apenas un adolescente, luego de destacar en un partido entre las selecciones del Atlántico y Cesar que sirvió como preliminar de un encuentro entre Junior y América de Cali. Aquella actuación llamó la atención de los dirigentes rojiblancos y le abrió las puertas del club que marcaría su carrera.

Archivo El HeraldoJosé María Pazo jugó durante un tiempo con una pañoleta en su cabeza. Archivo EL HERALDO

También evocó una conversación con su madre que se convirtió en una motivación permanente. Cuando recibió el llamado para viajar a Barranquilla, ella le expresó sus dudas sobre el futuro que podía ofrecerle el fútbol. Años después, ya convertido en jugador profesional, regresó a Valledupar con un regalo simbólico: siete pares de zapatos para demostrarle que sus sacrificios sí tendrían recompensa.

El exportero, reconocido por su disciplina y sobriedad, también habló de su estrecha relación con grandes exponentes del vallenato como Rafael Orozco, Diomedes Díaz, Jorge Oñate y Poncho Zuleta.

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Durante la entrevista recordó además cómo se ganó la titularidad en Junior bajo la dirección técnica de Julio Comesaña y cómo defendió su puesto incluso cuando el club contrató al experimentado arquero uruguayo Fernando Alves, en 1994, y otros cancerberos extranjeros.

Archivo El HeraldoJosé María Pazo atrapa una pelota aérea en un partido entre Junior y Quindío. Gian Carlos Torres observa la acción. Archivo EL HERALDO

Sin embargo, uno de los capítulos más impactantes de la conversación estuvo relacionado con el Mundial de Estados Unidos. Pazo reconoció que la selección Colombia llegó al torneo envuelta en una ola de elogios que terminó convirtiéndose en una pesada carga.

“Nos pusieron como campeones antes de serlo. El rey Pelé dijo que la selección más opcionada al título era Colombia y nos la creímos. Eso nos hizo agrandarnos y dejamos de ser un colectivo”, reflexionó.

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El exguardameta también revivió el dolor que significó el asesinato de Andrés Escobar pocos días después de la eliminación colombiana. Recordó que recibió la noticia mientras se encontraba en Santa Marta y confesó la incredulidad y el resentimiento que sintió al enterarse de la muerte de uno de los jugadores más queridos del grupo.

“¿Matar a un ídolo? ¿Matar a un hombre de fútbol? Eso era totalmente descabellado”, expresó.

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La historia de José María Pazo inaugura una serie que busca rescatar las experiencias humanas detrás de los mundiales, mostrando no solo los triunfos deportivos, sino también las dificultades, sacrificios y enseñanzas que marcaron a quienes tuvieron el honor de vestir la camiseta de Colombia en la máxima competencia del fútbol.

Archivo El HeraldoJosé María Pazo también usaba gorra en algunos partidos.