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Y ahí va el ‘Búfalo’. Se marcha raudo. Solitario. Descarriado. Resabiado. Refunfuñando. Repleto de ira. Impotente. Desatado. Hay amargura. Se ve el dolor. Se nota el ardor. ¿El motivo? Nacional acaba de perder 3-0 ante Junior en medio de una inferioridad futbolística, física, táctica, técnica, estratégica y actitudinal. Mejor dicho: el verde no le vio media al rojiblanco.

Pero ese rostro de enojo de Alfredo Morelos. Esa frustración que refleja su reacción ante la hinchada local que le grita de todo y lo ve retirarse, haciendo gestos de que la fanaticada es puro ‘bla bla bla’ y que en Medellín van a remontar la tripleta del primer duelo de la final en el estadio Romelio Martínez, va más allá. Es el fastidio por la incapacidad de hacer algo para evitar semejante goleada en el duelo inicial de la serie por el título.

Daniel Rivera lo borró. Lo reprimió. Lo amargó. Lo sacó de quicio. No le dio libertades. No le otorgó concesiones. Lo encarceló en la cancha del Romelio con una inquebrantable marca hombre a hombre. Con una pegajosa y vigilante compañía.

‘El Cachaco’ era un grillete que frenaba al cordobés y no dejaba lo dejaba movilizarse a su antojo. Por eso su enfado. Por eso los reclamos airados a los árbitros. Sus provocaciones y empujones a Rivera. Su permanente belicosidad. A eso se debe su partida hacia el vestidor rezongando y prometiendo ‘paliza’ a los seguidores tiburones en el partido de vuelta de la final.

Jeisson Gutierrez/El HeraldoDaniel Rivera no dejó respirar a Alfredo Morelos, siempre estaba pegado a él y atento a sus movimientos.

Casi dos horas después de esa demostración de hambre de gloria que dio el campeón en su casa, Alfredo Morelos avanza serio y altivo, ya más sereno, por la zona mixta del Romelio.

A diferencia de la mayoría de sus compañeros, que se fueron directo al autobús sin deseos de pararse frente a los micrófonos, el experimentado jugador le frena a todos los grupos de periodistas que lo solicitan.

Y en medio de comparecencia, una confesión con mea culpa. “Hicimos un mal partido hoy, la verdad”, reconoció sin rodeos.

Imposible negarlo. No se puede tapar el sol con las manos. “Hay que ser autocrítico. Me incluyo en lo personal. El grupo lo sabe”, admitió Morelos.

“Cometimos errores, errores que no teníamos que cometer. Y es una final, en una final no se cometen errores. Somos conscientes”, agregó el cañonero sabanero, que de todas formas no resigna la posibilidad la historia en la capital de Antioquia.

“Vamos a trabajar para que se nos dé en la ciudad de Medellín. Hay que cometer menos errores, llegar al gol y remontar este 3-0”, expresó.

“Mañana sale sol, mañana vamos a entrenar, a hacer las cosas bien, a tratar de corregir lo que hicimos mal”, anunció. “Va a ser una semana complicada para nosotros, pero estamos con las ganas de hacer las cosas bien”, añadió.

¿QUÉ DIJO DE RIVERA?

Antes de aceptar que su equipo se vio inferior al actual campeón del fútbol colombiano, Morelos se refirió a la marca hombre a hombre que le impuso Daniel Rivera, quien le hizo abortar cualquier intento de dar a luz a una situación de gol.

“Normal. Si lo hicieron fue por algo, ¿no? Pero intenté, luché, que fue lo importante”, manifestó Morelos al respecto para luego empezar a quejarse por la decisión arbitral de Carlos Ortega ante una entrada defensiva del ‘Cachaco’.

“Creo que era expulsión esa jugada. No son excusas, pero bueno… como dicen que a Nacional todo se lo regalan. Entonces, nada, ya lo que pasó pasó, ahora nos vemos en Medellín, con la ayuda de Dios”.

El partido de vuelta de la final será el lunes festivo a las 5 p. m., en el estadio Atanasio Girardot. ‘El Búfalo’ volverá al ruedo con ganas de embestir a quien se le atraviese, justo como se marchó de la cancha del Romelio.