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La Troja estaba más rojiblanca que nunca. Con salsa a todo volumen y muchos hinchas de Junior caminando en su interior y en sus alrededores, el tradicional establecimiento salsero es uno de los lugares más coloridos y emotivos en las afueras del estadio Romelio Martínez en las horas previas al duelo por el título entre Junior y Nacional.

El escenario del primer choque de la decisiva serie por el título fue cercado por un anillo de seguridad que hizo cerrar la calle 74 y la carrera 44. Mientras el tráfico se agudizaba en las zonas aledañas a esas rutas, en los exteriores del Romelio, la fiesta se empezaba encender con la llegada del público desde bien temprano, cuando todavía la humedad y los rayos del sol castigaban sin piedad.

Ambiente en el estadio Romelio Martínez, previo a la final entre Junior y Atlético Nacional.

Pero el entusiasmo y la motivación por la posibilidad de un nuevo trofeo para el equipo amado, alentaba el arribo temprano. Además, el estrecho aforo del Romelio para un partido de final hacía temer a cualquier aficionado con boleta que se podía quedar sin puesto.

Apenas abrieron las puertas del escenario, poco después de las 4:30 p. m., la afición comenzó a entrar y llenar las graderías.

Se notaba en cada hincha que entraba el afán por encontrar rápido un lugar cómodo para instalarse de cara al partido.

Hasta figuras reconocidas de la historia Junior como Alexis Mendoza, dos veces campeón de Liga como elegante defensa central, ganador de la Copa Colombia 2015 y dos veces subcampeón de la Liga como entrenador, ‘madrugaron’ a la nueva cita con la gloria del cuadro rojiblanco.

Mendoza estuvo como uno de los invitados a la transmisión de Win Sports antes del inicio del partido.

Miguel Borja, objetivo de Junior para el segundo semestre, según Fuad Char Abdala, accionista del club, también dijo presente en el viejo y querido estadio de la calle 72, adonde Junior tuvo que volver por la remodelación general, ampliación y modernización del estadio Metropolitano Roberto Meléndez.

Afortunadamente, para sofocar la fuerte temperatura y humedad, corrió una brisa refrescante que se sentía más que todo en la parte alta de las tribunas.

Clásicos de música vallenata, porro y tropical retumbaron adentro del estadio. Esta vez no fue solo reguetón y champeta.

Las barras, que tenían todos sus trapos instalados desde temprano, se tomaron más tiempo para ingresar al escenario y lanzaron bastante voladores y prendieron bengalas antes de entrar a las gradas.

Una fiesta previa que comenzó en la tarde, muchas horas antes de que rodara el balón en el Romelio para empezar a definir el ganador entre rojiblancos y verdes.