La noche todavía vibraba en las tribunas cuando los jugadores comenzaron a abandonar el terreno de juego con la satisfacción del deber cumplido y la serenidad de quien sabe que la tarea aún no ha terminado. Entre abrazos, aplausos y rostros marcados por el esfuerzo, el mensaje fue el mismo en el vestuario: disfrutar el triunfo, pero sin perder de vista que la final sigue abierta y que los últimos 90 minutos serán los que definan al campeón.
Uno de los primeros en hablar fue Bryan Castrillón, autor del primer gol en la victoria 3-0 sobre Atlético Nacional, en el juego de ida de la final. El extremo valoró el rendimiento colectivo y destacó la madurez con la que el equipo afronta el momento, pese a la ventaja conseguida.
“Fue un partido muy completo el que hicimos en esta ida de la final. Pero hay que estar tranquilos, hay que estar humildes. Ahora toca descansar y esperar el partido de vuelta para definir esto”, expresó el jugador, dejando claro que dentro del grupo no hay espacio para el exceso de confianza.
En la misma línea se manifestó el arquero Mauro Silveira, quien fue enfático al señalar que la serie aún está lejos de estar resuelta. El guardameta uruguayo destacó la importancia de mantener la concentración de cara al encuentro definitivo en territorio rival.
“Nada está ganado. Falta un partido más en la cancha de ellos. Nosotros estamos concentrados en eso, en hacer un buen partido allá y mantener la ventaja que tenemos”, aseguró.
Más allá del resultado, Castrillón también celebró un momento especial. El futbolista reconoció que venía esperando la oportunidad de volver a encontrarse con el gol y que la anotación llegó en el instante indicado.
“Esto es de Dios y llega en el momento justo. Lo venía buscando, no se me daba, estaba tranquilo y hoy se pudo dar”, comentó.
Por su parte, Silveira también hizo referencia a una estadística que alimenta la ilusión del grupo. El arquero recordó que el equipo mantiene su condición de invicto en esta instancia y espera prolongar esa racha en el compromiso de vuelta.
“Sí, seguimos invictos en estas finales. Ojalá que ese invicto siga en Medellín”, concluyó.
Con los pies sobre la tierra y la mirada puesta en el próximo desafío, los protagonistas prefieren cambiar la euforia por prudencia.
























