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Tras el sofoco padecido en tercera ronda ante el estadounidense Eliot Spizirri, cuando entre el calor y el desparpajo de su rival vio peligrar el dominio que ha implantado en los dos últimos años, Jannik Sinner vivió un día de tregua, un respiro ante el también italiano Luciano Darderi, al que venció con solvencia por (6-1, 6-3 y 7-6(2)) a la espera de retos mayores en el tramo decisivo del torneo.

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El temor al calor, que en esta ocasión fue más benévolo que el sábado, llevó al número dos del mundo a la pista Margaret Court, la segunda en relevancia, y no a la Rod Laver, como suele acoger al campeón, a los jugadores de mayor relevancia, a los principales reclamos.

Sinner no quiere contratiempos. Prefirió una mudanza de cancha pero en un turno nocturno, cuando el calor ya no aprieta. La coincidencia en ese lado del cuadro con Novak Djokovic, el que más títulos ha ganado en Melbourne, una eminencia en el circuito, dificulta el acomodo de ambos en el orden de juego. La retirada de Jakub Mensik dio vía libre al serbio hacia cuartos. Pero el programa ya estaba fijado.

No dio la sensación de que le afectara al jugador de San Cándido, de 24 años, el cambio de pista porque recuperó la jerarquía y mantuvo las distancias con un adversario con el que nunca se había enfrentado y que, al contrario que Sinner, vivía una situación inédita. Nunca ha alcanzado los cuartos de final de un Grand Slam este italiano de origen argentino, nacido en Buenos Aires, al que delata su ascendencia también con la raqueta en la mano.

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Más hábil y acomodado a la tierra batida, donde ha labrado todos sus éxitos, los cuatro títulos de su palmarés, pasa más apuros en pista dura, aunque en esta edición, en Australia, ha vivido una excepción. Sorprendió al vencer al ruso Karen Khachanov en tercera ronda y antes al argentino Sebastián Báez. Pero contra Sinner, con el que nunca había jugado, no tuvo opción a pesar de que tiró de coraje en el tercer set, donde tuvo sus primeras posibilidades de rotura y que llevó al tie break.

Sinner, que jugará en cuartos de final contra el ganador del partido entre el estadounidense Ben Shelton y el noruego Casper Ruud, es inalcanzable para sus compatriotas. Ha ganado los dieciocho partidos que ha jugado ante italianos, todos, en los Grand Slam. Todo lo contrario que Darderi, que cuenta con seis derrotas ya ante transalpinos en el tour.

La decimoctava victoria seguida en el Abierto de Australia de Jannik Sinner le situó en los cuartos de final de Melbourne por cuarta vez después de dos horas y once minutos. Lleva ya diecinueve partidos sin conocer la derrota el jugador de San Cándido, que no pierde un partido desde que cayó contra el neerlandés Tallon Griekspoor en la tercera ronda del Masters 1000 de Shanghai el año pasado, la segunda mejor racha de su carrera tras la de veintiséis que acumuló entre el 2024 y el 2025.

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A pesar de la voluntad de Darderi, no sufrió Sinner, que no perdió el saque en ningún momento de camino hacia su victoria 91 en un Grand Slam que le instala en el antepenúltimo escalón antes de un tercer título en el primero del curso. Tuvo que apretar el acelerador en el último parcial, cuando su rival se asentó, se soltó y llevó al ‘tie break’ la resolución de la manga.

Dos veces campeón en Melbourne, puede erigirse en el quinto jugador de la Era Abierta en ganar tres títulos en Australia, y el cuarto si lo hace de forma consecutiva tras Jack Crwaford, Roy Emerson y Novak Djokovic.

Poseedor de cuatro títulos del Grand Slam, con los del Abierto de Estados Unidos del 2024 y el de Wimbledon del 2025 que une a los dos de Australia, está a dos de Carlos Alcaraz, que ansía el éxito en Melbourne, el único que le queda en su historial.