El primer medallista olímpico de Colombia, Helmut Bellingrodt, después de haber pasado tres días en cuidados intensivos en un hospital de Múnich (Alemania) por una septicemia, se encuentra recuperándose en su apartamento ubicado al norte de su natal Barranquilla, donde recibió a EL HERALDO.
Nárrenos usted mismo qué fue lo que le pasó.
A finales de noviembre me hicieron una intervención quirúrgica aquí en Barranquilla, donde me extrajeron unos cálculos renales. Luego viajé a Múnich (Alemania), para la Asamblea General de la Federación Internacional de Tiro. Al tercer día de haber llegado, estaba en plena asamblea cuando me sentí bastante mal, así es que me llevaron al hospital en una ambulancia. Me ingresaron a cuidados intensivos y me diagnosticaron septicemia. Me lo atacaron inmediatamente con antibióticos y gracias a mi Dios estuve en buenas manos, que me sacaron adelante, ya que estuve grave.
¿Estuvo solitario los días que permaneció en el hospital?
Inicialmente sí, pero gracias a Dios mi hijo mayor vive en Valencia (España), cerca de Alemania. Él viajó y me acompañó por una semana. Con la ayuda de él y con todas las oraciones de mis demás familiares, estoy ahora contando esto.
Al ingresar a su apartamento lo escuché decir: 'ahora puedo cantar victoria. Me vi más de allá que de acá', ¿se sintió muy cerca de morir?
Sí. Fue una situación bastante difícil, porque no me sentía tan mal físicamente, solo tenía desgane total y no tenía animo de hacer nada. Me atacó fuerte fue la parte sicológica porque los médicos allá son muy claros y me dijeron que tenía un plazo de 24 horas para saber si yo iba a seguir viviendo o no. Después que pasó el plazo que dieron, me entregaron la noticia que la infección no siguió incrementándose, es decir hicieron efecto los antibióticos, hasta que empezó a bajar y después de dos días me sacaron de cuidados intensivos.
¿Haber pasado por esto que tanto le cambia su forma de ver la vida?
Bastante porque es otra oportunidad que me da el Señor para poder seguir en esta vida. Es tiempo de replantearse todo lo que venía haciendo, para cambiar de actitud ante todo y en especial con las amistades y la familia.
¿Qué pasaba por su mente en ese momento, se arrepentía de haber hecho o de no haber hecho algo?
No me arrepiento de nada de lo que he hecho, pero sí me arrepiento de cosas que no pude lograr. En la parte deportiva no pude ganar la medalla de oro olímpica y en lo personal pude haber sido una mejor persona, no me considero malo, pero como todo ser humano tuve muchos errores. Ya empecé por cambiar con mi familia, porque son con los que más contacto he tenido después de lo que pasó, ya vendrán más adelante los amigos. La vida es corta y hay que saberla vivir haciéndole bien a todo el mundo, eso implica felicidad.
¿cómo va su recuperación y qué planes siguen ahora para usted?
La estoy pasando aquí en mi casa con mi esposa, sigo bastante débil, pero mejorando cada día más. En el trabajo ya espero la jubilación. Para el otro año estoy a la expectativa, hace unos meses me ofrecieron una asesoría para colaborar en la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018.



























