La más reciente y masiva celebración de grados de la Universidad de Córdoba estuvo marcada por diversos sentimientos e historias de superación que le sacaron lágrimas a la mayoría de los asistentes.
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Una de esas historias es sin duda la de Santiago Enrique Palomo Otero, quien recibió el título de licenciado en informática.
El muchacho, que para movilizarse necesita de la ayuda de un caminador, reconoce que “nada tiene límites” y le agradece a Dios por la familia monteriana que lo acogió como suyo y lo ha llenado de amor después de haber sido abandonado, cuando era un bebé de cuatro meses, en un parque de la fría Bogotá.
“Esta familia significa todo para mí, con ellos he podido estar aquí, graduándome como profesional. Mi vida la titularía ‘Nada Tiene Límites’, porque ahora quiero seguir adelante, trabajando por mis propósitos, con fuerzas, así como lo he demostrado, incluso, al subir los escalones para recibir el diploma que me acredita como profesional de la Universidad de Córdoba, institución que para mí significa una gran ayuda por todo el conocimiento que me entregó”, expresó Santiago entre sonrisas, besos, abrazos y muchas fotografías durante la ceremonia de graduación.
Antes de irse físicamente de Unicórdoba, porque su corazón sigue conectado con la institución que lo educó como profesional, Santiago insistió en un mensaje a los jóvenes y a las familias: “No al suicidio, mostrarse como son y trabajar por los sueños de manera incansable”.
La madre monteriana y adoptiva de Santiago, que es la abogada Loira Otero, comparte que al hoy licenciado Dios lo colocó en las manos del hogar que conforma con un ingeniero electrónico trabajador de un hotel en la capital cordobesa, luego de realizar proceso de adopción a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en Bogotá.
“La historia de nuestro hijo es maravillosa, por toda la valentía que ha demostrado, cuando cumplió un año encontramos, luego de estudios médicos, que había sufrido parálisis cerebral, supuestamente a raíz de una hipotermia porque fue dejado en estado de abandono. Sin embargo, el año pasado descubrieron que es consecuencia de un gen, al parecer de los padres biológicos”, contó la madre visiblemente realizada y agradecida con Unicórdoba por hacer de su política de inclusión una de las mejores oportunidades para su inquieto y noble muchacho que ha estado al borde de la muerte en tres oportunidades y ha superado 77 cirugías.
El rector de la Universidad de Córdoba, profesor Jairo Torres Oviedo, destaca, con el caso de Santiago y de muchos más que se evidencian en la institución, que la alma máter ha hecho posible una política de inclusión que dignifica vidas, genera movilidad social y hace posible lo que se creía imposible.





















