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Las alarmas en los puestos de control migratorio de Antioquia están encendidas. En apenas una semana, el aeropuerto de Rionegro se convirtió en el escenario de un freno en seco para tres comitivas de turistas que pretendían ingresar al país, presuntamente, con fines de explotación sexual.

El trasfondo de estas inadmisiones, de acuerdo con lo que explicó Migración Colombia, apunta a un fenómeno que viene ganando fuerza en las plataformas digitales y que las autoridades ya tienen bajo la lupa: los llamados passport bros (hermanos de pasaporte), redes informales de viajeros cuyos propósitos en la ciudad distan mucho del turismo convencional.

Así fue como detectaron a los extranjeros que pretendían ingresar a Medellín con fines de ‘turismo sexual’

La alerta se disparó tras detectar patrones sospechosos e inconsistencias durante las entrevistas de control y las revisiones de seguridad de los visitantes.

El primer grupo en caer fue una delegación de cuatro ciudadanos estadounidenses que volaron desde Miami con la supuesta intención de celebrar una despedida de soltero. Sin embargo, los oficiales descubrieron que ya tenían coordinados tours privados en dólares que incluían barra libre de alcohol, estupefacientes y el acceso a mujeres muy jóvenes, lo que encendió de inmediato los indicadores de riesgo por explotación sexual.

A este caso se sumaron otros dos operativos consecutivos: la inadmisión de siete viajeros procedentes de Nueva York bajo sospechas similares y el rechazo de tres ciudadanos de República Dominicana. En este último grupo, dos venían vinculados a perfiles de posible explotación sexual y el tercero manifestó intenciones de consumo de drogas.

Las indagaciones permitieron establecer que todos los implicados ya contaban con enlaces locales en redes sociales para coordinar fiestas privadas a su llegada. Con estos procedimientos, la cifra nacional de personas inadmitidas asciende a 100 en lo que va de 2026, concentrando 73 de estos casos en la terminal de Rionegro.

Influencers y “gurús” digitales: así promocionaban sexo y drogas a turistas extranjeros

El término ‘passport bros’ comenzó a popularizarse a nivel global hacia el año 2020 para describir a hombres de economías desarrolladas que viajaban a destinos de América Latina, el Sudeste Asiático o Europa del Este buscando teletrabajar y entablar relaciones sentimentales con mujeres de corte tradicional.

No obstante, el arraigo de este concepto en Medellín es mucho más complejo. Las autoridades locales sitúan los primeros rastros de estas comunidades digitales entre 2013 y 2015, cuando foros en internet promocionaban la ciudad enfocados en el consumo de estupefacientes y el comercio sexual.

Con el “boom” del turismo tras la pandemia y la masificación de redes como TikTok, Instagram y YouTube, el fenómeno dio un giro drástico. La dinámica dejó de centrarse en el intercambio cultural y pasó a priorizar el sexo, alcanzando incluso dinámicas de explotación sexual infantil.

Varios de estos viajeros terminaron convertidos en creadores de contenido o influenciadores que monetizan su experiencia enseñando a otros cómo moverse en la capital antioqueña.

Las investigaciones apuntan a que estos perfiles generan ingresos que superan fácilmente los 1.000 dólares mensuales solo con videos promocionales, convirtiendo la explotación en un lucrativo negocio.

Fiestas, drogas y mujeres: así funcionaban los paquetes turísticos investigados

Un ejemplo de este esquema quedó al descubierto con el caso de Casey Brown, conocido digitalmente como Casey Red Beard. Brown, sobre quien pesaban alertas de agencias internacionales por promover el turismo con fines de explotación sexual, fue interceptado y rechazado en el aeropuerto El Dorado de Bogotá cuando intentaba regresar al país tras haber salido en abril.

El modo de operar de Brown consistía en camuflar fiestas y encuentros exclusivos bajo la fachada de eventos de intercambio de idiomas. En su portal web ofrecía un “Programa de Inmersión en Medellín” por un valor de 5.000 dólares, el cual garantizaba cenas privadas con grupos de 15 a 20 mujeres.

Además, cobraba tarifas de 250 dólares la hora por asesorías personalizadas para enseñar a conseguir citas en el país. Esta oferta masiva ha incrementado la presión en los filtros migratorios con perfiles que buscan acceder a drogas, alcohol y menores de edad.

El impacto de este tipo de turismo ya se refleja en el balance de criminalidad de la ciudad durante 2026. Los datos oficiales confirman que de las 64 capturas por delitos sexuales realizadas este año, 7 corresponden a ciudadanos extranjeros, es decir, el 10%. La estadística se vuelve más crítica en el terreno de la explotación sexual infantil: de los 7 casos registrados, 4 involucran a ciudadanos estadounidenses, lo que equivale al 57% de las investigaciones vigentes.

El reto legal para procesar a extranjeros vinculados a explotación sexual en Colombia

Aunque la coordinación previa de estas actividades en el extranjero plantea la duda de si se les puede procesar en Colombia por el delito de concierto para delinquir, expertos aclaran que la viabilidad es baja debido a que las conductas no se alcanzan a configurar dentro del suelo nacional. Ante esta limitación jurídica, la inadmisión migratoria se ha consolidado como la principal barrera de contención, con la expectativa de que las investigaciones penales se inicien una vez los sospechosos retornen a sus países de origen.

Para robustecer la vigilancia, las autoridades colombianas han intensificado el cruce de información en tiempo real con agencias de seguridad extranjeras, un esfuerzo conjunto que ya ha dejado capturas y sentencias coordinadas entre la Fiscalía, la Policía Nacional y la justicia internacional.

Al respecto, el secretario de Seguridad de la ciudad, Manuel Villa, aseguró que las autoridades ya cuentan con la tecnología y los acuerdos internacionales necesarios para rastrear e identificar el perfil de estos viajeros antes de que aterricen en suelo colombiano: “Acá no queremos a esos supuestos turistas que vienen a abusar de las mujeres y a consumir drogas”.

En sintonía con esto, desde la Policía Metropolitana advirtieron que los visitantes extranjeros están obligados a respetar las normas migratorias y el código penal del país, asegurando que cualquiera que sea sorprendido cometiendo un delito será arrestado de forma inmediata.