Luego de dos días empañados con actos terroristas que atemorizan especialmente el sur de Colombia, el candidato presidencial, Iván Cepeda, condenó la seguidilla de ataques y aseguró que su campaña política continúa en diferentes lugares de la geografía nacional.
“Expreso mi más enérgico rechazo a estos actos de barbarie. Condeno de manera absoluta la muerte y las graves afectaciones causadas a la población civil mediante el uso de explosivos. Exijo a las autoridades desplegar todas sus capacidades investigativas para identificar, judicializar y sancionar con celeridad a los responsables de estos hechos atroces”, comenzó diciendo el candidato del Pacto Histórico en su cuenta de X.
Precisó que le resulta “profundamente preocupante” que estos ataques se presenten en regiones del sur del país donde existe un “amplio respaldo ciudadano” a su proyecto político y que le inquieta saber si alguien saca rédito político a partir de estas acciones.
“Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral. Solicito a las autoridades esclarecer con rigor este contexto y posibles motivaciones”, cuestionó.
En ese sentido, Cepeda dijo que esto no detendrá los actos proselitistas programados en distintos lugares del país y que continuará con “total normalidad”.
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“No habrá suspensiones ni aplazamientos en la agenda prevista. Hago un llamado a la serenidad y a la firmeza democrática: nada ni nadie detendrá nuestro compromiso con el país ni el ejercicio legítimo de la política”, apuntó.
Ofensiva guerrillera en la Panamericana deja 14 civiles muertos y 38 heridos
La ofensiva de grupos armados ilegales en el suroeste de Colombia, que comenzó el viernes con dos ataques a batallones, se recrudeció este sábado con un atentado con un cilindro bomba en la Vía Panamericana que dejó al menos 14 civiles muertos y 38 heridos, todos ocupantes de vehículos que fueron alcanzados por la explosión.
El sangriento ataque fue perpetrado en un tramo de la carretera conocido como El Túnel, en el municipio de Cajibío, departamento del Cauca, donde según el Ejército, guerrilleros de la columna Jaime Martínez, que hace parte de las disidencias de las antiguas FARC, lanzaron el artefacto lleno de explosivos que cayó sobre un autobús y otros vehículos.
“Hasta el momento, reportamos 14 personas muertas y más de 38 personas heridas, entre ellas cinco menores de edad”, manifestó en su cuenta de X el gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, quien inicialmente había informado de siete muertos y 17 heridos, cifras que han ido en aumento.
La explosión no solo destruyó el autobús sino por lo menos otros 15 vehículos y abrió un enorme cráter en la Panamericana, la principal carretera del suroeste de Colombia, donde las imágenes muestran un enorme rastro de destrucción, con cuerpos tendidos en el suelo, entre hierros retorcidos, como en un escenario de guerra.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, aseguró en su cuenta de X que “los que atentaron y mataron” a estos civiles en Cajibío, “muchos indígenas entre ellos, son terroristas, fascistas y narcotraficantes”.
Según el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, en el tramo de la carretera donde cayó el cilindro bomba había “un bloqueo por parte de estos terroristas de la Jaime Martínez” que a unos dos kilómetros de ahí sostenían un enfrentamiento con una unidad de la Tercera División del Ejército.




















