Compartir:

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, máximo cabecilla del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no solo desató 48 horas de violencia en varios estados de México —con bloqueos, quema de vehículos y más de 50 muertos—, sino que encendió alertas sobre sus conexiones históricas con estructuras criminales en Colombia.

Mientras en territorio mexicano se registraban disturbios tras el golpe al CJNG, agencias estadounidenses como el FBI, la DEA y la CIA intensificaron el rastreo de las rutas, socios y redes financieras del cartel, varias de ellas con tentáculos en suelo colombiano.

Uno de los principales vínculos documentados aparece en declaraciones judiciales entregadas en Estados Unidos por Óscar Orlando Nava Valencia, alias ‘El Lobo’, antiguo jefe del cartel de Los Valencia. En un expediente de la Corte Federal del Distrito de Columbia, el narcotraficante aseguró que Abigael González Valencia —conocido como ‘El Cuini’ y cuñado de ‘El Mencho’— coordinaba la compra de cargamentos de cocaína en Colombia desde comienzos de los años 2000.

Según ese testimonio, revelado por El Tiempo, la droga era enviada en contenedores marítimos desde puertos colombianos hacia Panamá y Costa Rica, y en otras ocasiones transportada en aeronaves hasta Centroamérica para luego ingresar a México. Los cargamentos, de acuerdo con la declaración, oscilaban entre 300 y 2.500 kilogramos por envío.

En ese entramado aparece el nombre de Diego Pérez Henao, alias ‘Diego Rastrojo’, señalado como uno de los proveedores de cocaína desde Cali.

El expediente judicial también menciona presuntos contactos del entorno del CJNG con integrantes de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Según la declaración, al menos cuatro excombatientes habrían sido llevados a México para entrenar sicarios en fabricación de explosivos y tácticas armadas. Dos de ellos, se indica en el documento, murieron en enfrentamientos con la Policía mexicana.

Aunque estas afirmaciones provienen de un testimonio judicial y no constituyen una sentencia, el señalamiento refuerza la tesis de una cooperación criminal transnacional que superó la simple compra de droga.

Fuentes de inteligencia, según el diario capitalino, también rastrean la posible participación de ciudadanos colombianos —incluidos exintegrantes de grupos armados y exmilitares— en estructuras de seguridad privada y células armadas al servicio del CJNG.

Además, se investiga un eventual nexo del cartel con crímenes de colombianos en México, entre ellos el asesinato del empresario Santiago Gallón Henao en el Valle de Toluca, en una zona bajo influencia de La Familia Michoacana, organización señalada de tener vínculos logísticos y financieros con redes en Colombia.

Estados Unidos ofrecía hasta 15 millones de dólares de recompensa por información que permitiera dar con el paradero del capo.