En un operativo coordinado entre la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación, el Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la DEA, fue desmantelado un laboratorio clandestino en la vereda San Pablo de Caney, ubicada en la zona rural del municipio de Guadalupe, Antioquia.
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Se conoció que este complejo era gestionado bajo la modalidad de outsourcing por el Frente 36 de las disidencias de alias Calarcá y tenía la capacidad de producir hasta dos toneladas de clorhidrato de cocaína cada semana. Aunque el laboratorio pertenecía a un grupo no definido, estaba bajo la supervisión de alias Chejo.

Por otro lado, el coronel Luis Roberto González, subdirector de Investigación Criminal e Interpol, explicó que la droga era transportada ocultamente y luego enviada por vía marítima hasta La Guajira, desde donde continuaba su ruta hacia Centroamérica y Estados Unidos.
Sobre el operativo, el uniformado indicó que “además de la afectación a esta estructura, donde se producía la cocaína por más de 1.300 millones de pesos, lo que demuestra una vez más la afectación directa a las economías ilícitas, a las finanzas criminales de estos grupos delincuenciales”, y precisó que se lograron incautar 2.755 kilogramos de clorhidrato de cocaína y 1.054 galones de insumos líquidos.

De acuerdo con las autoridades, esta acción representa un duro golpe a la logística y las finanzas del crimen organizado, estimado en 99,4 millones de dólares, afectando de manera directa la exportación de estupefacientes al exterior.
Finalmente, el operativo también impacta de manera significativa al Frente 36 de las disidencias de alias Calarcá, ya que este laboratorio era uno de sus principales medios de financiación para actividades ilícitas en Antioquia, donde alias Chejo figura como uno de sus cabecillas y es ampliamente buscado por las autoridades locales.






















