Miles de familias colombianas inician este 2026 afrontando la presión de los gastos escolares. Sin embargo, muchos trabajadores pueden aliviar esta carga haciendo uso de un derecho legal poco conocido: el subsidio de las cajas de compensación familiar.
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Este beneficio, establecido por la Ley 21 de 1982, no es una ayuda discrecional (bono o pago otorgado por un empleador basado en su criterio), sino un derecho legalmente respaldado para los afiliados con menores ingresos.
Este apoyo se diferencia de la cuota monetaria mensual y se entrega generalmente de forma anual, materializándose en bonos, subsidios en especie, o redimibles dependiendo de la logística de cada caja (Colsubsidio, Compensar, Confama, Comfacundi, entre otras).
De acuerdo con el Marco normativo de la Ley 789 de 2002, esta ayuda busca incentivar que los menores continúen con sus programas educativos, convirtiéndose en un alivio fundamental para quienes devengan menos de cuatro salarios mínimos y le brinden estudio a sus hijos.
¿Cómo saber si aplica para el subsidio?
Lo primero es averiguar a cuál caja de compensación está afiliado el trabajador, después deberá consultar en la página de Registro Único de Afiliados o en la oficina de recursos humanos, que también entrega la tarjeta de afiliación.
Los afiliados a Comfenalco, Colsubsidio, Cafam, Compensar, Comfama, Comfacundi, Comfamiliar, entre otras entidades suscritas a Asocajas deben revisar con su número de cédula si cumplen los requisitos para acceder a los beneficios que se entregan para los estudiantes, debido a que cada entidad establece criterios diferentes para aceptar la solicitud.
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Cabe señalar que el valor aporte para esta ayuda depende de lo dispuesto por la caja de compensación, que en algunos casos va desde 80.000 pesos hasta 105.000 pesos. Dependiendo de la caja de compensación familiar, los trabajadores pueden reclamar subsidios económicos o bonos para comprar los implementos en sitios autorizados.


