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Desde el pasado 16 de diciembre la empresaria Zulma Guzmán permanece en manos de las autoridades del Reino Unido, tras ser solicitada por la justicia colombiana para que responda por su presunta participación en la muerte por envenenamiento con talio de dos menores en Bogotá, que ingirieron frambuesas de chocolate contaminadas con la sustancia.

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Un mes después de su hallazgo en Londres, cuando pretendía atentar contra su vida lanzándose al río Támesis, la Fiscalía dio a conocer nuevos detalles y testimonios sobre otras personas vinculados al caso de envenenamiento que le costó la vida a Inés de Bedout, de 14 años, y Emilia Forero, de 13.

Se conoció que el testimonio entregado por el repartidor que llevó hasta la casa de la familia Bedout la frambuesas que estaría contaminadas con talio el pasado 3 de abril del 2025. Al parecer, no solo se trataría de una acción aislada, sino de toda una cadena de participación.

Justamente salió a la luz el nombre de Zenaida Vargas Pava, quien sería la persona que entregó al domiciliario el paquete de frambuesas con chocolate. Según información revelada por ‘Caracol radio’, en el testimonio de 12 páginas entregado por el domiciliario a la Fiscalía, en el que se menciona que el domiciliario recibió un paquete a nombre de un sujeto llamado Yeison Rosas.

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De acuerdo con la información revelada por el medio capitalino, el repartidor arribó hasta un “edificio chiquito de tres pisos, de color blanco con puertas de vidrio”. En el lugar, se encontró con una vigilante – de estatura baja y portaba un uniforme azul oscuro –, a quien le indicó que iba a recoger un pedido a nombre de Yesion.

Seguidamente, el repartidor fue atendido por una mujer mayor que usaba gafas y tenía el “cabello blanco completamente”, quien se identificó como Zenaida Vargas Pava, encargada de entregar el paquete en cuestión. Además, confirmó la dirección y el pago en efectivo.

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“Ella me entregó el paquete, me dijo que si tenía la dirección, yo se la dije, la que estaba en la aplicación; ella me dijo que sí era esa, me pagó en efectivo, me dio 10 mil y me dijo: ‘Deje así, y ya’”, señaló el repartidor.

Según el medio capitalino, Vargas Pava es una mujer de 63 años de edad, que reside en Bogotá, mientras que Yeison Rosas sería un supuesto asesor espiritual, cercano a Zulma Guzmán.

Domicilio rechazado

En un primer intento de entrega del paquete, el domiciliario se acercó hasta la casa de la familia Bedout. Allí Una niña rubia de entre 12 y 13 años salió a recibirlo; sin embargo, lo rechazó al desconocer la procedencia.

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“Yo le dije que no sabía porque a mí ya me habían pagado ese pedido por adelantado, me habían pagado 10 mil pesos por el servicio. Entonces la niña me dijo que ella no lo podía recibir porque no le habían informado nada”, dijo el domiciliario.

Ante la negativa, el domiciliario canceló el pedido, pero minutos después recibió una llamada de Zenaida Vargas, a quien le explicó lo sucedido; sin embargo, la mujer insistió e intentó persuadirla para que regresara y entregara el paquete ofreciéndole más dinero. Además, argumentó que supuestamente se trataba de un regalo.

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“De ahí yo alcancé a bajar como la mitad del camino, casi hasta la circunvalar, cuando la señora que me entregó me llamó y me dijo que por qué había marcado la entrega como fallida. Yo le dije que no lo había entregado porque las personas que salieron del apartamento no conocían el pedido, entonces que no lo iban a recibir. Yo le dije que yo ya iba de regreso para devolverle el pedido donde ella lo había entregado y ella me dijo que no, que le hiciera el favor de devolverme”, explicó el repartidor a la Fiscalía en su testimonio.

Luego de esto, el repartidor nuevamente se dirigió a la vivienda de la menor y se contactó con el vigilante, quien reconoció el nombre de Martín, uno de los niños que resultó envenenado con talio, pero que sobrevivió.

Es por ello, que el vigilante se contacta con una empleada de la familia de Bedout, quien finalmente recibe el paquete.

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Minutos después de entregar el domicilio, Zenaida Vargas volvió a contactar al domiciliario, enviándole un mensaje de texto para confirmar si el pedido había sido recibido. A lo que el hombre le contesta afirmando que ya había sido entregado en su destino.