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La emblemática finca ‘La Manuela’, uno de los bienes más representativos que dejó el narcotráfico en Colombia, inició un nuevo capítulo en su historia tras ser vendida por la Sociedad de Activos Especiales (SAE) mediante subasta pública.

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El inmueble, ubicado a orillas del embalse de El Peñol, en jurisdicción de Guatapé, Antioquia, fue adjudicado por $7.700 millones, recursos que ya ingresaron al patrimonio del Estado, informó la SAE el pasado jueves 8 de enero.

La propiedad, que cuenta con un área cercana a los 7.800 metros cuadrados, perteneció a Pablo Escobar Gaviria, máximo jefe del extinto cartel de Medellín, y durante años fue símbolo del poder, la violencia y las economías ilegales que marcaron al país. Con la operación, la SAE busca resignificar estos bienes, transformándolos en activos legales que aporten a la reparación colectiva y a la memoria histórica.

“Cada bien que logramos recuperar y comercializar representa una victoria del Estado sobre el crimen. Lo que antes fue adquirido con dinero del narcotráfico, hoy se transforma en recursos legales que benefician a las y los colombianos y permiten cerrar ciclos de violencia con dignidad y transparencia”, afirmó la presidenta de la SAE, Amelia Pérez Parra.

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Según informó la entidad, aunque el avalúo comercial del predio ronda los $9.800 millones, la subasta se cerró en $7.700 millones, en un proceso que calificaron como transparente y competitivo. Parte del atractivo del lugar, más allá de su pasado, radica en su valor ambiental y patrimonial: allí permanecen árboles exóticos traídos de África, Europa, Chile y Estados Unidos, así como especies poco comunes en la región, como magnolias y tulipanes.

No obstante, gran parte de la finca permanece en estado de ruina, consecuencia de los atentados con explosivos perpetrados en febrero de 1993 por el grupo Los Pepes, apenas días antes de que la propiedad fuera inaugurada. Desde entonces, el lugar nunca fue habitado por Escobar ni por su familia y pasó más de 30 años en abandono, aunque en distintos momentos fue arrendado para iniciativas turísticas.

Por otro lado, la SAE no reveló la identidad del comprador ni el destino que tendrá el predio, lo que ha generado comentarios en el municipio, donde una parte del turismo gira alrededor de las historias asociadas al narcotráfico.

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Asimismo, en entrevista con el medio Infobae, Daniel Escobar, sobrino nieto de Pablo Escobar y propietario de ‘La última caleta’, un hotel ubicado frente a la finca, aseguró que la historia de ‘La Manuela’ es una muestra de la violencia que rodeó a su familia.

“La historia que conozco de la finca es que 15 días antes de ser inaugurada ponen una bomba y nadie de la familia alcanza ir a esta propiedad, en especial mi tío abuelo Pablo Escobar, nunca estuvo en esta propiedad por la guerra que sufrió mi familia”.

Escobar también recordó que durante varios años la SAE permitió que el predio fuera arrendado para actividades turísticas, situación que influyó en su decisión de emprender un proyecto hotelero en la zona, aprovechando el flujo constante de visitantes interesados en la historia del lugar.

De acuerdo con su percepción, el turismo en Guatapé se concentra principalmente en tres aspectos: el embalse, la Piedra del Peñol y los relatos asociados a Pablo Escobar, incluida la finca La Manuela.

“Realmente, en la zona el turismo se concentra en tres destinos, todo lo relacionado con Pablo Escobar, con la piedra y el embalse. Hoy una gran cantidad de pobladores de la región se benefician de la cara o historia de Pablo Escobar de cierta forma”.

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Además, el empresario también hizo referencia a las consecuencias personales que dejó esa etapa de violencia. Aseguró que su infancia transcurrió marcada por el aislamiento y la necesidad de mantener el anonimato para protegerse.

“Mi infancia fue alejada de una parte de la sociedad, de la cual nuestra familia intentaba protegernos. Siempre supimos comportarnos desde niños para poder protegernos también nosotros mismos. Para nadie en un secreto que en una época no podíamos decir quienes éramos y siempre vivimos de anónimos”, manifestó.

En cuanto a la reciente subasta, Daniel sostuvo que en Guatapé no hubo información clara ni anticipada sobre el proceso.

“Realmente fue muy poca información o tal vez ninguna y creo que fue por su precio de venta, pues es un precio totalmente absurdo para su ubicación, esto es muchísimo menos de lo que vale esta propiedad”.

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Incluso señaló que, de haber conocido a tiempo la venta, habría participado en la puja.

“De haber sabido que la propiedad estaba en venta y más con este precio tan fuera de la realidad, por supuesto que la hubiera comprado, su valor de venta fue un regalo más que una venta real”.