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Como en una carrera contrarreloj estudiantes, docentes y trabajadores cruzan la autopista al mar, a la altura del kilómetro 11, en el sentido Barranquilla-Cartagena, porque en este tramo no hay más opción que esquivar dos barandas de unos 50 centímetros de alto que fueron instaladas en el separador vial.

En la zona hay dos colegios, el Idphu y el Gimnasio Altamar, que reúnen a una comunidad integrada por unas 3 mil personas. Ambos reclaman un puente peatonal que les garantice una mejor movilidad, según lo manifestó Marietta Morad, rectora del colegio campestre Idphu.

Los estudiantes optan por cruzar en grupos para hacer más visible su tránsito, ante las decenas de vehículos que en promedio circulan a velocidades que superan los 60 kilómetros por hora. Teniendo en cuenta que esta es una vía con características de autopista, dice un trabajador de la zona.

Para la profesora Luisa Rolong, regresar a casa se ha convertido en una verdadera odisea. Después de salir de clases entre la 1:00 p.m. y las 3:00 p.m. debe sortear los buses y automóviles de un lado de la vía para llegar hasta la primera baranda, con un morral en la espalda y a veces con libros en las manos; pero eso no es todo, Luisa lleva una prótesis en su pierna izquierda y usa las manos para apoyarse sobre la baranda, al tiempo que inclina la mitad de su cuerpo. Son entre 10 y 15 minutos los que le toma esta hazaña que se ha convertido en su reto diario.

'Es un riesgo al que estamos sometidos, porque además hay una pequeña curva que dificulta ver los carros, sobre todo, en el carril en el que se ubica el colegio'.

Paradójicamente sobre el separador hay una señal de tránsito que prohíbe el cruce peatonal.

'Es un problema grande que se presenta a la entrada y salida del colegio, muchas veces los profesores ayudamos a los estudiantes a pasar al otro lado para que puedan tomar el bus intermunicipal', señaló el profesor Daniel Guerrero.

Los alumnos y docentes más afectados son los que toman los buses intermunicipales de Puerto Colombia, Santa Verónica y Juan de Acosta.

'Trabajo en el colegio hace 10 años y esta situación en los últimos meses se ha convertido en un dolor de cabeza, por cuenta del miedo que me produce el cruce desde donde me deja el bus hasta el colegio', expresó Ilse Yepez, cocinera del Idphu.

En la actual temporada de lluvias, el hecho se vuelve más preocupante, porque con un aguacero sería más difícil el cruce, en especial para los más pequeños.

'Es importante ponerse en el lugar de un padre de familia cruzando con el niño, el maletín, un paraguas y la poca visibilidad que deja la lluvia', indicó Grace Sierra, profesora.

Derechos de petición. Son 200 derechos de petición los que se han interpuesto ante la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) solicitando la construcción del puente peatonal que facilite y garantice el tránsito seguro de los peatones, en este caso de la comunidad educativa.

Las respuestas, dicen los directivos del colegio, han sido 'ineficientes' por cuenta de la ANI y la Concesión Costera, que está a cargo de la Vía al Mar.

'El consorcio se escuda aludiendo a que la vía requería cinco puentes peatonales y estos fueron construidos, es decir no nos ofrecen una solución', dice Marietta Morad, rectora.

La directiva agrega que la misma concesión les ha indicado que usen el puente que fue construido a un kilómetro del colegio.

'Someter a los niños a que caminen sobre la vía, porque no hay pasos peatonales y además bajo el inclemente sol que hace la salida, no es una respuesta coherente'.

En el pasado, padres de familia de otras instituciones que están sobre la vía protestaron y bloquearon la autopista por el cierre de los retornos.

EL HERALDO se comunicó con la Agencia Nacional de Infraestructura y con la Concesión Costera para conocer su posición frente a la solicitud de la comunidad académica; sin embargo, no se obtuvo respuesta al requerimiento de los colegios.