El pasado sábado 23 de mayo, Karol Amaya, médico profesional nacida en Ocaña y radicada en Barranquilla, se preparaba para celebrar los 15 años de Sharom, una de sus hijas. La ilusión de verla con su vestido se derrumbó instantes después cuando ese mismo día un derrame cerebral y un infarto le produjeron la muerte. El dolor de la familia Amaya no comenzó ahí. De hecho, ese fue el lamentable desenlace de una intensa batalla y sufrimiento que se inició el 9 de abril de 2025.
Ese día la profesional de la salud sufrió un grave siniestro vial que le cambió la vida a ella y a su familia para siempre. Su otra hija, Francesca, de 19 años de edad y estudiante de Comunicación Social en la Universidad de la Costa, le contó a EL HERALDO cómo fue ese accidente que marcó un antes y un después en sus vidas.
Karol Amaya trabajaba como médico general para la compañía AMI (Asistencia Médica Inmediata) y el viernes 9 de abril del año pasado se encontraba acompañando un traslado de una paciente de Galapa a Barranquilla. “Era un servicio no vital(...) el conductor de la ambulancia, que era el mismo paramédico, iba a una velocidad muy alta. Mi mamá le pidió en reiteradas ocasiones que fuera más despacio”, recordó su hija Francesca.
Pese a los llamados que le hizo al conductor, terminaron estrellándose contra un árbol. Karol quedó gravemente herida, con lesiones físicas y emocionales que cargó durante un año antes de morir. “En el accidente mi mamá resultó con politraumatismo, trauma craneoencefálico(...) trauma en extremidades (...) su rostro prácticamente se dividió en dos”, expresó. Las sensibles imágenes, que este medio se abstiene de compartir, muestran la gravedad de las heridas que tuvo Karol especialmente en su rostro. Fue hospitalizada durante 20 días, de los cuales al menos 10 estuvo en UCI luchando por su vida.
Inclusive las esperanzas parecieron extinguirse y esos días fueron un “infierno”, como los califica Francesca. No era para menos: su mamá estaba entre la vida y la muerte. Logró salir del centro médico y en ese momento empezó no solo la batalla física, sino emocional.
“Mi mamá tuvo secuelas gigantes, quedó con hipertensión y mucha dificultad para caminar(...) las secuelas emocionales, me atrevería a decir, que fueron muchísimo peores. A ella le atemorizaba escuchar una ambulancia, empezó con cuadros depresivos y crisis de ansiedad. Nunca logró aceptar cómo quedó su rostro”, contó Francesca.
Los sueños que no cumplió
Sus dos hijas fueron su motor para salir adelante cuando se enteró a sus 17, casi 18 años, que iba a ser mamá. Un embarazo adolescente no es fácil y menos cuando el sueño es ser la mejor médico. Karol lo logró. Se convirtió en enfermera jefe de la Universidad Metropolitana y aparte médico general de la misma institución. Su vocación y entrega la llevaron a ejercer lo que le apasionaba: ayudar a los demás.
Precisamente su hija, con orgullo, exaltó la labor que hacía su madre. “Durante la pandemia ella ayudó a muchísimas personas y yo siempre he dicho que mi mamá tenía una gracia de Dios, que iba más allá con sus manos prácticamente de oro porque a donde ella llegara sanaba a los enfermos”, expresó.
Aunque ejerció su carrera como médico, Karol siempre soñó con ser anestesióloga, pero ese accidente le quitó todo: sus sueños y hasta su sonrisa. “Era una mujer muy alegre, le gustaba bailar y cantar, pero nunca volvió a ser la misma, yo nunca volví a ver a la misma mamá de siempre”, dijo su hija con profundo dolor.
¿Qué dijo AMI?
Ayer se conoció un pronunciamiento de la empresa en el que aseguró que sí brindó acompañamiento y explicó que el conductor “resultó ileso por llevar cinturón de seguridad, pero fue llamado a descargos para que manifestara su versión de lo sucedido. Posteriormente renunció a la compañía”.
Sin embargo, Francesca desmintió acompañamiento alguno, pues afirmó que los contactaron solo hasta más de 20 días después del accidente que sufrió su mamá. “Ellos (AMI) nunca le brindaron acompañamiento. Le seguían pagando porque estaba incapacitada y así lo exige la ley, es algo mínimo y lógico, pero nunca se acercaron directamente a nuestra familia”, puntualizó.
Sobre el actuar del conductor, la hija de la profesional de la salud recordó que antes del trágico accidente ella ya había sufrido un siniestro vial con el mismo chófer. De hecho esa vez ella contó lo que había ocurrido.

Aunque de momento no existe responsabilidad alguna sobre él se conoció que en la empresa, aparentemente, existía un esquema de ingresos basado en bonificaciones por rendimiento, es decir, quien cumpliera más servicios, ganaba más dinero, algo que podría explicar por qué el paramédico conducía a alta velocidad.
AMI, por su parte, desmintió que en la compañía hubiese este tipo de bonificaciones.
Sus últimas horas
El pasado sábado había una cena por motivo de los 15 años de su hermana Sharom. Eran las 9 de la mañana cuando Francesca salió de su casa a llevar a la menor a la peluquería. Había mucha ilusión por la celebración. De hecho, iba a ir con su mamá para terminar los detalles de la reunión cuando recibió una llamada sobre las 11 de la mañana. Eran los vigilantes de su edificio alertando que Karol fue encontrada inconsciente en el pasillo. “Cuando llego, ella estaba conectada a los monitores y me dijeron que no tenía signos vitales. A mi el mundo se me vino encima. Yo decía: no puede estar muerta”, recordó.
Ese dolor tuvo que transformarlo en valentía para decirle a su pequeña hermana lo que estaba ocurriendo, mientras atravesaba por su propio duelo. El 25 de mayo, el día del cumpleaños de Sharom, se llevó a cabo el sepelio de su mamá. Ese mismo lunes le dieron el último adiós y decidieron continuar con la batalla que comenzó aquel abril.





















