A menos de tres meses de finalizar su mandato, el presidente Gustavo Petro ha acumulado una cuantiosa deuda con el deporte en todo el país, en especial en el Caribe colombiano.
Barranquilla fue una de las ciudades más golpeadas por la falta de voluntad del Gobierno nacional, que condujo a la pérdida de la sede de los Juegos Panamericanos 2027. Además, se alejó la posibilidad de albergar un Gran Premio de Fórmula 1, un proyecto que despertó gran expectativa en la región.
En enero de 2024, Colombia perdió la sede de los Juegos Panamericanos, un evento que prometía transformar a Barranquilla y al Atlántico alrededor de la mayor cita deportiva organizada en la historia del país.
La sede de este evento deportivo fue retirada debido al incumplimiento reiterado del contrato suscrito con Panam Sports. Entre las obligaciones figuraba un pago de cuatro millones de dólares en diciembre de 2023 y otro monto igual en enero de 2024.
Ninguno de los desembolsos se realizó, pese a las reiteradas advertencias de la organización propietaria de los Juegos ni al compromiso hecho por el jefe de Estado durante una cumbre de alto nivel que se llevó a cabo en Bogotá tras el ultimátum dado por Panam Sports.
“Al Gobierno nacional le interesa fundamentalmente porque puede tener un polo de atracción de turismo, no solamente de visitantes para los Juegos, sino de ahí en adelante, que es fundamental para cumplir nuestro programa de gobierno”, dijo en ese momento.
Cabe anotar que hasta la fecha, la inversión realizada por Barranquilla para obtener la sede, estimada en cerca de $9.000 millones, no ha podido recuperarse. Además, el incumplimiento dejó abierta la posibilidad de sanciones para Colombia.
Incluso, se encuentran en marcha una serie de procesos por parte de la Contraloría General de la República y la Procuraduría General de la Nación frente a los impactos que estas decisiones del Ejecutivo tuvieron en el erario público.
F1: un sueño de ciudad
Sin embargo, las primeras señales de la mencionada falta de respaldo al sector deportivo comenzaron a percibirse incluso antes de su posesión. Durante la campaña presidencial se conoció que Barranquilla adelantaba negociaciones con la Fórmula 1 para convertirse en sede del Gran Premio del Caribe.
Fue entonces cuando Petro manifestó que, en un eventual gobierno suyo, dicho proyecto no sería una prioridad y que esos recursos debían destinarse a otras necesidades sociales.
A eso se sumó una evidente falta de respaldo del Gobierno nacional al proyecto, evidenciada en la ausencia de una carta de intención y compromiso, que terminó debilitando las negociaciones con la Fórmula 1.
Es de anotar que en su tercera administración, el alcalde Alejandro Char viene liderando una serie de gestiones para explorar la realización de esta carrera deportiva: “Ellos siguen interesados en hacer ese circuito por la vía paralela al río Magdalena, al lado del Gran Malecón y no podían creer todo lo que ha pasado en Barranquilla en los últimos tres años”.
El mandatario distrital aseguró, además, que “estamos compitiendo nuevamente. La buena noticia es que la aprobación depende solo de nosotros, ya no se necesita el aval de la nación, solo que podamos ponernos de acuerdo con ellos”.
Mindeporte, a la deriva
A decir verdad, pareciera que el deporte siempre fue un asunto secundario para el presidente Petro. Durante su permanencia en la Casa de Nariño, el Ministerio del Deporte tuvo cuatro ministras: María Isabel Urrutia, Astrid Bibiana Rodríguez Cortés, Luz Cristina López Trejos y Patricia Duque Cruz.
Cada una enfrentó una crisis distinta. Urrutia, medallista olímpica de oro, fue declarada insubsistente tras la firma masiva e irregular de más de 600 contratos de prestación de servicios, justo después de que se anunciara su inminente salida del cargo.
Posteriormente, Rodríguez Cortés quedó en el centro de la polémica por no efectuar el pago de los ocho millones de dólares que, según afirmó, estaban disponibles para mantener vigente el contrato con Panam Sports y garantizar la realización de los Juegos Panamericanos en Barranquilla. La situación derivó en un escándalo que golpeó la imagen del Gobierno nacional.
Por su parte, López Trejos renunció en medio de cuestionamientos por la baja ejecución presupuestal de una cartera que ya había sufrido recortes históricos, situación que incluso motivó protestas por parte de deportistas de distintas disciplinas.
Actualmente, Patricia Duque Cruz intenta administrar el presupuesto más bajo que ha tenido el sector en los últimos años. Los recursos pasaron de $1,3 billones a apenas $312.000 millones, lo que representa una reducción cercana a un billón de pesos en apenas dos años.
La afectación a federaciones
La reducción de los recursos destinados al deporte ha generado una crisis en diferentes organizaciones. Una de ellas es la Federación Colombiana de Boxeo. Su presidente, Alberto Torres, aseguró que los recortes han limitado significativamente la participación de los atletas en competencias internacionales.
“Durante los primeros años nos fue bien, pudimos asistir a los eventos internacionales, pero luego vino un recorte y el panorama se nos complicó. Hemos tenido que priorizar competencias porque no podemos asistir a todas. Nos han recortado el 92 % de nuestro presupuesto”.
Una de las promesas del Gobierno, tras la pérdida de los Juegos Panamericanos, fue destinar esos recursos a eventos nacionales de alto impacto, como los Juegos Intercolegiados. Sin embargo, desde entidades territoriales se ha advertido que los recortes presupuestales también han afectado estas competencias, reduciendo incluso el número de disciplinas participantes.
Así las cosas, el próximo presidente de la República tendrá el reto de reconstruir la política pública del deporte en Colombia debido a que durante estos cuatro años abundaron las promesas incumplidas y, particularmente en Barranquilla, quedó la sensación de que proyectos estratégicos para la ciudad no encontraron respaldo suficiente por parte del Gobierno nacional.




















