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En lo que va del año 2026, la empresa Triple A ha mantenido una lucha importante con los casos de defraudación de líquidos. Desde enero, se han detectado 2.110 irregularidades con una cifra cercana a los 446 mil metros cúbicos de agua, equivalentes a más de 2 mil millones de pesos.

Con esa cantidad de agua y dinero se podría abastecer durante dos meses un municipio como Santo Tomás, con cerca de 27 mil habitantes.

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Entre enero de 2024 y diciembre de 2025, la empresa identificó 32.018 irregularidades, logrando recuperar cerca de 4 millones de metros cúbicos del líquido, lo que representa un valor aproximado de más de 21 mil millones de pesos.

Frente a este hecho, el gerente general de Triple A, Ramón Hemer Redondo, señaló que lo detectado genera un perjuicio directo sobre quienes sí cumplen con sus deberes como usuarios: “El agua que se pierde por una conexión ilegal es agua que deja de llegar a una familia, a un negocio, a una comunidad que tiene el derecho de recibir el líquido con presión, calidad y continuidad”, indicó.

La empresa ha destacado algunos de los casos identificados. El primero de estos hallazgos se registró en el municipio de Soledad, en un predio de tres plantas, que alberga un lavadero de vehículos, una cancha sintética, una barbería y un estadero, la empresa detectó un medidor manipulado que abastecía toda la instalación de manera ilegal.

Tras la normalización del servicio y el seguimiento realizado, se estableció un consumo promedio de 810 metros cúbicos mensuales, proyectando una pérdida total de 4.037 metros cúbicos, equivalente a $32.465.109.

En el mismo municipio se halló otro caso en un predio donde funcionan simultáneamente un lavadero, un restaurante, un billar y una estación de servicios. La cuadrilla halló una acometida no autorizada en tubería de PVC de una pulgada que alimentaba un tanque ilegal destinado a abastecer todos estos negocios.

Este fue el caso de mayor pérdida en el área urbana: 4.565 metros cúbicos, equivalentes a $36.711.227. Dado el riesgo de reinstalación, se dispuso además un servicio de vigilancia permanente en el predio.

Tres casos relevantes en la ciudad de Barranquilla. El primero en el barrio La Sierra, donde fue intervenida una carnicería. Este establecimiento operaba con una derivación no autorizada que surtía todos los puntos potables del predio. Se liquidó lo dejado de facturar, determinándose una pérdida de 1.230 metros cúbicos por un valor estimado de $9.891.524.

El segundo, un inmueble del barrio San Felipe registrado como predio residencial, pero que en realidad era utilizado con fines comerciales, operando como parqueadero de buses y lavadero. La compañía detectó una acometida no autorizada que abastecía equipos de molienda y procesamiento de derivados de maíz y yuca.

El contraste entre lo facturado y lo consumido fue revelador: mientras la empresa registraba 17 metros cúbicos, el consumo real tras la normalización fue de 309 metros cúbicos. La pérdida calculada asciende a 1.545 metros cúbicos, equivalentes a $12.424.720.

El tercero en el barrio Colombia, una clínica fue objeto de una inspección que reveló una acometida no autorizada en tubería de PVC de tres cuartos de pulgada, instalada de manera subterránea a través de una jardinera colindante con un establecimiento vecino donde se adelantan obras de ampliación. Se estableció una pérdida de 2.470 metros cúbicos, valorada en $19.863.468.

El Código Penal colombiano tipifica la defraudación de fluidos con penas de prisión de 16 a 72 meses, además de multas económicas. Triple A ha activado este mecanismo en la totalidad de los casos documentados en 2026, en trabajo coordinado con la Policía Nacional y la Fiscalía.

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“La empresa hace un llamado a la ciudadanía a reportar conexiones sospechosas o cualquier irregularidad en las redes de suministro a través de sus canales de atención. El agua es un bien común, y su protección es una responsabilidad de todos”, cerró la Triple A.