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El deterioro de escenarios deportivos y parques ubicados en los barrios Buena Esperanza, La Victoria y La Esmeralda ha generado preocupación entre residentes y usuarios, que expresaron su inconformismo debido a la falta de un mantenimiento adecuado, al tiempo que alertaron por los riesgos que enfrentan niños, jóvenes y adultos que entrenan y se recrean en estos espacios.

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Según la comunidad, el desgaste de estos espacios no solo afecta la práctica deportiva, sino que limita oportunidades de encuentro y formación para decenas de menores que encuentran en estos lugares una alternativa al ocio y a la exposición a problemáticas sociales.

En el barrio Buena Esperanza, la situación se concentra en el Parque homónimo, donde se encuentra la cancha sintética conocida como La Bola. Este espacio recibe, a diario, usuarios de distintos sectores, pero hoy presenta daños visibles que, aseguran los vecinos, avanzan sin una intervención de fondo.

Luis Benítez, vecino de este sector de la ciudad, señaló que el problema no es la falta de seguimiento permanente.

“Los parques quedan bonitos cuando los entregan, pero si no se les hace mantenimiento frecuente, se deterioran. Esto es como una casa: si no se cuida, se daña. Aquí debería haber alguien pendiente de lo que se va afectando”.

Benítez también alertó sobre los riesgos para los menores que usan estos espacios. “Ya ha pasado que un niño se cae porque el parque está en mal estado. Estos escenarios son para los niños y deben estar seguros”, agregó.

A su turno, Jaime Estrada, líder comunitario, explicó que la cancha sintética permanece cerrada desde diciembre como medida preventiva.

“La alfombra está levantada, hay huecos y partes deterioradas. Ya ocurrió un accidente con un joven que se resbaló y se fracturó. Por eso decidimos cerrarla para evitar algo peor”, relató.

Estrada aseguró que la comunidad ha intentado hacer reparaciones básicas con recursos propios, pero estas no solucionan el problema de fondo.

“Aquí la gente ha pintado, ha remendado mallas y ha hecho lo que puede, pero esto necesita una intervención real: cambiar la alfombra y arreglar todo como corresponde”, sostuvo.

Daños en estadio de béisbol

Mientras que en el barrio La Victoria, el estadio de béisbol José Vargas presenta un avanzado deterioro en graderías, mallas, cerramientos y estructuras metálicas, además de problemas de drenaje que agravan la situación durante las lluvias.

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Carlos Bolaño, vecino del sector y usuario del escenario, aseguró que las condiciones actuales impiden entrenamientos seguros.

“Esta cancha ha sido muy importante para el barrio, pero hoy no está en condiciones. Cuando llueve, el terreno se inunda. Las mallas están rotas, las varillas dañadas y no hay condiciones adecuadas para entrenar”, señaló.

Bolaño afirmó que, pese a los llamados realizados, no se han ejecutado soluciones concretas.

“Aquí han venido, han prometido, pero no han invertido. Se hacen inauguraciones en otros lados, mientras estos escenarios quedan olvidados”, manifestó.

Otros espacios

En el parque de Villate, ubicado en el barrio La Esmeralda, en el suroccidente de la ciudad, los residentes señalaron afectaciones como el levantamiento del terreno, mallas rotas y desgaste general de la infraestructura. Jorge Caballero, habitante del sector, advirtió que el escenario podría perderse si no se actúa pronto.

“Esta cancha se está deteriorando poco a poco. Aquí juegan niños, jóvenes y adultos, y si no se le hace mantenimiento se va a destruir por completo”, puntualizó el ciudadano.