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“A los que no les gusta, que se muerdan el codo”: Marcela

Reina del Carnaval responde a sus críticos y defiende su intención de hacer una fiesta “diferente”.

A Marcela García Caballero nada le borra la sonrisa por estos días. Ella es la soberana de la máxima fiesta barranquillera –y del país– y así lo asume, con todo lo que conlleva dicha responsabilidad, sabiendo lo que significa estar siendo vista –y criticada– por miles de personas.

Sabiendo eso, ha tomado  las riendas de su reinado y se ha permitido licencias como escribir su propio Bando, que leerá mañana, en tres puntos diferentes, y en el primer evento masivo al que se enfrenta, en el que sabe que enamorará a muchos, y puede que a otros no tanto. Así lo dice. Pero a ella no le preocupa. Vive en una gozadera constante. Ella es la dueña del ‘Carnaval de la Gozadera’. 

p  ¿Qué día decidió que iba a escribir su Bando?
r  Yo siempre supe que lo iba a escribir, no solamente porque me encanta hacerlo, sino porque el que me conoce sabe que yo no le dejaría eso a nadie más. La gente que es muy cercana a mí me lo dice, porque me gusta mucho ese tipo de escritura, de poder congeniar el humor o la actualidad con la historia de nuestro Carnaval, con las cosas que resaltan y que nos hacen Patrimonio de la  humanidad.

p  ¿Cuál fue el mayor reto durante la elaboración de los decretos?
r  Este Bando será un Bando muy distinto, y lo más difícil fue poder meter todo lo que yo quería decir, la sola gozadera que yo quería poner. Porque quería nombrar a los hacedores y también quería resaltar la tradición, pero también le quería dar ese toque de humor que también debe tener todo Bando. Un humor sutil, no que sea un humor vulgar, sino un humor que incite a la gente simplemente a unirse a  esta fiesta.

p  ¿Hubo alguna persona a la que le diera la oportunidad de leer el Bando con anticipación?
r  Mi hermana. Desde siempre ha sido así, si yo me pongo una ropa,  le pido consejo a ella para ver qué tal se ve. Y esta no podía ser la excepción, pues yo se lo leí, y aunque a ella no le gusta escribir, sí sabe mucho del tema  y sabe qué tan tanto le gustaría a los barranquilleros y qué tan bien va con mi personalidad, y por eso le gustó desde el primer momento. Un par de arreglos, un par de rimas. “Esto no queda tan bien, no entendí muy bien esto que quisiste decir”, y después le explicaba, pero si ella no lo entendía debía cambiarlo, porque quería decir que las personas tampoco lo iban a entender. Uno nunca está 100% contento. Ya lo dejé de leer porque si lo leía una vez más, le iba a cambiar algo y ya en Carnaval, me iban a matar.

p  ¿Hay presión al saber que está a punto de enfrentarse a su primera gran presentación?
r  La presión siempre es grande, pero cuando uno tiene claro todo lo que ha trabajado de la mano de personas tan increíbles como Pedro Díaz, que es mi coreógrafo, que supo interpretar todo a la perfección, creo que eso fluye. El trabajo de todos los bailarines, de los hacedores del Carnaval que estarán en escena conmigo, de todo el mundo, de Alfredo Barraza con los disfraces... realmente todo el mundo ha sido un equipo, de mi séquito real, como yo le digo, que realmente son las personas con las que me levanto y me duermo. Todos han hecho posible que esta lectura del Bando salga como debe salir, una lectura del Bando con mucho esfuerzo, con una autenticidad importante, que muestra mucho de quién soy, y yo creo que la gente va a estar contenta, y si no está contenta, por lo menos doy mucho de qué hablar.

p  A propósito de eso, ¿cómo ha tomado las críticas?
r  En estos momentos me doy cuenta de dos cosas importantes: primero, de la cantidad de gente que a uno lo quiere sin uno saberlo. Me doy cuenta también de que la diferencia le afecta mucho a la gente. Ser distinto, romper moldes. Por algo se llama romper moldes, porque debes romper algo, porque debes tú salir a cambiar algo que ya está establecido.

Yo siempre he sido una persona que o me quieren mucho o  no les gusto para nada, en todo aspecto de mi vida. Y yo me siento muy contenta de poder ser así de apasionada, de poder ser así de diferente, de poder sentir que yo estoy creando, de cierta forma, junto con mi equipo un nuevo Carnaval, una nueva forma de verlo.

A mí me hace mucho más feliz cuando yo llego a uno de los 50 barrios que he llegado con este mensaje de la Esquina de la Gozadera. A mí me gusta que lleguen, que me abracen, que estén conmigo. Escuchar cuando me dicen que soy mucho más abierta, que estoy entregada a ellos. Eso a mí me llena.

A mí un mensaje anónimo de personas que no me conocen, que no me han visto, que no saben cómo bailo o que no saben quién soy, o que le molesta cómo soy, a mí eso me tiene sin cuidado, porque finalmente no tiene nada que ver con quién soy, no tiene nada que ver con la reina del Carnaval o no tiene nada que ver con lo que quiero dejar como legado.

Simplemente hace parte de la sociedad en la que vivimos, una sociedad que, aunque dañina, tiene muchas cosas buenas, porque hay muchas personas que salen a mostrar que los barranquilleros, que los carnavaleros, que los colombianos somos muchos más que esos pocos que hacen bulla. Somos más los que apoyamos, somos más los que vemos con colores vivos, somos más los que vemos el lado positivo de las situaciones y los que queremos estar en esta gozadera.  Los que no, que se muerdan el codo, porque, ¿qué más? 

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