El Global Teacher Prize, también conocido como el ‘Nobel de la enseñanza’ y que reconoce a un docente excepcional en el mundo, tiene entre sus 50 finalistas de la edición 2025 a un sucreño.
Se trata de Jairo Rafael Castro Acosta, quien va en su cuarto intento porque su trabajo pedagógico desarrollado en la región Mojana sea reconocido mundialmente; logró sobresalir entre los cinco mil trabajos que presentaron igual número de docentes de 139 países.
El profesor sucreño anhela que de esta zona de Colombia, que es conformada por cuatro departamentos, no solo se hable de estragos por la ola invernal, sino también de la capacidad de adaptación a los cambios climáticos que tienen sus pobladores.
El finalista es nativo del corregimiento Santiago Apóstol, jurisdicción del municipio de San Benito, pero lleva más de 15 años de trabajo pedagógico en San Marcos, donde reside.
Y aunque es licenciado en matemáticas de la Universidad de Sucre, su proyecto educativo ha estado enfocado en el medio ambiente, de allí que en su enseñanza sobresalen los términos pedagogía anfibia, aula flotante y ciclo reproductivo de la hicotea, entre otros.
Pedagogía anfibia
El Global Teacher Prize, que es un prestigioso premio anual, es organizado por la Fundación Varkey en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y otras organizaciones.
La denominada pedagogía anfibia, que tiene al profesor Jairo Castro Acosta como uno de los 50 mejores del mundo, es una propuesta que integra la ciencia con los saberes ancestrales con el objeto de enfrentar la crisis climática en la Mojana, zona en la que en los últimos largos cuatro años sus pobladores han afrontado una grave crisis humanitaria por la ruptura de un boquete en Cara ’e gato, por donde se filtran las aguas del río Cauca.
En entrevista con EL HERALDO, el finalista del Global Teacher Prize dijo que esta preselección la recibe con una gran alegría. “No solo es mi nombre, sino el de la Institución Educativa San Marcos, el de la región Mojana y el del departamento de Sucre. De alguna manera este reconocimiento sé que servirá en un futuro para inspirar a los estudiantes de la región (Mojana)”.
Agregó que en su iniciativa Agroanfibia los estudiantes investigan humedales y diseñan soluciones desde un aula flotante sobre canoas que recorren los ríos como si se tratara de un laboratorio móvil.
Estudiantes destacados
Este trabajo, si bien lo lidera el docente Jairo Rafael Castro Acosta –que es quien se postuló al premio internacional– tiene apoyo de otros maestros y ya cuenta, incluso, con estudiantes destacados que han llevado sus aprendizajes, a través de inmersiones académicas, a la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, y en otras universidades de Perú y Japón. También han publicado artículos científicos en la Red Colombiana de Mujeres Científicas y participaron en la pre-COP16 y la COP16.
La pedagogía anfibia del profe Jairo Rafael la inició en el corregimiento Cuiva, de San Benito, donde laboró inicialmente, y puso en marcha el proyecto Hicoteas Mitigantes, y con su paso hacia la Institución Educativa San Marcos llegó a esta con la fusión de artes, ciencia, periodismo y conocimientos ancestrales, para resolver los desafíos territoriales reales que a diario tiene la Mojana.
Del proyecto pedagógico anfibio se han beneficiado más de 500 familias, además ha sido una estrategia que, sin proponérselo, ha ayudado a disminuir la deserción escolar.
Soluciones al territorio
Confiesa el maestro que siendo docente de matemáticas se inclinó por desarrollar este proyecto al ver las problemáticas ambientales que abundan en el territorio, además cuando empezó lo motivaron los resultados de unas investigaciones que dejaron al descubierto los altos niveles de contaminación de las fuentes hídricas con metales pesados. “Entonces todas estas problemáticas me posibilitaron la reflexión y preguntarme cómo poder intervenir desde la escuela y de alguna manera lograr que los estudiantes repensaran su territorio y sus realidades”, dijo.
La primera acción que desarrollaron en Cuiva fue sembrar plantas de guarumo, árbol nativo que tiene una gran capacidad de absorción.
Agroanfibia integra la investigación-acción participativa, la socioformación y la transformación freiriana en una metodología de cinco fases que guía a los estudiantes desde la exploración del ecosistema hasta el desarrollo de prototipos, la difusión creativa y la mejora interactiva.
Aula flotante
Lo que en Cuiva era Hicoteas Mitigantes en San Marcos es ahora la experiencia Agroanfibia, que cuenta con un aula flotante, es decir, aprender en canoa recorriendo los cuerpos de agua. No solo vincula a estudiantes, también a familias y científicos de otras regiones de Colombia y del mundo.
Este modelo de aprendizaje, que a su vez se ha convertido en una ruta de turismo comunitario que genera una bioeconomía basada en la gestión ambiental, cuenta con el apoyo del Ministerio de las Culturas y los Saberes.
Las problemáticas ambientales que tiene por resolver la Mojana son de conocimiento de sus estudiantes que llegan a este proyecto del profesor Jairo a plantearlas con la finalidad de buscarles soluciones conjuntas.
Una de esas problemáticas es la sedimentación que produce la cascarilla del arroz cuando es arrojada a los cuerpos de agua, y en otros casos también es incinerada, “entonces desde la escuela trabajamos porque esa cascarilla tuviera otro uso y es así como creamos, con unos aditivos químicos, tener una especie de madera compacta. También trabajamos el tema del manejo de los bioresiduos que se generan de la pesca artesanal, en especial de las escamas”, detalla el destacado maestro sucreño.
Con estas experiencias educativas el docente Jairo Rafael ha logrado que en la Mojana, por lo menos las nuevas generaciones, no crezcan dándole la espalda al agua, “porque eso ha acortado la mirada en un territorio en el que ese elemento nos define la vida”, puntualiza el destacado docente Jairo Rafael Castro Acosta, que de ser ganador del Global Teacher Prize pondrá en marcha un laboratorio ambiental móvil, un taller de economía circular y el primer Centro de Innovación Anfibia en la Mojana, además de cursar un doctorado en educación ambiental para fortalecer las bases académicas de su modelo de formación.





















