El legado de Alejandro Obregón y sus obras inéditas se sigue ampliando. Este jueves se develó en la Universidad del Norte la pieza ‘1961’, creada en ese año y que ha sido entregada en comodato por el Grupo Argos y desde ahora hará parte del patrimonio cultural de la institución.
La pieza, de 1.18 metros de alto por 1.36 de ancho, fue presentada oficialmente este jueves en el lobby del segundo piso del edificio Álvaro Jaramillo Vengoechea, en un acto encabezado por el rector Adolfo Meisel Roca y directivos de Grupo Argos.
Durante el evento, Meisel resaltó el vínculo histórico entre Obregón y la universidad, recordando que el artista recibió un doctorado honoris causa por parte de la institución y que ya existe otra obra emblemática del pintor en el campus: el mural Águila, ubicado en el restaurante Bocas de Ceniza.
“Tenemos esta obra que es singular en la obra de Alejandro Obregón, pues está hecha de cemento, porque fue hecha para una empresa cementera. Entonces, es singular en su obra, es única”, expresó el rector.
Meisel también insistió en la importancia de construir una colección artística dentro de la universidad como parte de la formación integral de los estudiantes.
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“Porque la formación integral del ser humano implica expandirle todas sus fronteras, y la frontera estética es una de ellas también”, afirmó. Y agregó: “El mejor arte debe ser de acceso público, y aquí está el acceso público. Cientos de estudiantes pasan todos los días y la van a ver, y algo se va a quedar dentro de ellos”.
El rector comparó además este proceso con las grandes universidades del mundo que, con el paso de los años, consolidan importantes colecciones patrimoniales.

“Espero que en 100 años, de pronto, la Universidad del Norte construya un museo con esa colección que se construyó muy poco a poco y de manera sostenida”, señaló.
Por parte de Grupo Argos, María Clara Aristizábal, Gerente del Negocio de Desarrollo Urbano, destacó que la entrega de la obra representa una apuesta por conectar el desarrollo urbano con la memoria y la cultura.
“Las ciudades no se construyen únicamente con infraestructura, vivienda, espacio público o equipamientos. Las ciudades se construyen también con memoria, con identidad, con cultura y con una lectura respetuosa del territorio”, manifestó.
La directiva aseguró que compartir esta pieza con la universidad permite que el patrimonio artístico tenga una relación viva con la comunidad.
“Entregar esta obra en comodato indefinido a la Universidad del Norte es mucho más que poner una pieza al cuidado de una institución académica. Es reconocer que el patrimonio cultural adquiere mayor sentido cuando se comparte, cuando se estudia y cuando se integra a la vida cotidiana de una comunidad”, sostuvo.
Aristizábal recordó además la estrecha relación de Obregón con el Caribe colombiano y cómo esa conexión dialoga con la visión de ciudad y territorio que promueve el grupo empresarial.
“Diseñar ciudad no es simplemente ordenar metros cuadrados, es interpretar un lugar, entender sus dinámicas, respetar su historia y proponer una forma de habitarlo mejor”, dijo.
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Los detalles de ‘1961’
La historiadora del arte e investigadora Isabel Cristina Ramírez explicó que la obra corresponde a un momento determinante dentro de la producción artística de Obregón, justo antes de crear La violencia, considerada una de las obras más importantes del arte colombiano del siglo XX.
“Es una obra del año 61, que es el momento en el que él está pensando y pintando una serie de paisajes”, explicó. Según la investigadora, la pieza probablemente representa un volcán, temática recurrente en la obra del artista durante ese periodo.
Ramírez destacó además el carácter experimental de Obregón al trabajar sobre cemento, un material poco habitual dentro de su producción.
“Obregón fue absolutamente experimental, no tenía miedo de explorar”, afirmó. “Su gran medio sí fue el óleo, pero sin duda fue un artista que no le tenía miedo a esas experimentaciones”.
La experta explicó que, aunque la pieza puede parecer abstracta, el artista seguía trabajando sobre elementos del paisaje y las tensiones de la realidad colombiana.
“A él no le interesa pintar la realidad como la ven los ojos. A él le interesa pintar las fuerzas, las tensiones y las atmósferas que están en ese paisaje”, indicó.
Con esta incorporación, la Universidad del Norte continúa ampliando una colección artística que ya incluye obras de artistas como Enrique Grau, Norman Mejía, y más, consolidando así un espacio donde el arte convive diariamente con la vida universitaria.





















