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El escultor bogotano Gabriel Beltrán ha sido objeto de uno de los análisis más significativos de su trayectoria por parte de Bruno D’Amore, figura internacional de referencia cuyo trabajo entrelaza las matemáticas, la filosofía y la didáctica de las artes plásticas y visuales con una sólida labor de crítica artística. D’Amore, quien es miembro de la AICA (Association International des Critiques d’Art), que tenía sede en el Museo del Louvre, aporta a esta lectura una mirada tan rigurosa como sensible a la dimensión conceptual de la obra escultórica.

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Para Beltrán, el comentario de D’Amore representa un reconocimiento de gran relevancia dentro del contexto internacional del arte contemporáneo. “El comentario crítico de Bruno D’Amore me parece que es uno de los mejores análisis que he tenido sobre la obra a nivel internacional”, expresó el artista, resaltando además la profundidad histórica y conceptual con la que el crítico aborda las distintas corrientes de las artes plásticas desde el siglo XIX hasta la actualidad.

CortesíaEsculturas de Gabriel Beltrán.

Uno de los puntos centrales del análisis de D’Amore es la definición de la obra de Beltrán como un “constructivismo orgánico”, una visión que se aparta del constructivismo geométrico tradicional basado únicamente en la línea recta y las leyes rígidas de la geometría. “Todo lo que siento, lo que es vida, lo que es razón no de línea sino razón de vida, razón de ser. De ahí entonces parte la obra”, explicó el escultor.

En su análisis, D’Amore sitúa la obra de Beltrán en una genealogía intelectual de excepción, trazando vínculos con figuras como Peano, Mandelbrot, Malevich y Dalí, artistas y matemáticos que desafiaron los límites entre dimensiones, para concluir que Gabriel hace exactamente eso: “Crees ver algo, parece tan obvio, pero el artista, el creador, juega contigo, el observador, de una manera profundamente epistemológica y material, permitiéndote ver solo lo que puedes ver, pero guiando a quienes saben observar para que reconozcan la magia de la ilusión”. Una genealogía que D’Amore resume con contundencia: “Y eso es lo que hace Gabriel. Como Peano, como Mandelbrot, como Malevich, como Dalí”.

El crítico también identifica en la propuesta de Beltrán una relación profunda entre espacialidad, módulos de creación, cinética y contemporaneidad. “Yo juego más al espacio que al mismo volumen”, expresó Beltrán, señalando que su interés se centra en “el espacio que contiene a la forma y no la forma que contiene al espacio”.

El reconocimiento de D’Amore consolida además una lectura distinta del constructivismo en América Latina. Mientras gran parte de esta corriente en Centro y Suramérica estuvo marcada por la geometría clásica y los elementos ancestrales heredados de grandes referentes como Jorge de Oteiza, la obra de Beltrán propone “una geometría orgánica más elementos de conjugación contemporáneos”, abriendo nuevas posibilidades de interpretación dentro de la escultura contemporánea.

Acerca de Gabriel Beltrán

Gabriel Beltrán (Bogotá, 1976) es uno de los escultores colombianos contemporáneos más destacados de su generación, con más de treinta años de trayectoria artística dedicada a explorar la tensión entre la materia y el tiempo. A través del hierro, el bronce y el acero, su obra construye un diálogo profundo con la memoria colectiva colombiana.

CortesíaEsculturas de Gabriel Beltrán.

Formado en la Escuela de Artes de Bogotá y en la Universidad Pedagógica Nacional, amplió su visión creativa en el Simposio y el Taller Internacional de Escultura de Hamburgo, Alemania. Su formación se complementa con el Taller de Fotografía en la ASAB y el Taller Experimental de Video en la Universidad Nacional de Bogotá. Durante más de dieciocho años ejerció la docencia en la Academia Superior de Artes de Bogotá, la Escuela de Artes de Bogotá y Talleres de Escultura, donde formó a nuevas generaciones de artistas.

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Su obra monumental Mi pedazo de acordeón (1991), instalada en Valledupar, es una de las piezas más reconocidas del artista colombiano a nivel nacional e internacional.

Ha presentado su trabajo en más de 300 exposiciones en Colombia, Estados Unidos, España, Italia, Venezuela, Perú, Alemania, Puerto Rico, Panamá, Chile, México, El Salvador, Emiratos Árabes, Suiza, China.