En la gran industria hollywoodense hay nombres que todos conocen y otros que están en las sombras. J.J. Perry es uno de esos que, aunque el público no lo referencie, sin su trabajo no hubiésemos visto grandes títulos de acción.
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El norteamericano, que ahora también es director, empezó como coordinador de acción con más de 25 años de trayectoria en la industria cinematográfica, reconocido por su contribución a la evolución del cine de acción contemporáneo en Hollywood.
En su trabajo como stunt coordinator (coordinador de dobles) y coreógrafo de combate, participó en algunas de las franquicias más influyentes del género como John Wick, Rápidos y Furiosos y Los indestructibles.
En 2022 debutó como director con Day Shift, una producción de Netflix protagonizada por Jamie Foxx, donde consolidó su estilo: acción física, ritmo dinámico y una integración orgánica entre combate y narrativa.
Su trabajo más reciente como director incluye The Killer’s Game, protagonizada por Dave Bautista, donde continúa explorando secuencias de acción prácticas con un enfoque estilizado y contemporáneo.

Con todo ese bagaje sobre su espalda llegó al Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI), un espacio que, para él, con toda su experiencia, es un mundo casi que inexplorado pues “el tipo de películas que yo hago normalmente no están en festivales. En 36 años, esta es apenas la segunda vez que voy a uno”, reconoció a EL HERALDO.
Sin embargo, con Cartagena guarda gratos recuerdos pues “rodamos una película llamada Gemini Man (2019) con Will Smith. Hicimos una gran escena de motocicletas justo en la zona del Centro Histórico. Así que, para mí, tener la oportunidad de volver y conocer más productores, gente de la industria y cineastas fue como decir: –Claro que sí, vamos a hacerlo–”.
Del ‘stuntman’ al director
En los últimos 16 años J.J. ha estado al frente de una figura que a pesar de que en Colombia no se usa tanto, explica, en Estados Unidos y Europa sí: la segunda unidad. “Eso significa que el director principal dirige el diálogo, y el de segunda unidad se encarga de la persecución de autos, las peleas o las escenas de acción. Como cineasta, llevo unos 16 o 17 años dirigiendo acción. La parte más difícil de dirigir para mí fue tener la oportunidad, que alguien dijera: –Sí, te dejamos hacerlo–”.
Por ello se sabe un hombre afortunado, pues nunca quiso dirigir, sino solamente ser stuntman (doble), ganar dinero, chocar carros y divertirse. “Eso fue en 1990, cuando salí del Ejército. Y ahora, 36 años después, he dirigido tres películas. He llegado mucho más lejos de lo que imaginé, así que estoy muy agradecido por todo eso”.
En ese sentido, detalla a esta casa editorial, en Rápidos y Furiosos me divertí mucho. “Trabajé en la 8 y la 9. Pero esas películas tienen tres unidades: primera, segunda y hasta una segunda de segunda. Es enorme”.
Explica que la primera unidad está con los actores principales. Mientras tanto, otra unidad filma una persecución en un país, y otra en otro lugar. “Las persecuciones se filman primero y luego se integran. Al final, cuando edita la película, ahí ponen a los actores en los autos con pantallas digitales. Ser parte de esas películas me enseñó a ser eficiente”.

Esto debido a que, como director de segunda unidad, no estás filmando tu visión, estás ayudando a otro director a lograr la suya. “Ahora que dirijo mis propias películas, es más fácil porque ya sé cuál es mi visión, solo tengo que comunicarla. Pero ayudar a construir la visión de otro es mucho más difícil que ejecutar la tuya”.
Sin embargo, comenta que, aunque ha trabajado de la mano con directores como Ang Lee, Quentin Tarantino, Steven Soderbergh, James Cameron, “a ellos no les aprendí mucho… porque hacen todo bien”, en cambio “aprendí más de los errores de directores nuevos. Un hombre inteligente aprende de sus errores. Un hombre sabio aprende de los errores de otros. Eso me formó mucho”.
CGI vs. efectos prácticos
Justamente, el haber iniciado en la década de los 90 le permitió ver los avances tecnológicos de primera mano y en 1997, con Jurassic Park, cuando hicieron correr al dinosaurio, “eso fue un punto de inflexión enorme”, para él ahí cambió el juego, aunque es un fiel defensor de los efectos prácticos.
“Yo aprendí el oficio en una época donde todo tenía que hacerse de forma práctica, frente a cámara. Y creo que los cineastas de los 70, 80 y 90 tienen una ventaja porque vienen de ese mundo. Yo uso efectos visuales en mis películas solo como un complemento. No son la estrella. Ni siquiera un coprotagonista… son como una aparición especial. Solo los uso para mejorar lo que ya está”.
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Y es que Perry reconoce que “hoy el público es muy inteligente. Pero hay algo más grande que viene para el cine de acción: la inteligencia artificial. Eso va a cambiar todo. Hace poco estuve en India y vi pruebas con IA que daban miedo. Pronto ni siquiera harán persecuciones reales, todo será IA. Eso viene. Pero yo ya estaré retirado, pescando”.





















