El cajero y el guacharaquero de la agrupación de Silvestre Dangond fueron fundamentales para que el acordeonero José Juan Camilo Guerra Mendoza ‘El Morocho’ conquistara el título de Rey Vallenato Profesional 2026.
Detrás de su triunfo hay dos nombres que lo respaldaron hace un mes. El primero, un histórico cajero con nueve coronas en el Festival Vallenato; el segundo, un guacharaquero que ya suma tres títulos en el certamen.
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“Esa alegría no se puede describir, es como cuando tu equipo gana un partido por penales y sale campeón. Es algo que nace del alma. La recompensa al esfuerzo y al amor por este arte”, dijo Memo a EL HERALDO.
La preparación de este tridente musical no ocurrió únicamente en salas de ensayo. Entre giras, conciertos y carnaval, los músicos encontraron espacios para pulir cada detalle del repertorio.

“Como los tres andamos en la agrupación de Silvestre, cuando teníamos un respiro buscábamos un salón y ensayábamos. En Barranquilla, durante Carnaval, ensayamos en el hotel, lo hacíamos donde hubiera tiempo, ahí trabajábamos”, recordó el consagrado percusionista.
En esos encuentros escogieron canciones, ajustaron arreglos y definieron los momentos claves que El Morocho debía explotar sobre el escenario. Para Granados, el proceso también fue especial por el vínculo familiar que siente con el nuevo monarca vallenato. “Esta corona la siento como si la hubiese ganado alguien de mi familia. La familia de José Juan es muy allegada a la mía, por eso siento como si hubiese sido un sobrino el que ganó”.
Memo es considerado uno de los cajeros más influyentes del vallenato moderno. Aunque oficialmente habla de nueve coronas, en realidad su recorrido es aún más amplio: fue rey infantil, conquistó títulos en categoría aficionado y suma seis coronas profesionales y tres Rey de Reyes.
Repicando la caja
Con más de dos décadas al lado de Silvestre, Memo Granados es un referente obligado para las nuevas generaciones de cajeros. Su historia musical nació prácticamente desde la infancia. Cuenta que a los 4 años golpeaba ollas y cualquier objeto que encontrara en casa. Proveniente de una familia de músicos, terminó inclinándose por la caja inspirado por su hermano Almes Granados, actual Rey de Reyes. “Si hubiese nacido en esta época, quizá me hubiera ido por el acordeón, porque en mi familia había muchos acordeoneros, pero viendo a mi hermano tocar caja fue que me enamoré del instrumento”.
Para él, la caja sigue siendo esencial tanto en el vallenato tradicional como en el moderno.
“La caja hace parte de la base del vallenato. Incluso yo he grabado reguetón con caja. Es un instrumento que siempre va a prevalecer”, afirma.
También aprovechó para enviarle un mensaje a los jóvenes músicos: “La música no es solo talento, es disciplina, constancia y corazón. El que toca con el alma no tiene escenario pequeño”.
La voz de la puya ganadora
Si Memo aportó experiencia y ritmo, Reynaldo Ortiz puso una cuota decisiva de creatividad y picardía festivalera. El guacharaquero compuso la puya Se va a saber quién es quién, una pieza que terminó convirtiéndose en una de las más aplaudidas del concurso entre profesionales.

“La puya nació de una manera jocosa, porque el festival es para demostrar el talento. Teníamos varias puyas comunes y decidí presentar algo diferente. Se la mostramos a José Juan, a los compañeros, y todos dieron el aval porque plasma su recorrido festivalero y toda su lucha”.
Gracias a esta composición el público conectó con la interpretación y la pieza terminó siendo uno de los factores determinantes para el triunfo.
Ortiz también destacó la autenticidad musical del nuevo rey vallenato. “José Juan tiene una personalidad musical muy grande, puede presentar armonías modernas, pero nunca pierde las raíces. Eso es lo que lo identifica como un verdadero acordeonero vallenato”.
Una pasión interminable
Reynaldo, quien participa en festivales desde 1997, aseguró que el Festival Vallenato sigue siendo el mayor motor de su vida artística. “El festival es mi vida, lo que mi corazón anhela. Ojalá hubiera festival cada mes”, expresó entre risas.
Aunque el trabajo con Silvestre Dangond exige una agenda intensa, el cantante siempre les ha brindado apoyo para concursar. “Tenemos el aval de Silvestre porque él sabe que esto es amor por la música y por el Festival Vallenato”.
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Ahora, tras conquistar la corona profesional junto a El Morocho, el siguiente objetivo ya aparece en el horizonte: el Rey de Reyes 2027. “Ese es el sueño”, confesó Reynaldo. “Pedirle a Dios que nos dé vida y sabiduría para llegar el año entrante con una presentación fenomenal”.
Mientras ese momento llega, el mundo vallenato ya tiene claro que detrás del nuevo rey hubo dos escuderos de lujo, un cajero legendario y un guacharaquero inspirado que hicieron del talento, la disciplina y la hermandad una fórmula exitosa.



















