El paso del tiempo afecta a todos los seres vivos, pero en los animales de compañía este proceso no ocurre de la misma manera ni al mismo ritmo. Entender cuándo una mascota entra en la denominada “tercera edad” es fundamental para prevenir padecimientos y asegurarles una calidad de vida óptima durante sus años finales.
Con el objetivo de guiar a los propietarios, la veterinaria María Vetican difundió a través de su cuenta de TikTok una guía práctica para reconocer el inicio de la etapa senior, permitiendo una intervención oportuna ante los cambios físicos y conductuales derivados de la edad.
A diferencia de lo que suele creerse, el envejecimiento canino no es un proceso uniforme. La envergadura y la raza de cada ejemplar juegan un papel crucial en su expectativa de vida y en la llegada de la senectud, siendo los animales de razas pequeñas los que tardan más tiempo en envejecer en comparación con aquellos de razas grandes o gigantes.
De acuerdo con las precisiones de la especialista, el calendario de la vejez canina se divide estrictamente según el peso del animal:
- Perros de menos de 10 kilogramos: su etapa senior comienza entre los 10 y los 11 años.
- Perros de entre 10 y 25 kilogramos: inician este proceso entre los 8 y los 9 años de edad.
- Perros de entre 25 y 45 kilogramos: entran formalmente en la vejez entre los 7 y los 8 años.
- Perros de razas gigantes: comienzan a experimentar esta fase a partir de los 6 años.
Esta categorización resulta vital para que los dueños dejen de lado los cálculos genéricos y ajusten los recursos de bienestar a la realidad biológica de su compañero.
Las señales que indican que un perro ha entrado en la tercera edad y necesita cuidados especiales
Una vez que el perro alcanza los rangos de edad señalados, los cuidados preventivos deben pasar a un primer plano. Los cambios asociados a la vejez se manifiestan de forma progresiva a través de variaciones visibles en el aspecto físico, una disminución natural de los niveles de energía y respuestas distintas ante los estímulos cotidianos de la casa.
La observación atenta por parte de los propietarios ante cualquier anomalía en el comportamiento habitual constituye el primer paso para acudir a un profesional de confianza. Al respecto, María Vetican enfatizó que al alcanzar estas edades el dueño debe incrementar la atención sobre la dieta del animal y realizar chequeos en la veterinaria con una mayor frecuencia.
El objetivo principal de estas consultas rigurosas es identificar precozmente posibles patologías crónicas o procesos degenerativos que afecten la salud del perro. De este modo, una transición adecuada en la alimentación y la adaptación del entorno físico a la reducción de la vitalidad del animal ayudan a prevenir sufrimientos innecesarios y mejoran la convivencia diaria.
A qué edad los gatos entran en la tercera edad y qué cuidados requieren
El escenario cambia cuando se analiza a los felinos. El consenso dentro de la medicina veterinaria sitúa el inicio de la tercera edad en los gatos en torno a los 9 o 10 años de edad, un umbral que, a diferencia de lo que ocurre con los perros, aparece de forma independiente a la raza o tamaño del ejemplar.
Cuando los gatos superan la barrera de los nueve años, los propietarios deben mantenerse alerta ante modificaciones en sus hábitos diarios, su nivel de movilidad y su apetito. En esta especie, los ajustes preventivos y las visitas regulares al veterinario se transforman en pilares fundamentales para asegurar que el animal transite sus últimos años con confort y salud. Este seguimiento constante es la mejor herramienta para evitar complicaciones derivadas de enfermedades silenciosas que suelen manifestarse con el avance de la edad.



















