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En el cuidado del cabello está pasando lo mismo que ocurrió con el skincare: las y los consumidores dejaron de buscar un producto que lo haga todo y empezaron a pedir rutinas más inteligentes, con ingredientes específicos y beneficios medibles. Esta tendencia (conocida como skinificación del cuidado capilar) parte de una idea sencilla: así como la piel se cuida por capas (limpiar, tratar, proteger), el cabello también requiere un enfoque por necesidades y no por promesas genéricas.

En Colombia, la conversación va en esa dirección. De acuerdo con el estudio IQ Bases realizado por Nielsen, las consumidoras priorizan la hidratación (52%), reparación de daños (38%) y la búsqueda de un pelo saludable (31%). También aparecen expectativas muy puntuales: suavidad (27%), brillo (25%) y necesidades como puntas abiertas y crecimiento (24%). En otras palabras: los consumidores están buscando un cuidado más específico.

Expertos como Tato Hernández, estilista y educador para Henkel Colombiana, destacan que “antes de invertir en un tratamiento de reparación capilar es fundamental identificar con precisión el estado real del cabello”. Y agrega: “el usuario debe analizar lo que ve y lo que siente: nivel de daño, textura, quiebre o resequedad. Solo entendiendo estas señales podrá elegir la opción que mejor se ajuste a sus necesidades y obtener resultados efectivos”.

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Según Hernández, este proceso de diagnóstico previo es justamente el punto de partida que marcas como Schwarzkopf Gliss han incorporado al desarrollar soluciones más específicas y efectivas para cada tipo de daño.

Daño profundo (su ruta es reparar): Su cabello se quiebra fácil, se siente áspero, perdió elasticidad y se ve opaco incluso recién peinado. Suele estar asociado a calor frecuente (plancha o secador), procesos químicos o desgaste acumulado.

Resequedad + frizz (su ruta es nutrir): El frizz aparece todo el tiempo, las puntas se abren rápido y el largo se siente rígido o sediento. Aquí el problema suele ser falta de lípidos: el pelo necesita nutrición para recuperar suavidad y control.

Poco volumen o caída por quiebre (su ruta es fortalecer): Observa menos cuerpo desde la raíz, el pelo se ve más fino y se rompe con facilidad al cepillar o desenredar. En este caso, la prioridad es reforzar la fibra para que no se quiebre y lograr una apariencia de mayor densidad.

“En haircare estamos viviendo una evolución muy similar a la del skincare: la rutina de cuidado del cabello se ha sofisticado. Hoy las consumidoras buscan productos cada vez más especializados, que realmente ataquen las necesidades desde la raíz y no se queden en soluciones genéricas”, explica Manuela Herrera, gerente de mercadeo para Henkel Colombiana. “Cuando se entiende con claridad qué está pasando en el cabello —daño profundo, resequedad, frizz, quiebre o falta de cuerpo— es posible construir una rutina robusta, tan estructurada como la del cuidado de la piel. La clave está en elegir los activos adecuados y mantener pasos consistentes; esa combinación es la que logra un cambio visible y, sobre todo, sostenible en el tiempo”.

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Para las colombianas los daños más comunes del cabello están ligados a coloración, herramientas de calor, clima húmedo y debilitamiento de la fibra. Por eso, las consumidoras buscan soluciones específicas que actúen sobre cada necesidad real. Para expertos como Tato Hernández, “cada daño tiene su historia, y también su solución” y estas son tres rutas clave:

Para el daño profundo —resultado de decoloraciones, alisados y calor— se recomienda optar por fórmulas con keratina líquida y extracto de perla negra. Estos activos trabajan en restaurar la resistencia interna, mejorar la elasticidad y suavizar la textura, ayudando a reconstruir la fibra desde adentro.

Para la resequedad y el frizz, problemas habituales por la humedad y la deshidratación, ingredientes como omega 9 y aceite de marula aportan nutrición sin peso, reducen el frizz y previenen las puntas abiertas mientras crean una barrera de hidratación más duradera.

Para el quiebre y la falta de cuerpo, comunes cuando la fibra está debilitada, opciones con cafeína y péptidos fortalecen el cabello, aumentan el grosor visual y apoyan el volumen desde la raíz, reduciendo la pérdida por quiebre.

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Bajo esta misma lógica, llega al país Schwarzkopf Gliss, con su portafolio de shampoos, acondicionadores, mascarillas, tónicos y aceites, integra tecnologías de alto rendimiento que actúan por dentro y por fuera de la fibra: creación de micro-enlaces, capas protectoras contra daño futuro y fortalecimiento progresivo para resultados visibles y duraderos.

Para lograr una rutina eficaz inspirada en skincare no se necesita una colección extensa, sino seguir un orden claro:

  • Limpiar sin agredir, preparando cuero cabelludo y fibra.
  • Tratar con el activo adecuado según el tipo de daño.
  • Proteger, especialmente ante calor o sol, para evitar retrocesos y mantener los resultados.