La primera vez que Aria Vega cruzó las puertas de EL HERALDO, en septiembre del año pasado, su nombre apenas comenzaba a coger vuelo, pero su voz ya venía rodando con fuerza en plataformas digitales y haciéndose familiar en los oídos de muchos.
Había una canción en particular que empezaba a dar de qué hablar. Y aunque más de uno no alcanzaba a descifrar cada palabra, igual se la gozaban, la repetían como les saliera, y no dejaba de sonar en ninguna parte.
Es Agua e’ panela. Un título tan Caribe que provoca hasta sentarse a tomarse una mientras suena. La de la famosa letra: “Bebé tú / me tienes high y no es por la nota / es que tú / me haces subir como la marea / esos besos dulces agua e’ panela / solamente los tienes tú”.
Seis meses después, todo cambió. La voz que apenas despegaba regresó a conversar con este medio, pero ya no desde la cercanía de su tierra, sino con la distancia propia de las agendas apretadas y los vuelos constantes. En ese corto tiempo, Aria Vega dejó de ser promesa para convertirse en una de las voces más escuchadas del país.
“Yo esto lo he manifestado toda la vida, pero que fuera a pasar en tan poco tiempo claro que me ha traído muchas sorpresas lindas. También hay momentos en los que uno dice: –Ajá, ¿en qué momento mi rutina se volvió tan impredecible?–. Ha sido un giro bien grande en mi vida, gracias a Dios, gracias a todas estas bendiciones de la gente”.
Pero si algo no ha cambiado es su raíz. En aquella primera visita a la redacción, Aria hablaba de Abanico Sanyo, la canción que marcaba su entrada a los medios, en la que dice que en Barranquilla la vida es más bonita, menciona al Magdalena con esa luz dorada cayendo a las cinco de la tarde, mientras se disfruta de la entrañable brisa decembrina. Y si algo distingue sus canciones es esa manera tan natural de retratar la cotidianidad caribe.

“Creo que cada persona habla desde su contexto y su esencia, así todos vengamos de la misma región o de la costa Caribe colombiana. Lo que hago es enaltecer todo lo que nos hace a nosotros costeños y la jerga que nos caracteriza”.
Y sí que eligió el camino ideal, porque en febrero de este año pudo firmar con Lionfish Entertainment, liderada por la reconocida ejecutiva Rebeca León, mánager de estrellas como Rosalía, J Balvin, Anitta y Danny Ocean.
“Con Rebeca fue algo que, de cierta forma, yo misma había manifestado. Mientras aprendía de la industria, viendo entrevistas y buscando referentes, me encontré con una de ella que me marcó mucho por la fe tan firme que tiene en sus artistas. Por eso hoy siento que estoy en el lugar correcto”.
La costeñita premium
En ese momento ya se hacía llamar “costeñita premium”, un término viralizado en redes sociales. Era su sello, una manera de mostrar lo caribe con brillo, elegancia, con ese toque fino sin dejar de ser auténtico. Una identidad, estilo y actitud que la gente empezó a reconocer rápido.
“Para mí, costeñita premium es como la versión pro max o de mayor calidad de la misma costeñita. Es una costeñita que ama la costa Caribe, que ama todas sus expresiones, desde la jerga hasta cualquier factor como tradiciones, música, bailes, todo lo que culturalmente conlleva la región y para mí sí hay una versión estándar y una versión premium. No necesariamente eso tiene que ver con plata, tiene que ver con calidad”, expresó la artista.

Desde ahí empezó a moverse fuerte ese estilo que muchos llaman “costeñita core”, sobre todo por cómo se viste. Sus looks son relajados, pero con mucha actitud, la cual retrata con pantalones amplios, crop tops, mezclilla, vestidos sencillos y conjuntos de un solo color. Y siempre con detalles que resaltan, como cadenas, argollas grandes o gafas llamativas, prendas muy apetecidas en temporada carnavalera.
“Desde que lancé mi canción de Costeñita con Dekko empecé a ver cosas de mi cotidianidad, como la forma en que yo me visto, y empecé a usar mis gafas coleticas y, poco a poco, el estilo fue fluyendo. Fue muy hermoso ver a todas con sus faldas llenas de brillo, los aretes con las flores grandes, las chancletas y es demasiado hermoso”.
El Macondo de sus canciones
En su relato, Curramba es la protagonista. “Quise construir un universo inspirado en ese Realismo Mágico tan nuestro, tomando como referencia a García Márquez, pero llevándolo a mi propio lenguaje. A Barranquilla la he llamado mi bollo, mi musa, mi inspiración, mi Macondo”.
Después de Abanico Sanyo, llegó Ay mama (mi tiburón). En el video, Aria Vega se monta en un bus de Sobusa, como cualquier pasajero, e incluye referencias como La Aleta del Tiburón , evocando aquellos recuerdos de la época dorada de Luis Díaz en el Junior de Barranquilla.
Y el boom llegó dos meses después. Chévere se convirtió, hasta ahora, en la canción más sonada de su carrera. Y, como ya es su sello, Barranquilla volvió a estar ahí. El video fue grabado en La Troja, con referencias al Joe. El impacto fue tal que hasta Ryan Castro se montó en la ola.

El remix terminó de explotar la canción, que hoy supera las 17 millones de reproducciones en YouTube y que los llevó a subirse hasta al techo de La Troja a interpretarla en pleno carnaval. “Ha sido una locura, solo tengo agradecimiento con Dios, con la gente que la ha escuchado y hasta con quienes no conectaron. Todo salió de manera muy espontánea. Ryan me escribió y de una le dimos. Esperen más música nueva, me sueño un álbum y hasta giras”.
Su tema Chévere (Premium Remix), junto a Ryan Castro, se mantiene entre los más escuchados. Ocupa el tercer lugar en radio, octavo en YouTube y quinto en Spotify. La canción ha tenido un impulso clave en las últimas semanas, sumando 1.858 sonadas en emisoras de todo el país y subiendo posiciones en distintas plataformas y lo que la ha posicionado en un gran momento y en la cima del Top 100 Colombia Hits.






















