“Cohete en la plataforma, vamos a presenciar el primer lanzamiento del ‘Bochica 23’, momento histórico para la humanidad. Tres, dos uno, cero y despegó…”. Esta es la introducción que da pie a un vuelo de emociones que propone el cartagenero Henry Char Muvdi en su nuevo sencillo NFA (Nuestra Fuerza Aeroespacial), una propuesta en la que invita al cantante Jorge Villamizar, líder de la banda de pop Bacilos.
Lea aquí: Netflix anuncia el fin de ‘Emily in París’ tras la sexta temporada
El cantautor, arreglista y productor costeño refresca la escena musical con NFA, un sencillo en el que une su universo creativo con el de Jorge Villamizar, para construir una historia cargada de ironía, desamor y sabor Caribe.
La canción, que ya se encuentra disponible en plataformas digitales junto a un visualizer oficial en YouTube, es una mezcla de sátira social y relato sentimental. Con humor, picardía y una mirada crítica a las promesas incumplidas, Char Muvdi convierte el desencanto en música bailable.
“NFA propone una mirada irónica sobre la brecha entre las promesas y la realidad”, explica el artista, quien logra fusionar ritmos caribeños con rock, funk y chucu-chucu en una propuesta sonora que cambia constantemente de atmósfera, casi como una radionovela musical.
La colaboración con Villamizar nació de manera inesperada. Un mensaje de WhatsApp bastó para que el intérprete de Mi primer millón aceptara sumarse al proyecto incluso antes de escuchar la canción. La grabación terminó consolidándose en Cartagena, en Infinity Sound Machine, donde ambos músicos compartieron sesiones creativas atravesadas por recuerdos, anécdotas y afinidades artísticas. “La disposición de Jorge desde el primer momento para grabar habla de algo que no se ensaya, nuestra última foto nos las tomamos en el año 2.000 y ahora la renovamos haciendo música, él es un tipazo”, asegura Henry.
Nacida de la cotidianidad
En su visita a la redacción de EL HERALDO, el artista contó que la idea del tema surgió tras escuchar en las noticias el cambio de nombre de la Fuerza Aérea Colombiana a Fuerza Aeroespacial Colombiana. “Cuando vi eso me causó gracia. Pensé: ‘tantas necesidades que tenemos y ahora vamos a lanzar cohetes’. Ahí dije: aquí hay una canción”, relató entre risas.

A partir de esa imagen creó una especie de “radionovela histórica caribeña” protagonizada por un cohete imaginario bautizado ‘Bochica 23’, inspirado en la tradición de nombrar naves espaciales con referencias mitológicas. En el caso de Char, el referente vino del “panteón cundiboyacense”.
La canción despega literalmente con el sonido de una cuenta regresiva espacial y un fragmento de rock progresivo antes de aterrizar abruptamente en un contagioso chucu-chucu. Luego viaja por sonidos funk, bolero y hasta compás haitiano, un ritmo que Joe Arroyo popularizó con su ‘Joeson’. “Esta es una historia de amor atravesada por las ilusiones y las decepciones. Alguien que cree en todas las promesas y luego se enfrenta a la realidad. Eso aplica para el amor y para cualquier desencanto de la vida”, explicó.
El acordeón me salvó
La historia musical de Henry Char comenzó mucho antes de los estudios profesionales y los escenarios. Nació en una casa llena de instrumentos gracias a su madre, quien tocaba piano, guitarra y acordeón piano. Sin embargo, hubo un momento decisivo durante su adolescencia en Cartagena. Mientras estudiaba en el colegio La Salle sufría constantes ataques de algunos estudiantes. Todo cambió cuando unos compañeros descubrieron que sabía tocar acordeón piano y lo invitaron a montar un grupo vallenato escolar. “Eso me salvó, los que me molestaban empezaron a verme distinto porque tocaba la música que a ellos les gustaba”, recordó.

Aunque inicialmente estudió Ingeniería Civil en la Universidad de los Andes, nunca pudo desprenderse de la música. Más adelante viajó a Boston para estudiar en Berklee College of Music, motivado por la admiración que sentía hacia el dominicano Juan Luis Guerra, quien también se formó académicamente en esta Alma Mater. “Cuando descubrí la música de Juan Luis Guerra no pude volver a ser el mismo musicalmente. Yo quería estudiar donde él estudió”.
Tras regresar a Colombia montó un estudio de grabación y comenzó a producir jingles publicitarios, experiencia que le permitió experimentar con géneros, arreglos y composición.
Álbum en construcción
NFA hace parte de una serie de sencillos que Henry Char viene trabajando con miras a consolidar un nuevo EP. Entre las canciones que prepara se encuentra Corazón de acordeón, inspirada precisamente en el instrumento que, según él, lo ayudó a hacer más amable su época estudiantil. También adelanta Medio mundo, una canción compuesta por su padre y grabada junto a una orquesta sinfónica en Bogotá, y Todo a la espera, dedicada a la pintora cartagenera Cecilia Porras.

Le puede interesar: Barranquilla honra el legado afro que fortalece su identidad cultural
Con raíces familiares profundamente ligadas al Caribe colombiano —por un lado la familia Char y por el otro el legado de los Muvdi—, Henry asegura sentir un vínculo especial con Barranquilla, ciudad donde vivió parte de su infancia. “Me gusta muchísimo Barranquilla. Viví aquí entre los 8 y los 12 años y siempre ha sido una ciudad muy importante para mí”.
Ahora, con NFA demuestra que el Caribe también puede mirar al cielo, reírse de sus propias contradicciones y convertirlas en canciones alegres.





















