Una historia que une a Barranquilla con uno de los hitos más ambiciosos de la ciencia contemporánea comienza a tomar fuerza en medio del renovado interés mundial por la exploración lunar. Se trata de Dominick Schettini Bustamante, un joven ingeniero estadounidense con profundas raíces barranquilleras, que hoy hace parte del equipo técnico de la misión Artemis II de la NASA.
Por estos días los habitantes del planeta Tierra no hablan de otra cosa que no sea Semana Santa y de esta ambiciosa misión que busca llevar al hombre luego de más de 50 años a este satélite, y en la que Dominick ha sido pieza clave.
Lea aquí: La tripulación de la misión Artemis II se encuentra con “gran espíritu” rumbo a la Luna

Aunque su desarrollo profesional se ha cumplido en Estados Unidos, Dominick ha crecido con una conexión constante con la capital del Atlántico. Su madre, la barranquillera Tania Bustamante Juliao, asegura que su hijo ha pasado gran parte de su vida visitando la ciudad, forjando así “un vínculo cultural y emocional que lo acompaña incluso en su carrera científica”.
Hoy, ese lazo cobra un significado especial. Dominick integra el equipo que trabaja en la misión Artemis II, un proyecto de la NASA que representa un paso crucial en el regreso del ser humano a la órbita de la Luna, más de cinco décadas después de las históricas misiones Apolo.
En este ambicioso programa, Schettini se desempeña como Ingeniero de Operaciones Mecánicas para los Sistemas Terrestres de Exploración, rol que cumple desde la compañía Aerodyne Industries, vinculada al programa NASA COMET. Su labor consiste en operar sistemas críticos de enfriamiento en tierra, fundamentales para garantizar el correcto funcionamiento de los equipos durante las fases previas al lanzamiento. “Soy responsable de los Sistemas de Enfriamiento Terrestre. Las baterías internas de la cápsula Orión, las computadoras de vuelo, los sistemas de soporte vital y hasta el calor fuerte de la Florida generan una carga térmica considerable durante las operaciones de procesamiento, pruebas y abastecimiento. Los Sistemas de Enfriamiento Terrestre eliminan ese calor para que la cápsula se mantenga dentro de sus límites ambientales, protegiendo el hardware sensible del que dependen los astronautas para un viaje seguro a la Luna y de regreso. Mi trabajo incluye reparar, mantener, modificar y operar estos sistemas de enfriamiento en las instalaciones de procesamiento de Orion, la Torre de Lanzamiento Móvil y el Sistema Universal de Transporte de Enfriamiento”, le explicó Dominick a EL HERALDO.
El pasado 1° de abril, cuando se llevó a cabo un nuevo avance en el cronograma de Artemis II, Dominick formó parte activa del equipo técnico que impulsa esta misión, considerada una de las más importantes en la nueva era de exploración espacial.
Más allá de los logros técnicos, esta historia se proyecta como una fuente de inspiración. En ella convergen el talento, la disciplina y la perseverancia, valores que han sido determinantes en su camino.

“Tener raíces barranquilleras por parte de mi mamá me conecta con una cultura llena de alegría, resiliencia y valores familiares fuertes. Desde comer arepas de huevo en el desayuno, jugar fútbol en las playas de Salgar y terminar el día con una mojarra para la cena, mis viajes familiares de cada año moldearon la manera en que enfrento los retos, el trabajo en equipo y la comunidad. Esa herencia barranquillera es una parte muy significativa de quién soy, y la llevo conmigo con mucho orgullo en mi trabajo diario en la NASA”, dijo con orgullo Dominick.
Le puede interesar: En video: la divertida invitación de una francesa a Shakira con sabor barranquillero
Hoy en tiempos en los que la ciencia y la tecnología marcan el rumbo del futuro, historias como la de Dominick Schettini Bustamante demuestran que el talento con raíces costeñas también está presente en los escenarios más desafiantes del planeta… y más allá de este.





















