Colores fluorescentes y vivos, como amarillos, naranjas, rosas o verdes, así como las notas de humor y las referencias al arte, se han visto este miércoles sobre la pasarela de moda masculina de París, que acoge esta semana las propuestas para el otoño-invierno 2026-27.
El encargado de incluir esos tres ingredientes, color, ironía y arte, ha sido el belga Walter Van Beirendock (1957), que no ha faltado una vez más a la cita de París. En esta ocasión, el diseñador deja en evidencia la debilidad que siente por el Arte Bruto y el Outsider Art, y en concreto por la obra del artista André Robillard.En su colección, “la tensión entre la agresividad y la ternura lo impregna todo”, como ha señalado el veterano creador de moda.
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Superposiciones, tejidos de efecto arrugado, hombros de chaquetas abullonados, pantalones que gritan confort y practicidad, y en más de un caso con grandes bolsillos adosados; chalecos de punto y motivos multicolor, chubasqueros y bufandas que reproducen una serpiente anudada al cuello de su portador han sido algunas de las prendas presentes.
Si bien los colores vitamínicos destacan en la colección del próximo invierno del belga, también ha habido espacio para tonos oscuros, sin olvidar por supuesto el negro. Lisos y estampados conviven con total naturalidad en la colección, solos o combinados entre sí.
Las flores, de gran tamaño, se incorporan con humor y sin complejos a chaquetas, rompiendo ese aire serio que tradicionalmente esta prenda posee; mientras algunos de los modelos que han desfilado portaban armas de plástico, referencia de alguna manera a la actualidad y a los diferentes conflictos y amenazas que sacuden el mundo.
“He creado mi propia artillería de plástico, pero mezclada con flores”, ha señalado con ironía Van Beirendonck. Entre los accesorios, destacar las mochilas realizadas en colaboración con la marca Eastpak, y del mismo color que las prendas que acompañaban.
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Walter Van Beirendock es uno de los diseñadores más conocidos de Bélgica, uno de los “Los seis de Amberes”, grupo en el que también figuraron Dries Van Noten, Marina Yee, Dirk Bikkembergs, Dirk Van Saene y Ann Demeulemeester.
Precisamente, coincidiendo con el cuarenta aniversario de la formación de aquel colectivo, se ha organizado una exposición en el Museo de la Moda de Amberes (MoMu), a partir de finales de marzo de este año.
Por otro lado, el diseñador norirlandés Jonathan W. Anderson presentaba esta tarde también su colección, en este caso la segunda de hombre para Dior.
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“El estilo como discurso, la alegría como instinto”, ha sido la frase que ha querido definir su moda, donde el ADN creativo de Anderson solapa el de la “maison” una vez más; algo que le funcionó con sumo éxito en Loewe, casa de la que fue director creativo entre 2013 y 2024.Con una apertura que recordaba el estilo de un joven David Bowie, en el décimo aniversario de su fallecimiento, el color vivo, en este caso amarillo, ha sido el protagonista de la peluca que portaban algunos de los modelos.
Un Dior andrógino, rompedor, donde la chaqueta ha tenido un lugar relevante, recordando a la Bar, que creara en los cuarenta del pasado siglo Christian Dior. El abrigo, igualmente, se ha llegado a mostrar hasta con exagerado volumen.





















