El uso de hisopos de algodón para limpiar los oídos es una práctica muy común, pero especialistas advierten que puede resultar perjudicial para la salud auditiva
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Según la revista Health, introducir hisopos en el canal auditivo puede provocar lesiones, infecciones e incluso problemas de audición.
De acuerdo con la American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery, uno de los principales riesgos es que los cotonetes empujan el cerumen hacia el interior del oído en lugar de retirarlo. Esto puede causar irritación en la piel del conducto auditivo, formación de tapones de cera e incluso perforaciones en el tímpano.

Los especialistas señalan que estas lesiones son relativamente frecuentes, especialmente en niños y adolescentes. Cada año, miles de menores acuden a servicios de urgencias por molestias, sangrado o problemas auditivos relacionados con el uso de bastoncillos.
Asimismo, la otorrinolaringóloga Nicole Aaronson explica que el cerumen cumple una función importante en el organismo. Esta sustancia ayuda a proteger el oído, mantiene hidratada la piel del conducto auditivo y contribuye al proceso natural de limpieza del oído.

Investigaciones de la Johns Hopkins University también señalan que el cerumen contiene compuestos antibacterianos que ayudan a prevenir infecciones.
Por esta razón, los expertos recomiendan evitar introducir cualquier objeto dentro del oído. En la mayoría de los casos, el oído se limpia de forma natural. Solo cuando existe acumulación excesiva de cerumen o aparecen síntomas como dolor, zumbido, secreción o pérdida auditiva, se aconseja acudir a un especialista para recibir tratamiento adecuado.




















