El Heraldo
Región Caribe

Por siempre serán los 33 ángeles de Fundación

Tributo a los niños fallecidos en la peor tragedia de la Costa Caribe, al cumplirse hoy ocho días del incendio y posterior explosión de la buseta USV 556 en Fundación, en la que iban junto a otras 30 personas al salir de una iglesia Pentecostal.

Actualización: El lunes 26 de mayo fallece Dianis, de 9 años; ahora son 33 los niños muertos por la tragedia en Fundación.

25 de mayo. “El cielo llora la tragedia de Fundación, todos estamos compugnidos con este inmenso dolor de estos 32 angelitos que los recibió nuestro Dios”. Con estas palabras, Martín Castro, líder comunal del barrio Altamira, rindió homenaje a los menores fallecidos en el incendio de una buseta el pasado domingo 18 de mayo. 

El Instituto de Medicina Legal de Barranquilla, que sigue en la tarea de identificación de cada una de las víctimas,  reveló a EL HERALDO la lista de los nombres de quienes presuntamente son las víctimas mortales de la peor tragedia ocurrida en la región Caribe. Al cumplirse ocho días del suceso imborrable y como tributo a estos 32 niños, presentamos un perfil de como lo recuerdan familiares, maestras y amigos.

Andrea Carolina Quintero, 6 años.

Quienes conocieron a Andrea la recuerdan como una niña delicada, juguetona y pacífica, quien solía abrazar a sus profesores cuando tenía problemas con algunos de sus compañeros de clase. Además, le gustaba jugar con muñecas, preferiblemente con la ‘Barbie’.

Antonio José Pabón Meza, 7 años.

El deporte que más le gustaba era el fútbol. Su jugador favorito era Falcao García y soñaba con llegar a desempeñarse en el campo como él. Esperaba con ansías cada partido de la selección Colombia. Su profesor Carlos Rodríguez lo recuerda por sus habilidades con el balón y su buen rendimiento en el colegio.

Belkys Johana Pau Gómez, 10 años 

Belkys era venezolana y llegó a Colombia el pasado mes de octubre. Su familia la recuerda por la sonrisa que desbordaba al compás de su alegría, con la cual solía contagiar a sus padres y demás familiares. A pesar del poco tiempo que estuvo en Fundación, sus primos dicen que era “chévere jugar con ella”.

Breiner José Rocha Torregroza, 8 años

Entre los juegos favoritos de Breiner estaba la bolita de uñita, lo hacía todos los días junto a su hermano Lucas, quien también murió dentro de la buseta. Su familia narra que su ausencia será difícil de llevar y que quien más lo extrañará será su abuela, a quien él solía cuidar mientras sus padres y tíos trabajaban.

Sharyt Yurley Barrios Roa, 7 años

Sharyt tenía una gran afición: ser fotografiada. Sus padres creen que aquel ‘feeling’ con la cámara era cercano a sus deseos de ser modelo de pasarela. Ella era la hija menor de tres hermanos y para sus papá, Jorge Barrios, era la luz de la casa. También le gustaba bailar y dibujar.

Claudia Melisa Meza Molina, 8 años

Claudia era la consentida de sus padres. Entre sus juegos favoritos figuraba el de ‘La ronda’, el cual practicaba en los recesos de las jornadas escolares junto a sus compañeras de segundo grado. Cuando estaba en casa, ella prefería sentarse en la puerta para saludar a sus vecinos y jugar con sus muñecas. 

Danna Paola Daza Sierra, 11 años

Liderazgo y amor por su familia, eso es lo primero que dicen los conocidos de Danna al recordarla. Ella era admirada por sus maestros, pues tomaba la iniciativa en su salón de clases al momento de tener que organizar actividades. Además era amistosa y carismática. Le gustaba la clase de español.

Keilin Klareth Bonet Meza, 5 años.

Keilin es recordada como una estudiante dedicada a sus tareas y respetuosa con sus compañeros. La profesora Luz Marina Villasmil recuerda que los niños solían decirle piropos a Keilin y que ella se sonrojaba ante los halagos. “Se ponía contenta cuando uno le leía cuentos infantiles”, dice Villasmil.

Yerinson Rafael Terraza Quintero, 6 años

En el rostro de Yerinson siempre había dibujada una sonrisa. Sus amigos de la cuadra recuerdan que la vida de él se iba detrás de su balón de fútbol, una pasión deportiva que solo interrumpía para jugar bolita de uñita. Era carismático y cursaba primero de primaria en el colegio Antonio Nariño. 

Yelena Otero Hernández, 13 años

Desde que entró al bachillerato, Yelena, que cursaba sexto grado, decía que quería dedicarse a la docencia porque su pasión eran los niños. Le gustaba cuidarlos y enseñarles conocimientos básicos en áreas como matemáticas y castellano. Su abuela, Roquelina Hernández, dice que su nieta era muy cariñosa.

Jesús Manuel Bolaño Solís, 8 años 

Él era el único hijo de Álex Bolaño y Ninfa Solís. En su rostro siempre había una mirada tranquila y un gesto de timidez que a sus maestras les causaba ternura. Cursaba tercer grado de primaria. Entre sus compañeros se destacaba por su compromiso y responsabilidad.

Kenner Fernández Fontalvo, 7 años

Kenner era un niño de sonrisa tímida y de pocas palabras. Por lo general, salía junto a su hermana Yelissa a jugar con otros amigos del barrio. Mercedes Romero, abuela del niño, cuenta que a él le gustaba ir al colegio Antonio Nariño a compartir con sus compañeros. Allí cursaba primero de primaria. 

Lucas José Rocha Torregroza, 5 años

“Era un niño sonriente que siempre andaba alegre, pero muy tranquilo”. Así recuerda  la familia Rocha a Lucas, quien asistía a una guardería del barrio Altamira, donde vivía. Él y su hermano Breiner eran los únicos hijos del matrimonio Rocha Torregroza. Ambos fallecieron en el trágico suceso.

Luisa Fernanda Tapias García, 7 años

En la clase de artes y manualidades, Luisa se destacaba por el amor y el empeño que le colocaba a cada trabajo. Después del arte, su segunda pasión era el modelaje, afición que compartía junto a sus compañeras de segundo grado del colegio Antonio Nariño. Junto a ellas convertía cualquier espacio en una pasarela.

Manuel Joan Hernández Castro, 5 años

Manuel es recordado como un buen amigo por sus vecinos de la cuadra en la que vivía junto a su hermana Thailín, quien murió junto a él en medio de la conflagración. Le gustaba jugar fútbol con sus compañeros durante los recreos en el colegio. También se destacó en su curso de preescolar por ser muy atento en clases.

Marina Yireth Toncel De la Hoz, 5 años

“Marina era toda risa”, recuerda su profesora Digna Jaraba. La niña era conocida por su talento para el baile y su espontaneidad a la hora de compartir con sus compañeros de clase. En su salón solía ser halagada por sus compañeritos, quienes le decían piropos incluso frente a la profesora.

Michel Quintero Cantillo, 8 años

Ella era la hija mayor de seis hermanos. Entre sus materias favoritas estaba la matemática, pues le gustaban los números. Además tenía muy buen apetito, porque sus familiares cuentan que nunca rechazaba algún tipo de alimento. Pero el baile era su afición favorita, especialmente cuando se trata de música del Caribe.

Juan Diego Martínez Escobar, 4 años

Juan era aficionado al fútbol. En las calles de Fundación, sus vecinos lo veían todos los días correr detrás de un viejo balón que solo dejaba a un lado cuando jugaba trompo junto a sus amigos. Era tal su amor por el fútbol que su mamá lo regañaba por las noches cuando seguía pateando la bola.

Yesireth Johana De la Hoz, 10 años

Cuando Yesireth escuchaba las enseñanzas de sus maestras, le decía a su mamá, Katerine De la Hoz, que ella quería estudiar para ser profesora cuando terminara el colegio. Era alegre y sonriente y le gustaba jugar a las muñecas, a las que trataba como si fueran sus alumnas cuando llegaba la hora de jugar al colegio.

Eilen Fernanda García, 6 años

Como una niña alegre y una buena hija recuerdan Fernando y Luz a su hija Eilen, quien solía iluminar con su sonrisa cada rincón de su casa. Decía que “cuando sea grande” quería ser enfermera para sanar a niños enfermos y curarles las heridas. En el Centro Pestecostal, donde estudiaba, se destacaba por ser una buena alumna.

Sheryl Dayana Terraza Quintero, 4 años

Sheryl bailaba al ritmo del son que le tocaran. A pesar de su poca edad, la niña era admirada por sus dotes en el baile, especialmente con la música folclórica. Ella era la hija menor de cuatro hermanos, por lo que era la más consentida en su casa, según señala su mamá Sandra Quintero.

Keisy Martínez Escobar, 23 meses

Keisy cumpliría dos años de edad el próximo 31 de mayo. Era la hija menor de la unión entre Alexander y Josefa. Ella es recordada por ser una bebé que ya daba sus primeros pasos. No pudo conocer a su hermana Mari Paz, quien nació el pasado martes en Santa Marta. Ella tenía cinco hermanos. 

Keiver Erazo Durango, 8 años

La abuela de Keiver, Faride Díaz, cuenta que su nieto era un niño de su casa que poco salía a jugar con sus amigos, pues prefería hacerle compañía a ella.  Él cursaba tercer grado y contaba a su familia que se emocionaba cuando sus profesores les enseñaba “cosas nuevas”. 

Luz Nais De la Cruz Fontalvo, 12 años 

Ludis, una de las tías de Luz Nais, comenta que su sobrina era una jovencita participativa que le gustaba hacer parte de las diferentes actividades que organizaban en su colegio y en el barrio. Cursaba primero de bachillerato y decía que le gustaba leer.

Jhonny Fred Barón Rúa, 5 años 

Jhonny cursaba preescolar, en donde recibía las enseñanzas de su profesora Digna Jaraba en el colegio Antonio Nariño. En clases se mostraba como un niño tranquilo que cumplía las órdenes de sus maestros y que cumplía con sus obligaciones escolares.

Kendry Janeth Bonet Meza, 8 años

Kendry irradiaba alegría y pasión por el baile. En el colegio solía participar en las actividades que organizaban sus profesoras y siempre llamaba la atención su carisma y espontaneidad. Junto a su hermana, Keilyn, quien también falleció en el incendio de la buseta, solía compartir gran parte de su tiempo.

Mauricio José Valle Rodríguez, 4 años 

El héroe de Mauricio José era Belisario Valle, su papá. Él decía que quería dedicarse a lo mismo que su padre: a conducir volquetas. La madre del niño cuenta que cuando Belisario llegaba de trabajar, Mauricio le pedía ansioso que lo subiera a bordo del vehículo que este conducía para jugar al “camionerito”.

Thailyn Michel Fernández Castro, 9 años

Ella era bailarina y solía compartir mucho tiempo junto a sus amigas del colegio Antonio Nariño, donde cursaba cuarto grado. Su delgada contextura le ayudaba a realizar los movimientos a la hora de bailar. Sus tíos cuentan que, por su personalidad, “le caía bien a todo el mundo”.

Selena Patricia Urbina Díaz, 5 años 

Selena disfrutaba las tardes en el patio de su casa jugando con una vieja cabuya que usaba como columpio. También le gustaba jugar con sus muñecas. Su hermano Jesús recuerda que ella quería ser modelo y que cuidaba su cabello porque decía que  para dedicarse al modelaje debía tenerlo bien cuidado.

Lucelia Ibarra Ortiz, 7 años

Lucelia era admirada por su inteligencia y su desempeño académico en el colegio. Entre sus sueños figuraba el ser una empresaria reconocida para regalarle un apartamento a sus papás. Su tía Zenaida Ortiz cuenta que solía vestir la ropa de su mamá cada vez que quería lucir como una trabajadora de oficina.

Bladimir Otero Monilla, 4 años

Él era el único hijo de la unión entre Jorge y Yenis. Comentan sus padres que era tenía una excelente relación con su papá y que siempre esperaba en las noches a que este llegara de trabajar para correr a abrazarlo. Bladimir pedía a su papá que lo llevara a la iglesia los domingos.

Yireth Paola Molano Manjarrez, 7 años

Entre las carteleras que los habitantes de Fundación han escrito en homenaje a los 32 fallecidos, el nombre de Yireth es uno de los más mencionados. “Le gustaba bailar El Serrucho, estudiar matemática y jugar con sus amigos”, recuerda su tía Denis Molano. Dicen que sobresalía por su alegría y carisma.

Dianis Lorena Tapia García, de 9 años de edad

Solo un milagro podía ayudar a Dianis Lorena Tapias García, de 9 años, a recuperarse de las quemaduras que involucraban un 35% de su cuerpos tras resultar herida en el incendio de una buseta en Fundación, el  pasado domingo 18 de mayo.


 

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