El Heraldo
Casa Principal de la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta. José Puente
Magdalena

Quinta de San Pedro Alejandrino, un regreso a los últimos días de Bolívar

Con Zarita Abelló, su directora, EL HERALDO recorrió la hacienda donde murió El Libertador. Su Casa Antigua, la alcoba del prócer y un museo son algunos de sus principales atractivos.  

Santa Marta, el Caribe y Colombia cuentan con la Quinta de San Pedro Alejandrino, un sacro lugar donde exhaló su último suspiro el más grande de los hijos de América: Simón Bolívar.

Ubicada en el legendario barrio Mamatoco, en el oriente de la ciudad y a solo 5 kilómetros del centro urbano, su suelo está enriquecido por las más grandes expresiones de la historia, el arte y la naturaleza.

La pintora y museóloga, Zarita Abelló de Bonilla, directora del lugar, sostiene emocionada, que “en cada rincón de este remanso de paz se siente la presencia del Libertador” y “se destila la esencia del fervor patriótico y bolivariano que su historia atesora”.

Esta mujer, que durante 28 años ha sido fiel guardiana de la riqueza histórica, artística y natural de este Patrimonio Nacional, manifiesta que caminar por la Quinta, es reencontrarse con la historia y con ella misma. “La Quinta de San Pedro Alejandrino fue fundada el 2 de febrero de 1608 por el canónigo de la Catedral de Santa Marta Francisco de Godoy y Cortesía con el nombre de La Florida San Pedro

Alejandrino; en memoria del mártir español Pedro Godoy”, precisó Abelló de Bonilla.

Recorrido

De su mano, EL HERALDO recorrió este lugar en el que la exuberancia  de unos jardines y el verdor, fascinan a los visitantes.

Un puente colonial, por donde pasó El Libertador un 6 de diciembre de 1830, es la primera estación. Desde allí, al costado izquierdo, se aprecian de manera imponente distintas edificaciones de color amarillo ocre: la Casa Quinta y el sector laboral.

Unos pasos después de haber transitado el puente colonial, está la Bagacera, sitio de almacenamiento del bagazo o desecho de la caña de azúcar. Contiguo está el Trapiche, una singular dependencia, donde se trituraba.

“También apreciamos la Destilería, donde se elaboraba el Ron Caña;  y el Sótano, lugar destinado al depósito de los barriles, para lograr un buen añejamiento del producto”, dijo Abelló.

Casa principal

Más adelante, y en un desplazamiento entre la cálida vegetación, sobresale la Casa Principal, considerada como el sitio más importante de esta hacienda, pues en una de sus alcobas exhaló su último suspiro El Libertador Simón Bolívar.

La casa cuenta con diferentes dependencias, entre ellas la capilla u oratorio, en donde está la imagen de San Pedro Alejandrino, patrono de la hacienda, traída de Cádiz (España) por Francisco de Godoy. Allí reposan los restos del médico que asistió al Libertador en sus últimos días, el francés Alejandro Próspero Reverend.

En la sala principal cuelgan pinturas de los personajes de la historia de la hacienda, entre ellos dos óleos del Libertador, uno del artista colombiano Simón Celis, que presenta a El Libertador con un carácter fuerte, en posición erguida y dotado de una marcada elegancia. Otro, del artista español Ignacio Elizaran Txapartegi, que muestra al Simón Bolívar de 1812.

La alcoba

En la casa principal está la alcoba, el sagrado recinto donde murió el Padre de la Patria el 17 de diciembre de 1830 a la una de la tarde. En la actualidad se conserva la cama (catre de campaña) donde falleció El Libertador, cubierta por el tricolor nacional.

“Hay además un armario, una escupidera y un sillón de terciopelo rojo desde donde Bolívar dictó sus últimos legados el 10 de diciembre de 1830, su testamento y su última proclama”.

De igual forma, en la alcoba principal se observa un reloj de origen alemán que detuvo en el tiempo el general Mariano Montilla, 3 minutos 55 segundos después de la muerte del Libertador.

Hay una puerta lateral en la alcoba principal que conduce al cuarto de baño. Se conserva un bidé compuesto por un aguamanil de porcelana, tasas sanitarias y una tina de mármol blanco italiano. “El Médico expresa en sus memorias que el Libertador recibía un baño emoliente tibio para su mejoría, los primeros días de instancia en la hacienda. Los cuatro primeros días El Libertador recorre la hacienda, después cae en cama y no sale de la habitación donde muere”, relata  Abelló.

Comedor y biblioteca

Otros recintos son la biblioteca, con muebles de la época y libros de autores franceses, ingleses, griegos, españoles e italianos. Este lugar tiene una puerta que  conduce a la sala de fumar; antiguamente conocida como sala de costuras, acondicionada como sala para fumadores a la llegada del Libertador. 

“El prócer no podía inhalar fuertes olores debido a su delicado estado de salud”, precisa la relatora.

También está el comedor, en donde hay una mesa de extensión, cuatro sillas cuyos fondos son tejidos en palma de iraca y parte de la vajilla en porcelana de sevres que perteneció a la familia De Mier. Estas piezas están en una urna de vidrio para su conservación.

En la cocina se observa un horno de la época, las ollas en hierro fundido, un pilón y una piedra que utilizaban para moler las especies.

 En el fondo de la Casa Quinta está la zona de la Caballeriza, donde se conserva en una urna de vidrio el coche que condujo a El Libertador desde la antigua  Casa de la Aduana hasta la Quinta San Pedro Alejandrino. Es una Berlina de construcción francesa y de origen alemán de finales del siglo XVIII, 

Lo arboles

Alrededor de la Casa Principal, árboles centenarios dan sombra a los visitantes.

Un Samán, una Ceiba y dos tamarindos son emblemáticos. Estos últimos son los que más se mencionan por la tradición histórica, porque en medio de ellos colocaron la hamaca del Libertador. Estas especies de árboles, acompañada de la variada flora y fauna presentes en la hacienda, constituyen la colección viva del Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino.

En la parte central del jardín hay una escultura del Libertador, en mármol de Carrara.

La parte moderna

El conjunto de edificaciones modernas en San Pedro Alejandrino se caracterizan por estar pintadas de color blanco para ser diferenciadas de las edificaciones antiguas (amarillo ocre).

Se encuentran alrededor de la Plaza de Banderas, que fue construida en 1980 para conmemorar los 150 años de la muerte del Libertador. Aquí son izadas todas las banderas del continente americano.

Hacen parte del conjunto de edificaciones modernas el Altar de la Patria, un monumento construido a la memoria de Bolívar al cumplirse el Primer Centenario de su muerte, en 1930. Los escultores Augusto Rossi y Hermeregildo Luppi, elaboraron las esculturas en mármol de Carrara ubicadas en la parte interior del monumento.  La obra fue inaugurada en 1942 siendo Presidente de la República el Doctor Eduardo Santos.

El Museo Bolivariano

Frente al Altar de la Patria está ubicado el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo. La idea surgió del artista Armando Villegas en 1986. Contó con el respaldo del Presidente Belisario Betancur y se inauguró el 24 de julio de 1986. Su única pretensión era recoger una muestra de la producción artística contemporánea de los países bolivarianos, que rindiera tributo a Bolívar.

La colección reúne pintura, escultura, obra gráfica, fotografía, grabado, ensamblaje, acuarela, collage y dibujo en unas 190 obras. Se exhiben en tres salas permanentes y dos de exposiciones temporales.

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