La astucia de un suboficial de la Policía de Tránsito y Transporte de La Guajira fue clave para dejar al descubierto una de las más grandes incautaciones de droga sintética (anfetaminas) transportada en un automóvil particular con dos ocupantes a bordo que habían partido del norte de la península con destino a Santa Marta.
Según el reporte oficial, los 149 kilogramos de anfetaminas habían sido depositados en el baúl del automóvil Chevrolet línea Sail color plata, de placas HXN 236.
En el momento de ser requeridos por los patrulleros en el puesto de control del corregimiento de Mingueo (Troncal del Caribe) el conductor aseguró que se trataba de leche que habían enviado en encomienda.
El uniformado siguió insistiendo y a medida que hacía más preguntas empezó a sospechar, más aún, cuando notó la actitud sospechosa de uno de los ocupantes del carro cuando les anunciaron que tenían que esperar a que la sustancia fuera sometida a un peritazgo más avanzado que el simple olor.
La sustancia tenía el color característico del clorhidrato de cocaína, estaba embalada igual en plástico y prensada en paquetes con un logotipo en forma de corona de rey.
La sorpresa de los policías fue mayor cuando empezaron a abrir los paquetes y descubrieron la sustancia en polvo compactada que también tenía en bajo relieve la corona de rey.
El vehículo con los tripulantes y la sustancia fueron enviados hasta el comando central de la Policía, donde se hicieron las pruebas científicas. La prueba dio positivo para anfetamina.
Los capturados fueron identificados por las autoridades como Henry David Velázquez Guerra, 46 años, y Jimmy José Brito Rodríguez, de 35, ambos oriundos de La Guajira.
Para los investigadores, esta droga sintética de la que no se tenía información que estuviera ingresando al país y particularmente a La Guajira, tiene un elevado costo y facilita la comisión del delito por los traficantes puesto que no genera mayor volumen. El costo de los 149 kilos que fueron incautados es de al menos $775 millones.
Los toxicólogos explican que esta droga sintética o ‘elevadores’, acelera la frecuencia cardíaca entre quienes la consumen, al igual que la respiración y la tensión arterial.
También pueden causar sudoración, temblores, dolores de cabeza, insomnio y visión borrosa, el uso prolongado puede causar alucinaciones y paranoia intensa y lo más grave es que después de que sus consumidores las dejen de usar, pueden seguir teniendo problemas como la agresividad, ansiedad y el deseo incontenible de consumirla.




















