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La maldad sorprende cuando quienes la practican son menores, pero a veces su misma ‘inocencia’ les termina pasando factura, permitiendo que sus crímenes sean tan imperfectos que la misma justicia tarde que temprano termina por acorralarlos.

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Fue así como la Policía Metropolitana de Barranquilla, a través del grupo GAULA, logró en tiempo récord la captura de los principales sospechosos vinculados al doble homicidio de las hermanas Hernández Noriega, tras días de completa angustia y profunda investigación desde su desaparición.

En consecuencia, EL HERALDO logró recapitular por medio de una detallada línea de tiempo los eventos que condujeron a la captura de estos jóvenes criminales desde aquel Martes de Carnaval hasta el macabro hallazgo de los cadáveres de las menores en un solar de Malambo.

La reunión en Malambo

De acuerdo con el testimonio de Maricruz Noriega, madre de las menores Sheerydan Sofía, de 14 años, y Keyla Nicol Hernández Noriega, de 17, estas le habían presentado sus parejas sentimentales a través de la red social Facebook.

Jhony OlivaresMaricruz Noriega, madre de las menores, permanece en una tristeza profunda.

“Sheerydan era novia del ‘Tata’ y el novio de Keyla era el tal ‘Fabián’, ellas me los mostraban por teléfono”, expresó la madre.

Según la progenitora, en un primer momento las jovencitas habían salido con sus parejas el Sábado de Carnaval y, tres días después, los cuatro habían programado una segunda cita mediante una videollamada.

Aquel encuentro se iba a llevar a cabo el martes en el municipio de Malambo, cuando ‘Fabián’ les comunicó durante la llamada que esa noche se iba a realizar una reunión con sus “amigos de trabajo”. Sin embargo, el mismo joven les informó que no asistieran, ya que a este le habían ordenado que “las pusieran”.

“Yo estaba acostada en mi cuarto cuando las escucho hablar por videollamada y ‘Fabián’ les dice: ‘No vengan porque dijeron que las pusiera a ustedes’, cuando yo les pregunto sobre eso ellas inmediatamente cuelgan la llamada”, expresó la progenitora.

Una vez culminada la llamada, las jóvenes le dijeron a su madre que no habían entendido el mensaje –de ponerlas– y que no iban a asistir e incluso, la menor afirmó: “A nosotros no nos van a matar”.

Es importante mencionar en este punto que, en el argot criminal, “poner” a una persona significa llevarla hasta un sitio para que lo asesinen, dejando ileso a quien cumplió con la tarea.

Horas más tarde, aproximadamente las 11:30 p. m., Keyla Nicol le insistió a Sheerydan Sofía de salir a la reunión, pero esta última se negó en múltiples ocasiones, aunque acabó viéndose arrastrada al encuentro pese a la alerta que habían recibido momentos atrás.

Hacia las 12:00 a. m., ya miércoles, Wendy, de 22 años e hija mayor del seno familiar, llamó corriendo a su madre y le informó que las chicas habían salido del hogar a bordo de un carro rumbo a Malambo.

“Mi hija me llama al teléfono diciéndome que las menores se habían ido de la casa, entonces yo colgué y las llamé enseguida, fue ahí cuando contestó Sheerydan y le pregunté que para donde iban, ella solo me dijo: ‘ya venimos mami, que el carro nos está esperando, no nos vamos a demorar, yo te devuelvo la llamada’”, manifestó.

Sin embargo, la llamada nunca llegó, ya que cuando intentaban marcar los familiares el teléfono marca buzón, como si lo hubiesen apagado.

Una trampa

El Miércoles de Ceniza transcurrió entre el silencio y la incertidumbre ya que no se sabía nada de las jovencitas. No fue hasta que en horas de la noche Maricruz ingresó al WhatsApp de Sheerydan, quien había dejado su cuenta abierta en el móvil.

Tras un análisis rápido, la madre logró encontrar las conversaciones que la menor sostenía con ‘Fabián’ y ‘Tata’, siendo la de este último la más interesante, ya que la noche de aquel Martes de Carnaval, el joven le pidió que le mandara su ubicación en tiempo real para enviarle un vehículo que pasaría por ambas para transportarlas.

Al leer esto, la madre le escribió desde el perfil de su hija a ‘Tata’, exigiéndole que le entregara sus hijas, pero fue inmediatamente bloqueada. Luego de eso, Noriega nuevamente le escribió, pero esta vez desde su propio perfil, casi que en el acto recibió una nota de voz para escucharlo una sola vez donde una voz femenina le decía: “Está equivocada doña, este teléfono no es de ‘Tata’”.

Ante la negativa, Noriega replicó el mensaje compartiendo mensajes de voz alegando que el número sí pertenecía al joven. Lo que nunca pensó la progenitora es que, al cabo de cinco minutos, iba a recibir una foto de un panfleto extorsivo que decía “Tus hijas están secuestradas, la suma es de $50 millones”, decía la imagen.

CortesíaCaptura de pantalla de unas de las conversaciones de WhatsApp entre la madre y los agresores.

Acto seguido, le enviaron una fotografía donde se veía a una persona apuntándole con un arma de fuego a Sheerydan, quien yacía de cuclillas en el piso.

Auxilio en el GAULA

La noche se hizo eterna para la familia Hernández Noriega, pero la angustia no podía nublar del todo el objetivo: hallar sanas y salvas a las dos jóvenes, por tal motivo la madre se trasladó al día siguiente, exactamente la mañana del viernes 20 de febrero hasta las instalaciones del GAULA.

Una vez ahí, la mujer puso en contexto a los agentes sobre el caso y, al escuchar el testimonio de Noriega, estos procedieron a tomar su teléfono e interceptaron los números del ‘Tata’ y ‘Fabián’ con ayuda del sofisticado software radiolocalizador ‘Cellebrite UFED’, herramienta entregada por el alcalde Alejandro Char en septiembre del año pasado para combatir delitos como la extorsión y el secuestro.

CortesíaFotografía del software radiolocalizador Raptor, entregado por el alcalde Alejandro Char a la Policía Metropolitana de Barranquilla para combatir la extorsión.

Entretanto, otros investigadores sumaban tiempo negociando la cifra por la que los captores entregarían a las jóvenes.

De acuerdo con una fuente judicial, ‘Tata’ y sus secuaces empezaron a exigir $50 millones, pero los oficiales lograron disminuir la cifra a $5 millones.

Captura de pantalla de una de las conversaciones de la madre con los ‘secuestradores’.

Sin embargo, algo que llamó la atención de los negociadores era que los criminales al momento de mostrar la prueba de vida de ambas menores para recibir el pago, solo enviaban videos repetidos de la menor, Sheerydan Sofía.

Asimismo, la fuente judicial reveló que los captores no mostraban un gran interés o afán por obtener el dinero, cuando normalmente el secuestrador colabora en todo lo posible para hacerse con el botín lo más rápido posible.

Ante la falta de la prueba de vida de Keyla Nicol, un mal presagio golpeó a los agentes: “¿Y si la mataron primero y la están haciendo pasar por viva?” fue una de las preguntas que rondaba por la cabeza de los expertos, ya que cada vez que pedían pruebas de vida de la mayor la respuesta era la misma: vídeos o fotos de la menor de 14 años.

Al parecer, esta hipótesis se confirmó el 21 de febrero cuando, de forma repentina, los criminales enviaron un tenebroso audio al teléfono de la madre.

EL HERALDO tuvo acceso a uno de esos mensajes intimidatorios, mismo con el cual hoy las autoridades tratan de armar el rompecabezas del crimen de las hermanas Hernández.

“¡Qué p#@& mala madre es usted! No valora a sus hijas. Vieja ma@$&#. Estaba cobrando 5 millones de pesos por cada una. Se le iba a dejar en 5 millones por los dos. Pero listo. Ahí le di muerte a la primera. Ya le doy a la otra…”, se le escucha decir al presunto autor de la muerte de las menores.

Presuntamente, aquel sábado 21 de febrero, los criminales asesinaron de un mortal disparo en la cabeza a Sheerydan Sofía, quien falleció en el acto, luego de se filtrara en las redes sociales el video de su violenta ejecución.

Momento exacto del cruel asesinato de Sheerydan Sofía, de 14 años de edad.

Aunque Medicina Legal no ha confirmado que la causa de muerte de las menores, la progenitora reveló en una entrevista a EL HERALDO que la mayor había sido degollada y que su cuerpo estaba más descompuesto, a diferencia de Sheerydan, quien presentaba un disparo en la cabeza y menos descomposición.

Esto presuntamente indicaría que Keyla Nicol habría sido asesinada el mismo Miércoles de Ceniza, mientras que Sheerydan Sofía perdió la vida tres días después.

El accidente en Puerto Colombia

Al otro extremo de la pantalla, la preocupación subía cada vez más ya que los desconocidos no se pronunciaban ni preguntaban sobre el dinero, tal y como si hubieran apagado el móvil.

Entretanto, los investigadores realizaban patrullajes en las zonas donde el software les marcaba una posible presencia de los secuestradores tras lograr localizar al menos tres teléfonos más.

La señal arrojaba en barrios como San Roque, Rebolo e incluso el mismo municipio de Malambo.

Los días pasaban lento, ya no había un contacto que al menos diera esperanzas sobre el estado de las jóvenes. Sin embargo, seis después, exactamente el 27 de febrero, ocurrió un evento que cambió el curso de la investigación.

Durante la noche del jueves 26 de febrero, a eso de las 11:50 p. m., se registró un accidente en el municipio de Puerto Colombia en el que resultaron varios jóvenes heridos en medio de unos piques de motos.

CortesíaMomentos en que alias Mono y alias Tata son auxiliados por unos paramédicos tras sufrir el accidente de tránsito.

Tras el choque, los lesionados fueron trasladados de urgencia en una ambulancia hasta la Clínica Altos de San Vicente, ingresando a las 12:15 a. m. Justo en ese momento, los agentes de turno del GAULA se percataron de que el teléfono que habían interceptado nuevamente había arrojado luz verde tras estar inoperativo desde hacía varios días.

Aquel destello los condujo hasta el norte de Barranquilla, justamente a la Clínica Altos de San Vicente.

Al llegar, los uniformados conversaron con los médicos de turno y, al preguntar por unos jóvenes con ciertos rasgos físicos, los médicos simplemente confirmaron lo que se temían: aquellos muchachos que habían sufrido el accidente eran los mismos que estaban implicados en la desaparición de las Hernández.

Juan David Taboada Olivera, de 19 años y conocido con el alias de Tata, quien habría sido uno de los sujetos que sacó de la casa en La Sierrita a las hermanas Hernández.

Rápidamente, un oficial entrevistó de manera informal a uno de los lesionados sobre el paradero de las chicas. Entre tambaleos y rodeos, el joven –cuya identidad se desconoce– terminó escupiendo la cruda verdad: las chicas estaban en Malambo, pero no las iban a encontrar vivas.

Al día siguiente, tras obtener la dirección exacta de la fosa donde yacían los restos humanos de las hermanas, una patrulla se dirigió a las 6:00 a. m. hasta el barrio Maranatha de Malambo.

JEISS0N GUTIERREZ EL HERALDOSolar de Maranatha donde fueron halladas las hermanas Hernández.

Tras varios minutos de recorrido, uno de los agentes logró ubicar el sitio donde habían sido enterradas, posteriormente informaron al CTI de la Fiscalía requiriendo un equipo de antropólogos para realizar la exhumación ante la urgencia del caso.

¿Por qué las asesinaron?

De acuerdo con el director seccional de la Fiscalía en el Atlántico, Daniel Gómez Acuña, este reveló que presuntamente el crimen de las hermanas Hernández se habría perpetrado por una supuesta “entrega” de uno de los secuestradores a las manos de otro grupo criminal.

Jhony Olivares Rodriguez /Jhony Olivares Rodriguez

Según Gómez, uno de los sujetos habría interpretado unos mensajes enviados por Keyla Nicol como una supuesta colaboración con integrantes de una estructura criminal para ubicarlos y facilitar un ataque.

A esta teoría se le suma un elemento hallado por los investigadores del GAULA, dato que estaba oculto, es que otra niña que estaba en la fiesta de Malambo, a esa que fueron invitadas las hermanas Hernández y que se desarrollaba entre el Martes de Carnaval y la madrugada del Miércoles de Ceniza, fue la que dio ese mortal mensaje para que las ejecutaran.

Sheerydan Sofía, de 14 años, y Keyla Nicolle Hernández Noriega de 17.

Presuntamente, la joven conocida de las hermanas fue quien tomó el celular de Keyla Nicol y se lo mostró al menor de edad que hoy está retenido como sospechoso. Al parecer, ella fue la que le dijo al menor “pilas que te van a vender”, como si las hoy occisas hicieran parte de ‘los Costeños’ y tratasen de entregarlo a sujetos de ‘los Pepes’.

Al parecer, la única destinada a participar de esta reunión en Malambo era la joven Keyla Nicol, a quien su propia pareja sentimental la tachó presuntamente de ser una soplona, para luego entregarla y que fuera degollada, muerte conocida en el argot criminal como un “castigo” por quebrantar alguna regla o simplemente defraudar la confianza de los demás.

Teniendo en cuenta esto, Sheerydan Sofía presentía lo peligroso que implicaba asistir a esta “fiesta” a la que fue arrastrada por su hermana. Podría inferirse que quizás, en los planes de los victimarios nunca estuvo el asesinar a las dos.

Incluso, el supuesto “secuestro extorsivo” también habría sido una simple ‘pantalla’ para sacar alguna ganancia económica.

O peor aún… si la madre nunca hubiese hecho un primer contacto con ‘Tata’ y ‘Fabián’ vía telefónica, quizás estos nunca habrían revelado donde habían sido enterradas las menores, al igual que el accidente de tránsito, ambos hechos que lograron adelantar la investigación de forma fortuita.

De igual forma, la Policía Metropolitana de Barranquilla y la Fiscalía siguen tras la pista de otros cuatro jóvenes que estarían implicados en el crimen. Lo que presuntamente estaría seguro es la captura y la aprehensión del autor intelectual y material.