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El holandés Duncan Laurence se ha declarado vencedor con 492 puntos de la sexagésimo cuarta edición de Eurovisión con Arcade, una balada soul de corte intimista y arreglos electrónicos que otorga a este país su quinto triunfo en el Festival Europeo de la Canción, el primero desde 1975.

Ducan Laurence, de 25 años y favorito de las apuestas previas al concurso, se impuso con una balada inspirada en la desaparición de un ser querido, obteniendo la primera victoria para Holanda en 44 años.

El podio de esta edición, a la que concurrían 26 países en la final y 41 desde el inicio de las semifinales, lo completaron Suecia, con 465 puntos para Italia y el tema Soldi, y Rusia, con 369 puntos para su representante y la canción Scream.

El resto del top 10 lo completan Suiza (360), Noruega (338), Suecia (332), Azerbaiyán (297), Macedonia del Norte (295), Australia (285) e Islandia (234).

Show central

Madonna interpretó la madrugada del domingo en Tel Aviv su nuevo single, Future, junto a la estrella estadounidense del hip hop Quavo durante el Festival de Eurovisión, y pidió a los fans 'no subestimar jamás el poder de la música para unir a la gente'.

La diva estadounidense, de 60 años, inició su actuación con su éxito de 1989 Like a prayer, en un escenario cuya decoración recreaba una iglesia con un coro.

Después Quavo, uno de los miembros de la banda hip hop Migos, se unió a ella para interpretar el tema Future, una canción con influencias reggae que forma parte de su próximo álbum de estudio, Madame X.

'No subestimemos jamás el poder de la música para unir a la gente', dijo Madonna antes de comenzar su actuación.

'Citando una canción maravillosa, la música hace que la gente se una', añadió en referencia a su tema Music.

La reina del pop, de 60 años, llegó a Israel el martes rodeada de 135 personas, incluidos 40 coristas, 25 bailarines y un equipo de técnicos, según informaciones de los medios. Una gran parte de la factura la paga el multimillonario israelo-canadiense Sylvan Adams, según la prensa local.

Madonna rechazó los llamados a boicotear la celebración de la 64ª edición del Festival de Eurovisión en Israel de parte de activistas propalestinos, que denunciaban que con este evento musical se buscaba, en su opinión, ocultar las realidades del conflicto israelo-palestino.

La polémica

Israel espera poder beneficiarse de la celebración del concurso y proyectar una imagen de hospitalidad y diversidad.

En un comunicado publicado en medios estadounidenses esta semana, la reina del pop aseguró: 'Nunca dejaré de actuar para acomodarme a la agenda política de alguien ni dejaré de denunciar las violaciones de los derechos humanos, sean donde sean'.

La final ofrece a Israel una oportunidad para defender sus credenciales de nación culturalmente progresista. Tel Aviv, la capital cultural y económica del país, se enorgullece de ser una ciudad moderna, cosmopolita, acogedora y un refugio para el colectivo LGTB (fiel seguidor de Eurovisión).

Pero su elección como sede provocó consternación entre los artistas, incluso israelíes, que simpatizan con la causa palestina.

Los palestinos tenían previsto realizar un evento alternativo simultáneo al que bautizaron Globalvision y que tenía lugar en Londres, Dublín, Ramala (en Cisjordania ocupada) y en Haifa, una ciudad del norte de Israel con una gran comunidad árabe.

Espectadores

La final de este concurso que se realiza desde los años 1950 y que dio a conocer al mundo al grupo sueco ABBA, atrajo a Tel Aviv a unos 10.000 turistas y mantendrá a miles de fans pegados a la televisión durante la ceremonia.

La victoria el año pasado de la israelí Barzilai, con un tema inspirado en el movimiento #MeToo, concedió a su país el derecho a celebrar la edición de 2019 de este espectáculo, que cada año atrae la atención de millones de personas. Resumen de agencias