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El arquitecto Lorenzo Castro, reconocido por llevar a cabo proyectos de espacios públicos, estuvo ayer de visita en Barranquilla para dictar la conferencia ‘Arquitectura verde, intervenciones paisajísticas en los espacios de hoy’, realizada por el Observatorio de Renovación Urbana de la Universidad Autónoma del Caribe. Durante la visita conversó con EL HERALDO sobre su oficio y su opinión de la ciudad.

r Un poco de la pasión por la arquitectura, que puede no existir o en nuestras ciudades existe poco, porque hay otros fines que priman sobre la arquitectura como los políticos o económicos. Trate de mostrale a los estudiantes que con pasión uno puede buscar arquitectura y hacerla. Hablé sobre la posibilidad de construir los lugares que queremos construir. Los arquitectos estamos estamos acostumbrados a responder a los lugares y resulta que la posibilidad que tenemos es de construir lugares que mejoren la calidad de vida de las personas, que generen identidad en una ciudad.

r La arquitectura ha sido la misma por cinco mil años. Lo que pasa es que hay muchas cosas que la gente dice que es arquitectura, contratan a un arquitecto y construyen cosas que no son arquitectura. Esta ya tiene mucho tiempo pero lo importante es el espíritu que se le imprima a un edificio, una plaza, espacio que se construye. Si el edificio está desprovisto del alma, no es nada. Es como un ser humano que no tiene alma. Necesita un arquitecto que tenga pasión por lo que hace para que realmente sea distinto.

r El aeropuerto deberían declararlo Patrimonio de la Nación, tiene una arquitectura muy especial. Uno mira el aeropuerto El Dorado y está desprovisto de arquitectura. En cambio en el de aquí está todo, solo que tienen que actualizarlo, pero es un aparato impresionante; la luz que le entra por unos lados, la estructura es increíble, unas luces gigantescas que nadie se da cuenta de que existen, creo que hay que valorarlo. La Intendencia Fluvial, La Aduana, las pocas casas que hay en el Prado, hay que cuidarlas mucho (...) seguramente se pueden hacer muchas cosas sobre el río y recuperar la relación de la ciudad con el territorio.

r Debe alejarse de Miami lo más que puedan. Los colombianos somos adictos a Miami, los barranquilleros creo que mucho más. Incluso queremos encerrarnos en nuestro paraíso y resulta que la ciudad puede ser un paraíso para todos y no para que se encierren unos pocos. Ser más generosos con la ciudad, he visto unos condominios con muros de 4 metros, encerrados, con portería, obsesión por la seguridad pensando siempre en el otro.

Cuando uno ve el Carnaval de Barranquilla, uno ve que todos comparten un espacio y no hay diferencias sociales, eso puede ser esta ciudad, tiene la cultura para serlo.