“Con la implementación de esa medida el área operativa pasó de trabajar de 6 días a la semana a trabajar 4 días, es decir que la persona descansa y comparte con su familia 2 días adicionales más en cada semana, trabajando 4 días y descansando 3. Desde que hicimos ese cambio trabajamos 45 horas y 20 minutos a la semana, por debajo de la jornada que hay para este año”, socializó. “Ya hay varias áreas que estaban desde antes en el cumplimiento de reducción de la jornada laboral, y con las áreas que no lo estaban, lo que tratamos de hacer desde recursos humanos es escuchar primero al trabajador si querían como opción de ampliarles el tiempo de almuerzo porque necesitan tal vez más tiempo para almorzar, y ese tiempo no se computa con la jornada laboral, o en su defecto llegar más tarde o salir más temprano. Entonces, después de esa escucha que tuvimos con los empleados, la mayoría quiere es descansar, ya sea que se llegue o más tarde o se salga más temprano. Lo que hicimos finalmente fue disminuir una hora a la final de la jornada, es decir, si salían a las 6 de la tarde, ahora salen a las 5. Y los que salían a las 5 de la tarde, ahora salen a las 4, pero la jornada comienza desde temprano. Es lo que se decidió, con el objetivo de que la gente salga más temprano y pueda compartir más tiempo con su familia”, aseguró Lorena Esquivel. “No hemos tenido ningún impacto negativo en lo que tiene que ver con la productividad. Tanto el sector operativo como el administrativo ha funcionado de la mejor manera”, resaltó la jefe de Relaciones Laborales de esta empresa farmacéutica en Barranquilla. El contexto Un reto para empleadores “Puede, en cierta medida, ser un reto para los empleadores en términos de organización de sus plantas de personal, turnos y labores concretas, pero resulta, al final, en una posibilidad de balance vida-trabajo más efectiva para los trabajadores”, manifestó Umaña a EL HERALDO. En ese orden, agregó que el impacto de la reducción de la jornada laboral puede tener efectos positivos en la calidad de vida de los empleados en el largo plazo. “Por una parte, el empleador debe asumir el mismo salario, en igualdad de condiciones, por menos horas efectivamente laboradas. Esto a corto plazo y mientras mejoran los estándares de productividad, implica sobrecostos laborales, ya sea por la necesidad de contratar más personal o asumir un mayor costo por trabajo suplementario para cumplir con los resultados propuestos”, resaltó Gandini. A su vez, precisó que para los trabajadores es una buena medida, puesto que contribuye a mejorar su calidad de vida y balancear gradualmente la personal y la laboral, sin ver afectado el salario ni las garantías o los derechos adquiridos. ¿Y la productividad? “Con la reducción y paralelamente trabajando en cambios de la forma de trabajar, procesos y tecnología, la productividad se puede incrementar. Quedan pocos países con jornadas extensas y por el contrario, en los que se ha reducido, la productividad ha mejorado. Ahora bien, no es solamente la jornada. Se debe acompañar de procesos de reingeniería de los departamentos de gestión humana, líneas de producción, áreas de servicios, entre otras”, dijo Vicente Umaña, socio de Posse Herrera Ruiz. Gobierno la quiere recortar a 40 horas “Mi gobierno debe llevar la jornada laboral de Colombia a 40 horas semanales sin reducir sueldos. Esto aumentaría sustancialmente el empleo en Colombia”, expresó el jefe de Estado.