Vamos a ver con qué sale Junior. Se ha vuelto un tiro al aire futbolísticamente. Está inmerso en el mar de la irregularidad del fútbol colombiano. A veces sí, a veces no, a veces ni lo uno ni lo otro. No hay certezas. Reina la incertidumbre individual y colectiva. Unas de cal, unas de arena. En un tiempo. En un partido. En una temporada. Son contables con una mano los jugadores que han mantenido un nivel parejo. Hasta sobran dedos.
Leer también: La carta y el correo que advirtieron a Junior: en la cantera hay un diamante llamado Luis Díaz
En medio de ese rendimiento de altibajos, como los de un electrocardiograma, el equipo rojiblanco espera pasar el trago amargo de la Copa Libertadores con una victoria frente al Deportivo Pasto y con el segundo lugar de la Liga, que le permitiría cerrar en casa la serie de cuartos de final, y la de semifinal, si logra avanzar.
La expulsión de Jermein Zidane Peña y la derrota 2-0 ante Sporting Cristal, el martes pasado en Lima, Perú, dejó al equipo agonizando en la competencia continental y a la afición desilusionada e irritada. Vencer al cuadro nariñense, hoy, a partir de las 5:45 p. m. en el estadio Romelio Martínez, no remedia la (hasta ahora) floja campaña copera, pero al menos no enrarece más el ambiente rojiblanco y le entrega una ventaja al equipo de cara a la siguiente fase en el torneo doméstico.
Jermein Zidane, con su insensato codazo, ha sido el centro de la polémica desde el martes. El defensor se encuentra en el ojo del huracán de críticas, pero no en la nómina de convocados para recibir al Pasto. Apenas obvio. Lógico. Normal. Merecido exclusión. No se esperaba otra cosa ante tamaña irresponsabilidad.
Leer también: Bayern Munich 3, Heidenheim 3: el equipo de Luis Díaz rescata un empate sobre la hora
El técnico Alfredo Arias, que salió raudo y con cara de pocos amigos hacia el camerino tras el tropezón en territorio peruano, mientras Mauro Silveira parecía desahogar su desazón y frustración con el asistente técnico Juan Manuel López (después lo hizo ante los medios), se ha mantenido en silencio durante toda la semana al igual que el resto del plantel.
Leer también: “La expulsión de Peña nos arruinó todo”: Mauro Silveira
No hay pistas sobre la formación titular. No se sabe qué piensa. No se tiene idea qué ensayó. Las fuentes que suelen dar luces sobre la alineación no contestan. Ley del hielo. Parece que hubieran decidido hablar en la cancha. Nada más.

Tal vez es lo mejor. Las frases de superación personal o los versículos de La Biblia que acostumbran a citar los jugadores en sus redes sociales en los malos momentos, no son bienvenidos en parte de la afición. Hay inconformismo. Existe molestia. El fastidio del mundo Junior por las dos últimas presentaciones internacionales está a tope.
Leer también: Bravos 8, Rockies 6: Didier Fuentes logra su primera victoria y Quintana se luce
Lo que se sabe: Guillermo Celis continúa en departamento médico. No están concentrados Jhomier Guerrero, Lucas Monzón, Yeison Suárez y Kevin Pérez. No hay voz que confirme si es por decisión técnica o lesión
El resto de la nómina está disponible. Hasta Jermein Zidane. Pero no lo voltearán a mirar esta vez. A reflexionar. A trabajar callado. A corregir el rumbo. A cambiar. La luz verde volverá en algún momento y no puede salir con otra roja.
El equipo tampoco puede defraudar y perder la posibilidad de ascender al segundo puesto de la tabla de posiciones. Pasto suma 34 puntos. Junior, 32. Solo sirve ganar para escalar. Es la primera de ‘las finales’ que se le vienen al ‘Tiburón’ en Liga y Copa Libertadores. El jueves, en Cartagena (9 p. m, es con Cerro Porteño. Todo lo que se juega de ahora en adelante es crucial. No con desdén. No sin fuerza. No sin energía. No sin garbo. ‘Las finales’ hay que jugarlas como tal.

¿Y EL RIVAL?
Mientras cuatro equipos grandes como Santa Fe, Cali, Dim y Millonarios todavía están pujando por ganarse uno de los dos cupos que quedan entre los ocho mejores de la Liga, hoy se la juegan toda, a partir de las 3:30 p. m., un equipo modesto como Pasto, que en casi todos los semestres cambia la mayoría de su plantel, se encuentra relajado, clasificado hace varias fechas y con la posibilidad de mantenerse segundo en la tabla de posiciones.
Jonathan Risueño, técnico español de 43 años de edad, es el gestor de esta escuadra ordenada y combativa, que seguramente resultará un hueso duro de roer para Junior.
Risueño, que ha protagonizado algunas polémicas por dimes y diretes con rivales durante los partidos, y con algunos periodistas en las ruedas de prensa (varias tergiversadas y exageradas en su contra), ha sabido conducir exitosamente esta edición del club volcánico, que muestra tres exjunioristas en sus convocados: Edwin Velasco, Enrique Serje y Andrey Estupiñán.





















