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El 11 de mayo de 1986 Barranquilla dejó atrás para siempre la estrechez del viejo Romelio Martínez y comenzó a mirar al fútbol en grande. Ese día nació oficialmente el estadio Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, el escenario que durante cuatro décadas ha servido de casa para las mayores alegrías deportivas de la ciudad y del país.

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Hoy, justo cuando cumple 40 años, el ‘Coloso de la Ciudadela’ vive una nueva transformación. Cerrado temporalmente por obras de remodelación, modernización y ampliación, el Metro se prepara para aumentar su capacidad de 46.600 espectadores a cerca de 60 mil aficionados, una cifra similar a la de sus primeros años, antes de que la silletería redujera el aforo.

El estadio que hoy es símbolo de Barranquilla nació entre sueños, críticas y obstinación. Y su historia comenzó mucho antes de aquel soleado domingo de mayo de 1986.

Un sueño que tardó 20 años

La idea de construir un gran estadio para Barranquilla empezó a tomar fuerza desde 1966, cuando Junior regresó al fútbol profesional y el viejo Romelio Martínez comenzó a quedarse pequeño para una afición que llenaba cada rincón disponible.

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Miles de hinchas clamaban por un escenario más grande. Ese anhelo popular terminó convirtiéndose en proyecto gracias al impulso de dirigentes y políticos como Jaime De Biasse, Pedro Martín Leyes y el entonces presidente Julio César Turbay Ayala.

“Nos llamaban ‘locos de maqueta’, soñadores faraónicos”, recordó De Biasse (q.e.p.d.), arquitecto del proyecto y hombre que dedicó 18 años de su vida a sacar adelante la obra, en una entrevista con EL HERALDO en 2011.

ARCHIVO EL HERALDOEstadio Metropolitano en su construcción.

La construcción requirió cifras monumentales para la época: 300 mil bolsas de cemento, 32 mil metros cúbicos de concreto, 2.800 toneladas de hierro y un millón de tornillos. El estadio fue levantado sobre un terreno de 29 hectáreas en el sur de Barranquilla y diseñado con ocho rampas de evacuación que permitían desalojar completamente el escenario en apenas 12 o 15 minutos.

Antes de su inauguración, el estadio recibió visitantes ilustres. El entonces presidente de la FIFA, João Havelange, quedó maravillado tras recorrerlo.

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“Es un estadio lindo, muy funcional y el mejor que he tenido oportunidad de visitar en los últimos veinte años en América Latina”, aseguró el dirigente brasileño.

También el presidente Belisario Betancur visitó el escenario días antes de abrir sus puertas y resumió el sentimiento general: “Este es el estadio que Barranquilla se merece”.

Uruguay inauguró el templo

La intención inicial era inaugurar el estadio con la selección de Brasil, pero no fue posible concretar la visita de ‘la Canarinha’. Entonces apareció otro rival de lujo: Selección de fútbol de Uruguay, clasificada al Mundial de México 1986 y dirigida por Omar Borrás.

Aquel 11 de mayo de 1986, Junior y Uruguay protagonizaron el primer partido oficial del Metropolitano ante cerca de 50 mil personas.

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Los uruguayos tenían figuras de enorme nivel como Enzo Francescoli, Jorge ‘Polilla’ Da Silva, Antonio Alzamendi y Rubén Paz. Junior respondió con nombres históricos como Carlos Mario Goyén, Alexis Mendoza, Julio César Uribe, Didí Valderrama y Jesús ‘Kiko’ Barrios.

Francescoli marcó el primer gol en la historia del estadio, de tiro libre, a los 16 minutos. Después aumentó Jorge Da Silva. Pero el momento imborrable para el hincha rojiblanco llegó con el descuento de José Perilla Angulo (q.e.p.d.), autor del primer gol de Junior en el Metropolitano.

Archivo EL HERALDOJaime De Biasse y Fuad Char Abdala.

“Siempre lo he tenido presente, es algo que no podré olvidar nunca”, recordó Angulo años después.

El delantero barranquillero contó que incluso antes de debutar profesionalmente pasó frente al estadio en construcción y se preguntó si algún día tendría la oportunidad de jugar allí.

“Gracias a Dios tuve la fortuna de estar en el partido inaugural, entrar en el segundo tiempo y convertir el primer gol del Junior en ese estadio. Fue algo que me marcó para toda la vida”, rememoró.

El gol nació de una recuperación del propio Angulo, una combinación ofensiva y una definición entre las piernas del arquero Celso Otero.

“Sentí una satisfacción enorme porque sabía que había conseguido algo importante y ante una selección que iba al Mundial”, evocó.

“Lo importante era estar ahí”

Más allá del resultado, lo que quedó grabado en la memoria de los futbolistas fue la magnitud del escenario.

“Nosotros veníamos de jugar en el Romelio Martínez con capacidad para 15 mil personas y pasamos a jugar ante 50 mil. Eso era impresionante”, recordó desde Valledupar Jesús ‘Kiko’ Barrios.

El exdelantero también reveló que existía un incentivo económico para quien marcara el primer gol en el estadio.

“Todos quisimos hacer ese gol”, contó entre risas.

Por su parte, Didí Valderrama recordó la emoción de enfrentar a Uruguay en la inauguración.

“Era un rival fuerte, pero Junior se paró bien. Para nosotros fue emocionante inaugurar el Metropolitano”, afirmó.

Cuatro días después llegó otro momento histórico: la visita de Selección de fútbol de Argentina, que venía desde México con Diego Maradona como máxima estrella. Más adelante también jugaría Selección de fútbol de Dinamarca en el ciclo inaugural del estadio.

El estadio de las grandes noches

Durante estas cuatro décadas, el Metropolitano ha sido mucho más que la casa de Junior de Barranquilla.

Allí la selección Colombia vivió noches históricas de eliminatorias mundialistas, celebró seis clasificaciones a Copas del Mundo y convirtió a Barranquilla en fortín futbolero. También fue sede de la Copa América 2001, de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2006 y del Copa Mundial de Fútbol Sub-20 de 2011. Este año será sede de la final única de la Copa Sudamericana.

Archivo EL HERALDOLionel Messi en el partido que jugó contra Colombia en el estadio Metropolitano en 2011.

Por su gramilla desfilaron figuras universales como Diego Maradona, Michael Laudrup, Ronaldo Nazário, el propio Francescoli, Lionel Messi, a Mohamed Salah y muchos otros.

El actual alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, resumió el significado emocional del escenario:

“40 años siendo escenario de las alegrías más grandes de Barranquilla y de Colombia. En el ‘Coloso de la Ciudadela’ hemos gritado goles, clasificado a mundiales con nuestra Selección, acompañado a nuestro Junior del alma y vivido momentos inolvidables”.

Y agregó: “El Metro es pasión y orgullo barranquillero. Es el lugar al que siempre queremos volver”.

Un cumpleaños entre obras y futuro

El estadio llega a sus 40 años en plena renovación. Mientras las máquinas trabajan en su modernización y ampliación, Barranquilla se ilusiona con tener nuevamente un escenario de talla continental y mundial.

CortesíaEstadio Metropolitano continúa con su remodelación.

Como hace cuatro décadas, el Metropolitano vuelve a transformarse para crecer junto a la ciudad.

Porque el Metro no es únicamente concreto, hierro y graderías. Es memoria colectiva. Es identidad barranquillera. Es el lugar donde generaciones enteras aprendieron a celebrar, sufrir y emocionarse alrededor de un balón.