Se va el caimán, se va el caimán… se va para Barranquilla. ¡Y con un nuevo título! La historia volvió a ponerse en ‘modo reptil’ en el estadio 11 de Noviembre Abel Leal. Caimanes de Barranquilla escribió una nueva página dorada en la Liga Profesional de Béisbol Colombiano al conquistar, la noche de este domingo, su título número 15, tras derrotar con autoridad 8-2 a Tigres de Cartagena y cerrar la serie final 4-1, consolidando así su tercera corona consecutiva.
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No fue un campeonato más. Fue la confirmación de una dinastía. De un equipo que aprendió a sufrir, a levantarse y a golpear en el momento justo. Porque si algo tuvo en esta final fue carácter: los saurios debieron venir de atrás en el juego definitivo para imponer su jerarquía y reafirmarse, por tercer año seguido, como los reyes del diamante colombiano.
El duelo no comenzó sencillo para los barranquilleros. Tigres madrugó en la pizarra con dos carreras en la primera entrada, encendiendo la ilusión cartagenera. Pero este Caimanes sabe esperar. Descontó en el segundo episodio, resistió con temple y encontró el empate en la quinta entrada, justo antes del golpe definitivo.
Ese golpe llegó en el sexto inning, cuando la ofensiva sauria desató toda su furia: seis carreras demoledoras que silenciaron cualquier intento de reacción felina y encaminaron la fiesta verde hacia un nuevo campeonato.
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Desde el montículo, Luis Pérez fue clave en la construcción del triunfo. El derecho trabajó 5.0 entradas, permitió apenas dos imparables y dos carreras, otorgó dos boletos y ponchó a dos rivales para acreditarse la victoria. La derrota fue para Yoimer Camacho, quien en apenas 0.2 entradas toleró tres carreras y tres imparables.

Luego vino el cerrojo perfecto del bullpen. Anthony Vizcaya, Ezequiel Zabaleta y Pedro García se encargaron de cerrar la puerta, apagando cualquier esperanza de los Tigres y confirmando que el título ya tenía dueño.
A la ofensiva, Carlos Arroyo volvió a erigirse como figura: se fue de 5-3, con doble, tres carreras impulsadas y una anotada, liderando el ataque en la noche consagratoria. También brillaron Juan Fernández (5-3, doble y anotada) y Dilson Herrera (4-1, doble, impulsada y anotada), piezas claves en una alineación que respondió cuando más se necesitaba.

La excelencia individual también tuvo su reconocimiento. Gracias a una final memorable —promedio de .500, seis impulsadas, cuatro anotadas, tres dobles y un jonrón—, Carlos Arroyo fue elegido como el MVP de la serie final.

El zurdo José Salvador recibió el galardón como MVP de la temporada regular, mientras que Diego Contreras fue distinguido como Novato del Año, ratificando el presente y el futuro brillante de la organización.

Con este nuevo campeonato, Caimanes de Barranquilla no solo amplía su legado a 15 títulos, sino que reafirma su condición de club más ganador del béisbol profesional colombiano. Además, el triunfo le otorga el derecho de representar al país en la Serie de las Américas, que se disputará en Gran Caracas, llevando el nombre de Colombia y de Barranquilla a un nuevo escenario internacional.
La dinastía sigue viva. La fuerza de Caimanes vuelve a imponerse. Y la historia, una vez más, se escribe con su gloria.






















