Una emprendedora antioqueña denunció a través de un video publicado en redes sociales una modalidad de estafa de la que fue víctima recientemente. Los delincuentes lograron engañarla para acceder a su cuenta bancaria y robarle todo el dinero que allí tenía.
Su nombre es Ana María Zapata y tiene un negocio llamado ‘Las Fresitas 2022′, ubicado en el municipio de Necoclí, Antioquia, y que consiste en la venta de fresas con crema y postres. Según su relato, la ‘pesadilla’ comenzó el pasado 6 de mayo con una simple llamada de la que ella no tuvo sospechas.
Al contestar la llamada, al otro lado de la línea habló un hombre que se presentó como trabajador de una empresa de telefonía y le informó sobre una supuesta irregularidad con su número de celular.
“Te hablamos de la empresa de Tigo. Reportamos que tu línea está siendo utilizada en tres dispositivos más”, le dijo el hombre, según contó la víctima.
Ana María no sospechó del sujeto porque, de acuerdo con su versión, utilizó un tono de voz tranquilo y seguro que la hizo pensar que sí se trataba de un empleado de la compañía Tigo. Además, el falso trabajador se presentó con nombre y apellido, y entregó un supuesto número de identificación para generar confianza en la víctima.
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Lo cierto es que logró convencer a Zapata de que la estaba contactando para ayudarle a solucionar un problema que ella no sabía que tenía. Fue entonces cuando le pidió ingresar a WhatsApp y acceder a un enlace que supuestamente serviría para proteger su línea móvil.
“Todavía estoy ofendida conmigo misma porque fui tan boba de darle aceptar a ese mensaje”, confesó Ana María en el video.
Poco después de aceptar el mensaje, la mujer comenzó a recibir llamadas de números internacionales y en cuestión de minutos los delincuentes lograron ingresar a su cuenta bancaria, en la que tenía cerca de 3,6 millones de pesos, y saquearla.
Ana María se dio cuenta de que tenía el saldo de su cuenta de banco en cero mientras estaba en un gimnasio, donde una entrenadora le advirtió que la llamada del supuesto asesor y las posteriores llamadas internacionales podrían tratarse de una modalidad de estafa.
Tras verificar su saldo, la víctima se dirigió de inmediato a una sucursal bancaria en Necoclí, donde una empleada de la entidad financiera le confirmó que se había realizado una transferencia hacia una cuenta de Nequi.
Ante las evidentes irregularidades en los movimientos de la cuenta de Zapata, el banco bloqueó la misma para evitar nuevos ingresos por parte de los delincuentes.
Además del robo de dinero, Ana María perdió el acceso a la cuenta de WhatsApp de su negocio, mediante la cual se comunicaba con sus clientes y recibía pedidos.
Desde ese número, los delincuentes les estaban solicitando a nombre de ella transferencias a sus clientes.
“Le están escribiendo a clientes diciendo: ‘No tengo para pagar la factura’, ‘mándame un depósito’”, contó Zapata.
Aseguró igualmente que puso su caso en conocimiento de las autoridades competentes mediante una denuncia, con la esperanza de poder recuperar el dinero robado y el acceso a sus cuentas.





















