La muerte de Juan Pablo A., un tatuador de 45 años reconocido en Medellín y conocido como alias Pogo. El hombre fue hallado sin vida y en avanzado estado de descomposición dentro de su vivienda, ubicada en el barrio Belén La Inmaculada, en la comuna 16 de la ciudad.
Asimismo, el hallazgo se produjo cuando las autoridades ingresaron al apartamento donde el tatuador vivía solo desde hacía aproximadamente 15 años. Su cuerpo fue encontrado tendido sobre la cama y cubierto con una cobija. Aunque Medicina Legal adelanta las investigaciones para determinar las causas del deceso, peritos forenses no descartan que se trate de una muerte natural relacionada con posibles problemas de salud.
Lo que parecía ser un procedimiento habitual de levantamiento de cadáver tomó un giro inesperado cuando investigadores del CTI realizaron una inspección detallada del inmueble. Durante el registro, encontraron una bolsa plástica que contenía restos óseos humanos, entre ellos un cráneo, costillas y varias vértebras. Estos elementos fueron incautados para ser analizados mediante estudios especializados que permitan establecer su origen e identidad.
Además, en el lugar se encontraron diversos elementos que llamaron la atención de las autoridades. El coronel Juan Sierra, subcomandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, señaló que el hombre aparentemente era aficionado a coleccionar armas, ya que en las paredes del apartamento se exhibían varias pistolas y rifles de baja letalidad.
En el inventario elaborado por la Policía también se reportó la presencia de material de uso exclusivo de la fuerza pública, lo que abrió nuevas líneas de investigación. Entre los objetos incautados figuran siete granadas (seis de gas y una de humo), chalecos antibalas, uniformes completos de la Policía y del Ejército Nacional, además de chaquetas y gorras con insignias de la Sijín, la Dijín, el Gaula y el CTI de la Fiscalía.
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Finalmente, tras el hallazgo de estos elementos, la Fiscalía General de la Nación y unidades de la Sijín trabajan para determinar si las actividades del fallecido se limitaban a su oficio como tatuador o si tenía vínculos con alguna estructura criminal. De acuerdo con el Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA), Arango Uribe registraba antecedentes como indiciado por inasistencia alimentaria, daño en bien ajeno y lesiones personales, y también figuraba como víctima en un caso de hurto.



















