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Cuando Diego Molano Vega tomó las riendas de la ETB en enero de 2025, la compañía atravesaba una coyuntura retadora. Los problemas financieros, las críticas por la calidad del servicio y la fuerte competencia en el sector alimentaban rumores sobre un posible cierre. Hoy, a un año de su llegada y a la espera de la publicación de los resultados financieros, el panorama comienza a mostrar señales distintas.

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Asimismo, en entrevista con el medio Portafolio, el presidente de la empresa explicó que la estrategia se sostiene sobre tres ejes centrales: disciplina en el manejo de las finanzas, mayor eficiencia en la operación y robustecimiento tecnológico. Sin embargo, dejó claro que el proceso no se limita a ajustes administrativos.

Además, la apuesta es más profunda: consolidar una empresa de telecomunicaciones sólida y rentable, mientras evoluciona hacia un modelo “techco”, enfocado en soluciones digitales dirigidas tanto al sector público como al corporativo.

Molano detalló que el plan de transformación, puesto en marcha desde el primer trimestre del año pasado, contempló cuatro líneas de acción: disciplina financiera, optimización operativa, fortalecimiento tecnológico y recuperación cultural al interior de la organización. Según indicó, no se trató de cambios superficiales, sino de reordenar la estructura para garantizar sostenibilidad y competitividad a largo plazo.

Frente a los avances, aseguró que aunque los resultados estructurales toman tiempo, al cierre del año comenzaron a reflejarse en los indicadores. En la comparación interanual ya se observa una tendencia favorable y, según anticipó, en los próximos días se harán públicos los estados financieros que respaldarían esa evolución.

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Por otro lado, sobre la decisión de apostarle a la compañía en medio de la coyuntura, destacó que el negocio tradicional de telecomunicaciones continúa siendo relevante, pero exige mayor eficiencia. La administración ha priorizado la reducción de costos, la focalización de inversiones estratégicas y el fortalecimiento de la seguridad de la red.

En ese punto, recordó que el vandalismo y el robo de cobre siguen afectando la infraestructura, incluso la fibra óptica, generando interrupciones en el servicio, por lo que se ha trabajado de manera coordinada con las autoridades para mitigar estos impactos.

En cuanto al viraje estratégico, explicó que el negocio telco convencional —conectividad fija y móvil— enfrenta márgenes cada vez más estrechos. Por ello, la empresa busca proteger y optimizar esa base, mientras gana terreno en el universo techco, que abarca aplicaciones, servicios en la nube, ciberseguridad, analítica de datos y plataformas digitales. Actualmente, alrededor del 70 % de los ingresos provienen del negocio tradicional. La meta es que en 2030 el segmento techco represente el 30 %, y que hacia 2035 ambos frentes tengan un peso similar.

También, el sector público es uno de los focos prioritarios, teniendo en cuenta que el principal accionista es la ciudad. Esta condición facilita el desarrollo de contratos interadministrativos en distintas regiones del país, con la intención de posicionarse como aliado tecnológico del Estado en su proceso de digitalización.

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En educación, uno de los frentes que más ha destacado la administración, la meta va más allá de llevar conectividad a los colegios. La propuesta es integrar plataformas tecnológicas, contenidos y estrategias pedagógicas en alianza con actores académicos. Molano subrayó que la brecha digital no solo se explica por falta de infraestructura, sino también por el bajo nivel de apropiación tecnológica: en muchos hogares existe cobertura de fibra, pero no se contrata el servicio, y en otros casos el uso se limita al entretenimiento. La compañía también busca ampliar su presencia en sectores como salud.

Respecto al entorno competitivo, consideró que el mercado colombiano quedó altamente concentrado tras la integración entre Tigo y Movistar. A su juicio, lo ideal sería contar con tres o cuatro operadores fuertes y advirtió que la concentración podría frenar la innovación si no existe una regulación que garantice condiciones de competencia.

En el segmento fijo, la empresa defiende su posición en Bogotá y la región, donde asegura contar con una de las redes de fibra más sólidas y, en el mercado corporativo, con dos redes troncales. En móvil, opera bajo el esquema de operador virtual, con énfasis en clientes pospago y corporativos, dejando por fuera el segmento prepago.

Finalmente, frente al nuevo ministro TIC y al próximo Gobierno, el directivo sostuvo que el desafío principal ya no es solo desplegar infraestructura, sino promover el uso productivo de internet. Señaló que un amplio porcentaje de colombianos no emplea la red para generar valor económico o educativo, por lo que el país requiere un modelo de educación superior más flexible, apoyado en tecnología y alineado con la economía digital.

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Con esa visión, la ETB busca consolidarse como una empresa tecnológica colombiana que impulse sectores como educación, salud y seguridad. La apuesta, concluyó, no se limita a conectar hogares, sino a conectar capacidades, información y oportunidades.