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Leandro Díaz es inmortal, su historia quedó escrita en las páginas del vallenato como una de las figuras más representativas de este folclor, aportando un inmenso legado con sus más de 300 canciones.

No en vano, el Congreso de la República acaba de declarar su obra Patrimonio Cultural de la Nación, con la aprobación del proyecto de Ley de Honores 'Leandro Díaz', que resalta su trabajo, el cual será recopilado por el Ministerio de Cultura y ordena la creación de dos monumentos en honor al compositor guajiro, los cuales se instalarán, uno en Valledupar y otro en Bogotá.

Este domingo se conmemoró el primer aniversario de la muerte de este juglar, ciego de nacimiento, pero con una capacidad extraordinaria para narrar y describir un entorno que solo vio con los 'ojos del alma', los mismos que le sirvieron para componerle y cantarle al amor, a la naturaleza, a sus amigos y hasta su propio mal.

Ivo Díaz, el hijo de Leandro, manifestó que 'aunque mi padre no pudo saborear el producto de esta Ley, ella permitirá mantener viva su obra en las nuevas generaciones. Ya muy pronto será sancionada por el presidente de la República y será una satisfacción inmensa para todos los juglares que se verán representados en la imagen de Leandro'.

Después de cinco horas de transmisión radial por una emisora local sobre la vida y obra de Leandro, la familia, encabezada por Ivo Díaz y amigos llevaron una ofrenda floral a la tumba del compositor en el Cementerio Central, acompañados con las notas del acordeón del rey vallenato Hugo Carlos Granados, interpretando varias de las composiciones Leandro, entre ellas 'El Verano' y 'La Diosa Coronada', recordándolo en un sencillo, pero significativo homenaje.

'Leandro es un hombre que deja un legado importante, deja una bandera sembrada, queremos decirle a Colombia aquí estamos presentes por nuestros juglares, por esos hombres que trabajaron a lomo de mula, caminando, arriando animales, trabajando por un folclor que hoy es conocido en el mundo', señaló Ivo Díaz.

Manifestó que 'Leandro es parte de esos hombres campesinos que trajeron de lo más alto de la sierra este folclor inmenso que se ha engrandecido, ahí está 'Tijito' Carrillo, Náfer Durán y Miguel López, que todavía son personas que podemos aprovechar para que cuenten su historia para que no nos pase como con otros juglares'.

Otro de los que participó en los actos de conmemoración del aniversario de la muerte de Leandro Díaz, fue el compositor Alberto 'Beto' Murgas, quien calificó al juglar como un ejemplo, señalando que 'se debe recordar por su poesía y los aportes hechos a este folclor'.

Resaltó que sin tener el sentido de la vista, Leandro conoció y le cantó a su entorno. Sostuvo que él acostumbraba a acompañar sus letras con la armónica, instrumento que dominó para hacer sus canciones.

El homenaje a Leandro también contó con una exposición fotográfica de Rafael Escalona Bolaño en su honor, la inauguración de un patio cultural con su nombre en la Cámara de Comercio de Valledupar y un conversatorio sobre su vida y obra de los panelistas Rafael Oñate Rivero, Luis Mendoza Sierra y Jaime Maestre Aponte.

Hijo de María Ignacia Díaz y de Abel Duarte, Leandro nació el 20 de febrero de 1928 en la vereda de Alto Pino, zona de Lagunita de la Sierra, Hatonuevo, La Guajira. De estirpe campesina, el niño que nació ciego, vivió entre cafetales y cañedos que tenía su padre en La Guajira. En la juventud recorrió la gran provincia de Padilla y empezó a componer canciones, la primera de ellas a los 17 años, la cual tituló' La Loba Ceniza', emprendiendo una larga trayectoria.

Leandro Díaz murió la madrugada del 22 de junio, luego que fuera recluido en una clínica con una afección respiratoria. En esa fecha el folclor fue declarado de luto, y ayer un año después de su partida, la tristeza sigue embargando a los suyos y a los amantes de este folclor.